Wilson
Análisis

Wilson - Crítica de la comedia de Woody Harrelson y Laura Dern

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Wilson, la ácida comedia de Woody Harrelson, Judy Greer y Laura Dern dirigida por Craig Johnson y estrenada el 26 de mayo de 2017 en España.

Hay personajes que pertenecen a las viñetas, que nos hacen reír, pensar y plantearnos muchas cosas y nos gustan en su versión bidimensional mucho más que cuando imaginamos que pueden ser de carne y hueso. Es un poco lo que le sucede al Wilson de Daniel Clowes al ser trasladado a la gran pantalla.

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Aunque compramos con facilidad su ácida crítica a la sociedad actual: la dificultad para entablar relaciones sociales "reales", la ausencia de comunicación sincera entre las personas o la denuncia de la soledad que subyace bajo ambas situaciones, más comunes de lo que nos podamos llegar a pensar, empatizar con un personaje tan contradictorio, misántropo y por qué no decirlo, desagradable, es casi imposible.

Wilson (Woody Harrelson) es un cuarentón neurótico y solitario, bastante desastroso y ostracista. Su círculo es reducido y sus interacciones sociales, un completo despropósito. No tiene un motivo por el que levantarse cada día y es un gran escéptico en lo que a sus semejantes se refiere. No espera nada de ellos viviendo con cierta amargura y nostalgia añorando su pasado como un niño contrariado.

Un buen día se reencuentra con su exmujer Pippi (Laura Dern) que le confiesa que tuvo una hija suya y la dio en adopción. A pesar de vivir con una familia acomodada, es ya una adolescente y tiene muchos problemas: sus padres adoptivos la ignoran y sufre bullying en el instituto. Así que, a pesar del tiempo transcurrido, Wilson decide mantener el contacto con su antigua pareja, conocer a su hija y recomponer su familia.

Wilson

Daniel Clowes se ha encargado de adaptar su propia novela gráfica, así que se entiende que el mensaje que traslada la película no ha sido adulterado... Pero resulta preocupante. Era de esperar una película más áspera, en la que el trasfondo resonara con mayor fuerza, pero la narración es bastante plana salvando algún que otro exabrupto escatológico y/o sexual y planteando todas esas situaciones que a todos nos escaman: ese extraño que te habla en el autobús, que se hace el gracioso resultando insultante o (esto ya es cosa de los chicos) el tipo que te mira la entrepierna mientras meas en un urinario público.

Como espectador, te sientes exactamente igual de incómodo en el cine que cualquiera de los que son increpados por este personaje al que de veras quieres coger cariño... sin éxito. En este punto me ha traído a la cabeza Jack Nicholson en Mejor... imposible, otro personaje incapacitado para las relaciones sociales.

Wilson

Y no se trata solo de que Wilson sea una película descarada o irónica sino más bien justo lo contrario: comienza de una forma y termina de otra que insólitamente es muy conservadora. Vemos una transformación del personaje que le lleva a enarbolar un discurso que no le pega en absoluto dando como resultado una mirada muy hipócrita hacia todo lo que comentábamos al principio.

Wilson a pesar de todo tiene ese extraño atractivo de las producciones pequeñas lideradas por un protagonista poderoso. Harrelson le aporta mucho a su personaje y está bien arropado por Laura Dern y Judy Greer en papeles más secundarios, pero eso no termina de hacer reseñable la película.

Wilson

No es nada original presentar a un antihéroe redimido y desde luego, desplazar al espectador el mensaje de que lo mejor que te puede pasar en la vida es conformarte con lo que tienes (manda narices de qué punto parte la película y hasta dónde llega) tan descorazonador como desapasionado. Wilson podría haber sido todo lo contrario: la celebración de la diferencia, del tipo raro pero que en el fondo tiene hasta sus razones para ser un sociópata en potencia.

Casi preferirías quedarte con la bilis que emana el personaje al principio, porque al menos entonces es más real y creíble. A pesar de que ponga voz a su perra, se haga pasar por un loco religioso o espante a sus amigos de la infancia. Deconstruirlo para meterlo en el molde de la normalidad es desconcertante.

Valoración

Endeble comedia que explora el terrero del clásico perdedor que aprende a contentarse con lo que tiene. Es lo suficientemente extraña como para tener un casi inexplicable atractivo, pero nunca remata como para sacarte una carcajada.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Woody Harrelson, Laura Dern y Judy Greer levantan por momentos la función con su carisma cinematográfico a pesar del errático guión.

Lo peor

Recuerda mucho a Mejor... imposible con un personaje principal misántropo y difícil de querer pero no es nada memorable en su conclusión.

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