Análisis

Sebastien Loeb Rally Evo - Análisis para PS4 y Xbox One

Por Juan Lara
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Versión comentada: PS4

El análisis de Sebastien Loeb Rally Evo para PS4, la última propuesta de los chicos de Millestone Studio, nos presenta un juego de rallies muy completo, repleto de contenido y muy divertido.

Los italianos de Milestone Studio no se cansan del olor a gasolina y vuelven a la carga con un nuevo título del género del motor, candidato a convertirse en uno de los mejores juegos de coches. Tras probar suerte dispar con MotoGP 15 y otros títulos del mismo género, se lanzan ladera abajo con un juego de rally, aunque eso sí, bajo el impagable paraguas que ofrece el que, sin duda, el mejor piloto en la historia de este deporte, el francés Sebastien Loeb. Y es que los 9 campeonatos mundiales ganados servirán al estudio, no sólo para “vestir” su creación si no para ofrecer modos de juego muy entretenido y poco vistos en este particular sub-género.

Barro en muchas modalidades

Sebastien Loeb Rally Evo, tal y como antipamos en nuestro avance de Sebastien Loeb, ofrece como principal y atractivo una abundancia y variedad de contenido que hace palidecer a otros competidores. El no contar con la licencia oficial del Campeonato Mundial (WRC), más que un hándicap, parece que ha permitido incluir modos de juego y pruebas muy variados y divertidos que evitarán que caigamos en la monotonía.

 
Para empezar, y como modo principal está el “Carrera”. Un clásico en cualquier título del motor que se precie y que nos propone empezar desde cero con un piloto (creado para la ocasión) sin recursos ni experiencia. Evento a evento (hay 8 rallies no oficiales con 8 tramos cada uno), y siempre que ganemos, iremos consiguiendo el dinero y la reputación suficiente para comprar un nuevo coche y cambiar así de escudería. Aunque no esperéis demasiada complejidad en cuanto a la gestión de nuestra carrera: sólo hay elegir color del casco y mono, ganar dinero y comprar mejores coches…O alquilarlos por una módica cantidad si no queremos derrochar nuestros ahorros en un modelo que creamos que no nos va a durar demasiado.

Eso sí, las pruebas a las que nos veremos sometidos son muy variadas, con pruebas de velocidad típicas o con demostraciones de derrapes y otras virguerías técnicas. Eventos estos que pueden ser elegidos y corridos con cierta flexibilidad, lo que rompe el “corsé” tan habitual en otros títulos y que te obligan a seguir un camino muy predeterminado.

Sin embargo, el modo que más nos ha gustado es el llamado Loeb Experience. Un lugar en el que podremos revivir muchos de los hitos más importantes de la carrera de este “monstruo con ruedas”, replicando lugar, condiciones  y coche. No es que dure mucho (son 7 eventos con un total de 27 pruebas en total) pero es muy variado y además podremos escuchar al inicio de cada carrera anécdotas y recomendaciones de la mismísima estrella gala.

La obsesión de Sebastien Loeb Rally Evo con su abanderado es tal que tampoco ha dejado atrás su  penúltima conquista: Pikes Peak. La legendaria carrera hasta lo alto de la montaña cuyo record pulverizó el francés es la protagonista de otro modo de juego. Muy corto pero extremadamente entretenido.

Pero Sebastien Loeb Rally Evo no se queda ahí. Mediante las 5 pistas cerradas que nos ofrece el modo Rallycross podremos huir de la soledad de los tramos tradicionales y competir cara a cara contra otros 5 coches. Un aditivo muy de agradecer y que permite la variante más divertida de su multijugador, aunque sólo online y con un máximo de 6 jugadores. El resto de opciones competitivas se limitan a correr algunos tramos en solitario comparando tiempos y trayectorias. Lástima que en este apartado parezca que el estudio se ha quedado sin gasolina.

