Crítica de Bugonia, la exasperante nueva colaboración de Yorgos Lanthimos y Emma Stone

Crítica de Bugonia, la nueva película de Yorgos Lanthimos escrita por Will Tracy y Jang Joon-hwan con Emma Stone, Jesse Plemons y Aidan Delbis. Estreno el 7 de noviembre.
Es mejor que la fallida Kind of Kindness (tampoco era difícil subir el listón) pero sigue estando lejísimos de La favorita. Yorgos Lanthimos vuelve a la carga con su extraño humor negro, sus enormes dosis de incomodidad y una banda sonora desquiciante. Sus tres sellos de identidad junto con su musa, una Emma Stone que produce, protagoniza y se zampa la peli entera.
Muchos de los mensajes que ya estaban en Pobres criaturas se reafirman aquí: la mirada despiadada hacia una humanidad que no merece ser salvada de su propia autoextinción, el despiste de una sociedad adormecida por el consumo de drogas, desinformada o peor aún, alimentada de bulos que no sabe qué creer.
Lástima que el corazón de la película se inmole con un final infantiloide y absurdo que echa por tierra cualquier conato de ejercicio intelectual que se pueda hacer sobre lo que parecía ser la tesis de la historia.
En lugar de jugar con la imaginación del espectador, de estimular su curiosidad o incitar a un debate, cierra la historia tratando al espectador con el mismo desdén que a la humanidad entera.
Bugonia es el remake de la película surcoreana Salvar el planeta Tierra, cuyo desenlace fue igualmente divisivo, aunque muy diferente. Está disponible en el catálogo de Movistar Plus+, para quien se anime a hincarle el diente antes de enfrentarse a esta nueva y libre versión.
¿De qué trata Bugonia?
Teddy y Don son dos primos que malviven obsesionados con la idea de que la Tierra está recibiendo extraterrestres procedentes de Andrómeda con la misión de destruir el planeta. A tal fin han esparcido plagas como las que asolan a las abejas y hacen enfermar a las personas.
Tal es su nivel de paranoia que han ideado un plan para protegerse y tratar de contactar con el líder supremo de los extraterrestres, procediendo a su propia castración química.
Su objetivo es el de raptar a Michelle, la CEO de una potente multinacional responsable del programa experimental que tiene a su cargo a la madre de Teddy, una exadicta a los opiáceos que permanece en coma desde hace años.
Él considera, en base a sus observaciones, que ella es una andromedana que intenta pasar desapercibida entre los seres humanos a fin de culminar su misión de erradicar a la humanidad. Ambos la asaltan y encierran en su sótano rapándole la cabeza y administrándole crema antihistaminica. A partir de ese momento echarán con ella un pulso a vida o muerte.
A los evidentes problemas de ritmo de la narración, a la que le cuesta arrancar y que tiene un momento valle hacia la mitad de su excesivo metraje que ronda las dos horas de duración, se une un mal mayor que es no tener muy claro hacia dónde se quiere llevar la narración.
La mezcla de géneros no está mal: hay intriga, elementos gore, sátira mordaz... pero los vaivenes del guión y sobre todo la falta de foco de hacia donde se quiere llevar el argumento, le pasan factura a los 118 minutos que dura la película. Para ser una gamberrada, se pasa bastante de frenada.
Donde es imbatible es en el terreno de las interpretaciones: Emma Stone y Jesse Plemons dan un verdadero recital y sostienen con solvencia sus desagradabilísimos personajes, ambos repulsivos por motivos muy distintos. Ponen en pie parlamentos extensos, complejos, retorcidos y manipuladores a más no poder.
A nivel de estilo, las tres últimas películas del director juegan con herramientas similares que hacen que empiece a parecer redundante. No tiene nada que ver con la presencia de Emma Stone, que no tiene reparo en metamorfosearse y ponerse en sus manos, sino en el uso de la banda sonora, las imágenes en blanco y negro y ese humor suyo tan indigesto como carente de humanismo.
Respecto a la creación banda sonora, de nuevo en manos de Jerskin Fendrix como en sus películas anteriores, en lugar de darle el guión como fuente de inspiración, solo contó con unas pocas palabras: "Abejas. Sótano. Nave espacial y Emily calva". Y de esos barros estos lodos.
Lanthimos se está convirtiendo en un enfant terrible que linda con lo insoportable: pretende ser provocador, pero se queda en una tentativa simplona con un relato mucho menos estimulante y transgresor de lo que fue el original. Lo mismo la crítica tendría de dejar de reírle las gracias sin gracia.
Valoración
Nota 50
En el mejor de los casos, Bugonia es un mal chiste demasiado largo. De no ser por la rotundidad de las interpretaciones principales, se desplomaría rápidamente.
Lo mejor
Las interpretaciones de Emma Stone y Jesse Plemons. Su mala uva.
Lo peor
El desenlace rompe el discurso crítico hacia las teorías de la conspiración. Demasiado larga para lo poco que cuenta.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
