Análisis

Trillion: God of Destruction - Análisis

Por AndréMontoya
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Versión comentada: PS VITA

Os traemos el análisis para PSVita de Trillion: God of Destruction, un juego de rol y estrategia que nos lleva al inframundo. Los Overlords, señores del averno, harán todo lo posible para evitar la aniquilación a base de preparación y entrenamiento. 

Compile Heart, creadores de la saga Hyperdimension Neptunia e Idea Factory vuelven a la carga con otro RPG plagado de giros argumentales protagonizados por variados personajes con singulares personalidades. El juego nos cuenta que una criatura mítica conocida como Trillion, el dios de la destrucción (y no es Bills de Dragon Ball Super), ha vuelto tras miles de años para destruir el inframundo, el cual resulta ser un lugar pacífico governado por los Overlords.   

 

El inframundo bajo asedio

La historia empieza cuando la legendaria bestia ataca repentinamente el inframundo con su poderosa magia. Es entonces cuando Zeabolos, gran Overlord y protector supremo del reino oscuro, decide enfrentarlo junto a su hermano tal y como hicieron sus antepasados. Tras un dramático prólogo que nos ayuda a ponernos en situación y controlar brevemente a Zeabolos, todos los Overlords son invocados ante el trono para unir fuerzas ante tan poderoso enemigo.  Asimismo, hace su aparición una misteriosa chica llamada Faust, que se presenta ante el gran overlord con una extraña propuesta para poder vencer al dios de la destrucción. 

Bajo esta premisa, los chicos de Compile Heart e Idea Factory nos presentan una aventura de rol y estrategia en la que predomina la paciencia. A diferencia de anteriores títulos más profundos, con Trillion: God of Destruction, han querido profundizar en los personajes y la interacción entre ellos mediante los diálogos con imágenes estáticas a modo de novela gráfica.

Jugabilidad cuadro por cuadro

En cuanto nos ponemos al control de un personaje, en este caso el gran overlord Zeabolos, notamos la sencillez de la propuesta. Se trata de un escenario a modo de tablero con nosotros a un extremo y el enemigo al otro (la bestia Trillion). Debemos movernos con un sistema de cuadros por turnos, es decir, por cada ataque que realicemos o recuadro que avancemos el enemigo y sus esbirros harán lo mismo.  El dios destructor puede enviarnos una horda de enemigos que se mueven y atacan a la par que nosotros o también hacer aparecer bombas de las podremos huir con escasos turnos, etc.

Al principio del juego tenemos que elegir a una de los Overlord como sucesora de Zeabolos y con la que empezaremos el entrenamiento a destajo. Sin embargo, si nuestra guerrera cae en combate debemos elegir a otra. Lo bueno es que tanto nuestra experiencia como objetos serán transmitidos a la siguiente overlord (el daño infligido a Trillion también se mantiene).

 

Parte de la estrategia pensada para el juego radica en mejorar nuestros valores típicos de un RPG (ataque, defensa, magia, etc). Asimismo, podemos utilizar movimientos especiales que nos permiten movernos más de un recuadro por turno (principalmente para escapar de algún ataque devastador de Trillion). Cabe resaltar que, las "pantallas tutorial" abundan y nos explican todo desde el principio. Desde estrategias básicas hasta consejos útiles en la mejora de nuestro personaje.


El dios de la destrucción, ataca cada ciertos ciclos que se componen de unos cuantos días. En estos espacio de tiempo en el que la bestia duerme, debemos interactuar con las overlords (si, son todas chicas a excepción de Zeabolos) a través de los menús para que ganen la experiencia necesaria hasta el próximo ataque. De nuestras acciones dependerá el destino de nuestra guerrera para infligir el mayor daño posible a Trillion. El entrenamiento es clave y para ello contaremos con Mokujin, un muñeco capaz de imitar la forma de la bestia para que podamos tantear el poder del enemigo sin sufrir daños reales. También debemos descansar obligatoriamente cuando nuestra barra de fatiga empiece llenarse o cuando recibamos un daño considerable.

