Análisis

Del juego al cine: Onechanbara

Por Daniel Acal
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ARGUMENTO: Aya es una joven de pocas palabras y aún menos sonrisas que busca a su hermana Saki en un Japón arrasado por una implacable plaga de muertos vivientes. 2008 - DIRIGIDA POR Yôhei Fukuda - PROTAGONIZADA POR Eri Otoguro, Tomohiro Waki, Tarô Suwa, Manami Hashimoto y Chise Nakamura.

Si tuviéramos que prejuzgar un juego por su carátula, pocos títulos son más honestos que los Onechanbara. Más conocidos en Europa como Zombie Hunters (entre otros nombres) esta saga de culto en Japón ofrece exactamente lo que nos promete en su portada: chicas ligeras de ropa, katanas, zombis y manchurrones de sangre por doquier. Incluso también es posible deducir que es una producción de bajo coste por el aura de cutrez que despiden sus portadas (sobre todo la de la primera entrega).

Efectivamente, Onechanbara es una producción de bajo coste. Desarrollado por Tamsoft y editado por D3 Publisher, el primero de ellos hizo el número 61 de la colección Simple 2000 Series, una línea de juegos simples (por no decir otra cosa), pero baratos (salían por 2.000 yenes). El caso es que a los japoneses les gustó Aya, la protagonista del juego, que con su eterno bikini y su sombrero de cowboy dio lugar a varias secuelas, todo tipo de merchandising (incluyendo figuritas bastante hot) y un par de films.

Este primer Oneechambara salió en España con título de Zombie Zone en 2005, distribuido por Proein (Koch Media en la actualidad). Pero después, la saga cambio de editora en España, y la extinta Virgin Play sacó en 2007 Zombie Hunters, que no es otra cosa que una especie de versión extendida de Zombie Hunters con personajes extra y otros añadidos. Esto despistó a no pocos jugadores, que se compraron el juego y cuando llegaron a casa y lo pusieron en PS2 contemplaron con estupor que en la pantalla de inicio no ponía Zombie Hunters sino Zombie Zone: Other Side y que las seis misiones eran exactamente las mismas…

Un año después, en 2007, Virgin Play lanza en Europa Zombie Hunters 2, una versión mejorada de la secuela que para muchos fans sigue siendo el mejor juego de la serie. Porque después vendrían Onechanbara: Bikini Samurai Squad (para Xbox 360) y Onechanbara: Bikini Samurai Slayers en Wii, amén de un juego para móviles que no salió de Japón. Y es que en el país del Sol Naciente es donde más disfrutan con estas jovencitas ligeras de ropa que, katana y escopeta en mano, demuestran que es posible despedazar zombis sin perder un ápice de su sensualidad…

Tanto, que en 2008 se estrenó allí Oneechanbara: The Movie. Una cinta que, festivales aparte, nunca salió de los cines japoneses y a Estados Unidos llegó directamente en DVD (primero como Onechabara Beauty y luego como Onechanbara: Bikini Samurai Squad, para intertar apovechar el tirón del juego de 360 que se llamaba igual. Sobra decir que a España no ha llegado de forma oficial, y que si queremos subtítulos en nuestro idioma hay que recurrir a los fansubs hechos por aficionados de forma desinteresada.

Onechanbara: The Movie sigue, a grandes rasgos, el hilo argumental e incluso el desarrollo del primero de los juegos. En un Japón infestado por una plaga de zombies que crece de forma implacable, Aya busca a su hermana Saki. Podría parecer la típica misión de búsqueda desesperada de un ser querido desparecido y en grave peligro, pero nada más lejos de la realidad: Aya busca a Saki para vengar la muerte de su padre.

