Crítica de El arquitecto, la historia de un individuo contra el sistema con Claes Bang en el rol de Johan Otto von Spreckelsen

El arquitecto
El arquitectoLAZONA

Crítica de El arquitecto, la película escrita y dirigida por Stéphane Demoustier en base a la novela de Laurence Cossé con Claes Bang como protagonista. Estreno el 13 de marzo.

Ni un solo personaje ilustre danés va a quedar sin tocar en la filmografía de Claes Klaus Bang, un actor tremendamente comprometido con la difusión del legado de sus compatriotas, de forma independiente al contexto temporal o político en el que se enmarque su periplo vital. 

En El arquitecto interpreta el papel de Johan Otto von Spreckelsen ideólogo del Arco de La Défense o Gran Arco de la Fraternidad enmarcado en los conocidos como "Grands Projets" de François Mitterrand, iniciados durante su mandato como presidente de Francia.

Se aborda por tanto una etapa reciente de la historia europea como es la conmemoración del bicentenario de la Revolución Francesa en 1989 que puso en marcha los engranajes para la creación de un monumento nacional de enorme trascendencia en uno de los ejes financieros de París.

Estamos ante la adaptación cinematográfica de la novela de Claurence Cossé que ya nos advierte desde el inicio que va a tratar de "revelar" a su personaje principal (en versión original el título sería El desconocido detrás del Gran Arco, de hecho), ficcionando la parte más íntima de su historia como es la relación con su esposa.

​La naturaleza atemporal del arte vs. la cambiante del poder

En 1983 el profesor de la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca, un arquitecto prácticamente desconocido fuera de sus fronteras que solo había diseñado su propio hogar y cuatro locales de culto, ganó el concurso público internacional gracias a su espectacular visión del espacio. 

La película, en clave de biopic, muestra al protagonista como un hombre sobrio pero de convicciones firmes y con unos objetivos muy claros. Pero es también la historia de un individuo contra el sistema.

La enorme envergadura de la empresa acometida hacía que los aspectos prácticos chocaran con los estéticos además de acarrear enormes sobrecostes cuando no choques con la legislación en seguridad y con la burocracia. Toda una serie de intereses institucionales y políticos ajenos al proyecto inicial que se fueron materializando en barreras que fueron socavando la idea original y convirtiéndola en algo muy distinto.

El arquitecto (2025)
El arquitecto (2025)LAZONA

El arquitecto, como ya hiciera antes una película mucho más cruda y visceral como The Brutalist, habla de la enorme dificultad que alberga mantener un balance entre el ego y la practicidad, sobre todo cuando se trata de una obra magna que aspira a ser "la obra de una vida" o, por decirlo de otro modo un legado para la humanidad que perdure en el tiempo. 

Pero también muestra el coste personal y las tensiones que provoca querer grabar tu nombre en piedra. En concreto, en mármol de Carrara, localización que también se muestra en esta cinta.

Por lo que respecta al tempo interno de la historia, estamos ante una película que se cocina a fuego lento alrededor de las tensiones que provoca el proceso de creación y que no cuenta con grandes giros de guión, más allá que el decisivo cambio en la alternancia política cuando Mitterrand fue sucedido por Jacques Chirac en el 86, dinamitando la concepción primera de la obra e imponiendo cambios que no permitían seguir la hoja de ruta inicial.

Destacan dos aspectos por encima de la media: la recreación de los años 80 con la variable idiosincrasia en el poder, cada cual con sus propios intereses económicos, y un reparto inspirado en el que Claes Bang hace suyo el personaje desde una contención que se alinea muy bien con la del hombre retratado, obstinado e insistente, aunque también honesto y exigente. Se acompaña de secundarios sensacionales como Sidse Babett Knudse, Swann Arlaud o Xavier Dolan.

Recorrer los espacios, comprender los detalles, especular sobre el aspecto final y el uso para un monumento de tal calibre pensado además para tener actividad en su interior, se convierte en un viaje apasionante de la mano de un Demoustier que ha demostrado ya en muchas ocasiones ser un narrador excelente. 

Aquí nos lleva del esbozo a la ejecución pasando por todas las etapas de zozobra posibles: en los despachos, las canteras y a pie de obra. Puede que sea un lugar emblemático, la culminación de un duro trabajo y una estructura de una solidez inquebrantable pero fue una vez algo tan etéreo como un sueño en la mente de un hombre tranquilo.

Valoración

Nota 75

El arquitecto es una película que habla del proceso creativo de una persona que se ve arrastrada por los vaivenes políticos de su momento. Un biopic agridulce sobre cómo la materialización de una idea puede terminar muy lejos de su concepto original.

Lo mejor

La recreación de los años 80 y de las tensiones políticas que afectan al proyecto y las interpretaciones del elenco principal.

Lo peor

Su sencillez expositiva casi divulgativa deriva en un tempo interno muy pausado que puede desesperar a quien espere más visceralidad.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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