Menús y diálogos por un tubo

Si hay algo que destaca en el juego es la gran cantidad de menús y sub-menús para navegar. Entrenamiento, estadísticas, mejoras de armas, tienda de items y hasta una opción social para pasear e interactuar con otros personajes. En las opciones podremos elegir entre escuchar las voces en ingles o japonés, eso si, únicamente con subtítulos en inglés, algo que puede echar para atrás a muchos jugones. Podemos saltarnos los dialogos y muchas ventanas con información, pero estaríamos perdiéndonos el despliegue de personalidad de los personajes. Los diversos tipos de entrenamiento consisten en pulsar el botón X un par de veces durante unas pantallas fugaces que parecen seguir un patrón aleatorio (no tiene más). 


La navegación por los menús es bastante sencilla y . Al participar en entrenamientos conseguimos medallas con las que podemos acceder al modo Valley of Swords, una mazmorra con el mismo escenario cuadriculado pero plagado de enemigos, cofres y obstáculos que debemos superar con un número determinado de turnos para conseguir items, dinero y objetos especiales. Asimismo, de vez en cuando podremos combatir contra alguna overlord a modo para ponernos a prueba. El rol es bastante básico, no apto para ansiosos e impacientes y que buscan la acción inmediata.  

Un dios con 1.000.000.000.000 de HP

Pues si, no se trata de una broma, la barra de vida del enemigo no nos ofrece muchas esperanzas nada más empezar el juego. Y el daño que le causemos al principio puede ser muy pequeño, aunque a base de entrenamiento poco a poco iremos quitándole grandes cantidades de HP. Los entrenamientos con Mokujin nos ayudan a conocer los patrones de ataque de Trillion y a probar nuevos movimientos sin miedo a las penalizaciones o peor aún, la muerte de nuestra overlord. 

Eso si, cuando llegue la hora de la verdad tendremos que actuar con criterio y pensar bien en nuestra estrategia para llegar hasta la bestia con el menor daño posible. Eliminar a los esbirros de Trillion es mejor que esquivarlos. Para ellos podemos llevar a nuestros propios secuaces y utilizarlos de distracción mientras seguimos avanzando. El objetivo aquí es evitar que el monstruo avance y acercarnos lo suficiente para atacar con nuestros mejores movimientos desde el mejor ángulo.

Gráficamente, el juego alcanza sus cotas más altas durante el combate contra Trillion pues el escenario 3D se expande al máximo debido a la criatura. El resto de la aventura nos la pasamos navegando por menús con ilustraciones 2D.  En cuanto a la banda sonora, posee algunos temas que recuerdan a los Castlevania, aunque muchos otros se repiten ya sea por la poca variedad o por la propia naturaleza repetitiva del juego.

Conclusiones

Lamentablemente, el hecho que tengamos que enfrentarnos a un único enemigo, hacen de Trillion: God of Destruction un título bastante repetitivo que alterna dos fases una y otra vez: El entrenamiento y la batalla contra el jefe. todo cubierto con dosis largas de diálogos y gestión de menús.  Tal vez más de un rolero estará encantado con la propuesta pues sin duda es algo diferente a lo visto con anterioridad en el género. Además, habrá quien diga que con la interacción entre sus carismáticos personajes las horas se os pasan volando (Y es cierto). Mientras más juegas, más poder obtienes y más posibilidades tienes de plantar cara al dios de la destrucción. Tras cada combate siempre acabas quedándote con la sensación de "poder hacer más".

Tanto la navegación por los menús como los movimientos en los combates se realizan con la cruceta de PSVita dejando de lado los sticks, algo que puede restar precisión al personaje cuando queremos avanzar cuadro a cuadro en el escenario. Tampoco hay uso para la cámara, la pantalla táctil o el panel trasero. Dejando como único atributo positivo la portabilidad de la consola y el poder "seguir entrenando" en cualquier sitio.

 

Si buscas la acción inmediata y rápida este no es un juego que debas siquiera considerar. Por otra parte, si te van los juegos de Rol poco comunes y te gusta conectar con los personajes y sus historias, ¡ve a por el!

Valoración

Trillion: God of Destruction es un juego que presenta un argumento bastante interesante con entretenidos personajes y situaciones singulares. Aunque, repleto de menús y diálogos que dejan un poco la acción de lado.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Un argumento bien construido junto a unos personajes variopintos y entretenidos.

Lo peor

Demasiados diálogos, acciones repetitivas, poca acción y está en inglés.

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