Para ello, vestida con su sempiterno bikini y sombrero de cowboy y acompañada por el orondo Katsuji, una especie de Sancho Panza nipón que ni siquiera sale en los juegos, Aya deambula de un lado para otro matando zombis y acabando con jefes finales (casi como en el juego). No es Umbrella la responsable de la plaga de muertos vivientes, sino la "Corporación D3" (una evidente guiño a D3 Publisher, la compañía editora de los juegos). Y dichos zombies son romerescos, es decir, que con morder a un humano, dicho humano queda infectado y pasa a ser zombie. Los llamamos romerescos porque fue el director George A. Romero en La Noche de los Muertos Vivientes (1968) el primero que dotó a los zombies de esta característica. 

Por supuesto, en Onechanbara no faltan escenas típicas de las pelis de zombis como que los protagonistas tengan que decidir si acabar o no con el sufrimiento de un compañero recién infectado o toparse con un ser querido que ahora es un muerto viviente dispuesto a devorarle los sesos.

Lamentablemente, al final los zombis terminan siendo meras comparsas en la lucha fraticida entre las dos hermanas. Resulta que Saki, embutida en su clásico traje de colegiala, sí tiene que ver con el estallido de los zombis, aunque las dos tramas está hilvanadas de una forma aún más burda que en el juego. Y el malvado Dr. Sugita, la perversa mente detrás del virus, quiere la sangre de Aya, la última del clan Imichi, para... a esas alturas de las película, ya no nos importa.

Y es que al final terminamos agradeciendo que la cinta sólo dure 80 minutos. Los diálogos entre los personajes son tan interesantes como los abundantes silencios con los que nos obsequian. Los personajes son tan planos como en el videojuego (aunque están bien caracterizados y se respeta su vestimenta y armas). Y los combates y el limitado número de zombies que aparecen evidencian los escasos medios con los que cuenta Onechanbara. Y eso que Aya y Saki cuentan con supergolpes (Aya parte a los zombis por la mitad, como en el juego) y magias como una especie de ha do ken rosa, resueltos con unos efectos bastante cutrones. Ni siquiera los combates las peleas a katanazos llegan a impresionar, en los que se usan los típicos cables tan utilizados en las pelis de acción orientales pero con unas coreografías muy poco vistosas.

Y por si tantas emociones nos dejan sin aliento, el bueno de Katsuji se encarga del alivio cómico, haciendo gracietas o comportándose de forma torpe ante los zombis. Dicho personaje se pasa gran parte de la película vociferando. Es el contrapunto perfecto para Aya, que habla poco y sonríe aún menos. Sólo sonríe al final, en una especie de gesto de complicidad/agradecimiento al sufrido espectador que ha aguantado hasta el final del metraje.

Un año después de su estreno, en 2009, salió: Onechanbara: Vortex, una especie de secuela pero con otro director y un reparto distinto aunque con idéntica pobreza de medios (y escaso talento para disimularlo). En Vortex, las dos hermanas hacen causa común para luchar contra una nueva enemiga en un Japón que sigue dominado por los zombies. Dada la escasa acogida de la primera, esta salió directamente para DVD, aunque hemos de decir que esta nueva y más voluptuosa Aya, interpretada por Chika Arawaka, nos convence más.

En fin, que si los juegos de Onechanbara (tanto los clásicos de PS2 como los posteriores de 360 y Wii) no merecen mucho la pena salvo que seais unos enfermos de los zombis y/o unos fanáticos impenitentes del beat'em up más árido y repetitivo (yo me cuento entre ambos perfiles), menos atención merecen todavía sus películas. Pero si alguno de vosotros ha llegado a leer hasta aquí y os apetece que las comentemos, estaré encantado de hacerlo aquí abajo.

Y, por cierto, no os olvidéis de visitar nuestro especial Del juego al cine para conocer otras películas basadas en videojuegos.

Valoración

Onechanbara es una película tan honesta como los videojuegos en los que se inspira. Promete chicas ligeras de ropa, zombis y sangre por doquier. Y lo cumple. Parece difícil aburrir con semejante cóctel, ¿verdad? Pues Onechanbara lo consigue.

Hobby

30

Malo

Lo mejor

Fiel al espíritu de los juegos y las actrices están bastante bien (en todos los sentidos).

Lo peor

Es lenta y aburrida (sí, incluso más que los juegos)

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