Lucha contra el volante

El no contar con licencia oficial no es obstáculo para haber incluido 58 coches reales de muy diferentes épocas. No son muchos pero las diferencias entre ellos son suficientes para imprimir a cada carrera un tono muy diferente en función del volante que tengamos delante. Igual de decisivo, o más, en la experiencia final será el estado de la carrera o tramo en el que compitamos. Pilotar en hielo, asfalto o gravilla es tan diferente que exigirá de nosotros una tremenda capacidad de adaptabilidad y aprendizaje. Algo que puede modularse mediante la personalización mecánica de nuestro coche. Opciones de todo tipo y regulaciones de cada conjunto mecánico que hará las delicias de los más “frikis”.

Y todo esto da como conjunto una experiencia final y unas sensaciones que se quedan a medio caballo entre el simulador y lo arcade, aunque más cercano a lo primero. Las reacciones de los coches son instantáneas y muy diferentes en función del reglaje y condiciones de la carrera y exigirá mucha atención de nuestra parte, especialmente si se juega con el Dual Shock en lugar de con volante. Y es que aunque las reacciones son predecibles a la hora de trazar curvas y salvar desniveles, el motor físico del juego se comporta de manera, a veces, extraña.

Si bien Sebastien Loeb Rally Evo brilla a gran altura a la hora de subvirar o provocar un sobreviraje, no lo hace tan bien a la hora de medir las consecuencias de ciertas circunstancias que se dan en carrera. Así, si por ejemplo pisamos el borde de los estrechísimos caminos por los que competimos, veremos como nuestro coche acaba saliendo disparado como una bala con un vuelco poco realista. Unos fallos de pilotaje graves estos que harán que el juego nos coloque en pista rápidamente.

Pero si por el contrario la salida es menos espectacular y sólo “quedamos” colgados en una cuneta o contra un quitamiedos, el juego nos castiga injustamente tardando una eternidad (más de 10 segundos a veces) en llevarnos a la pista y abortando injustamente cualquier opción de acabar la carrera, o incluso el campeonato, en una posición digna. Y es que la dificultad del juego parece haberse conseguido de una manera demasiado artificial, estrechando las pistas y penalizando demasiado los errores leves, en lugar de hacerlo a través del diseño de las pistas o las diferencias entre los coches. Recordemos que aunque el juego no replica los rallies reales a los que hacen referencia si intenta parecerse mucho a ellos, o al menos a una versión “slim” de los mismos.

Puesta a punto deficitaria

El apartado técnico es otro de los puntos débiles de Sebastien Loeb Rally Evo. A poco que veáis vídeos podréis comprobar que, aunque los modelados exteriores de los coches son aceptables, entornos e interiores son más meritorios de la pasada generación de consolas. No hay efectos climáticos dinámicos, las texturas son normalitas y sufre de popping y de temblores demasiado a menudo.

Sabemos que los interiores de los coches de rallies están lejos de los de un Rolls Royce, pero incluso así aquí parecen demasiado “desangelados” y carentes de detalles. Y lo peor es que tampoco ha sido en pos de una tasa de frames envidiable, pues corre a 1080p pero sólo a 30 fps. Tasa esta que inclusa flaquea en las carreras más vistosas: las nocturnas.

 

Por suerte ha llegado perfectamente localizado al castellano y con unas melodías que, aunque escasas, nos han gustado bastante. Los efectos carecen de espectacularidad y pegada pero han sido correctamente grabados.

Sebastien Loeb Rally Evo ofrece un montón de contenido en forma de modos de juego y pruebas y resulta tan muy entretenido y variado que hará casi imposible la monotonía. Es cierto que la jugabilidad presenta algunos problemas que impiden disfrutar del indiscutible buen hacer a la hora de emular a los fieras del volante y que su apartado técnico no pasará a la historia…pero si eres aficionado a esta exigente modalidad de los deportes de motor sabrás sacarle muchas horas de diversión.

Valoración

Contenido abundante y variado para un título que gustará a los fans de los rallies por resultar muy entretendio, aunque apartado técnico no brilla y a veces la dificultad es inflada de manera artificial.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Contenido abundante. Variado y entretenido

Lo peor

Apartado gráfico y dificultad artificial.

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