Crítica de Cada día nace un listo: la picaresca del siglo XXI revive con Hugo Silva, Susi Sánchez y Belén Rueda

Crítica de Cada día nace un listo, la nueva película de Arantxa Echevarría tras La infiltrada. Con Hugo Silva, Susi Sánchez, Belén Rueda y Diego Anido, entre otros.
Hora de hincarle el diente a una comedia española fresquita y diferente, que va sobrada de talento delante y detrás de la cámara. A los mandos de la cabina tenemos a Arantxa Echevarría en una película completamente alejada de su proyecto anterior: La infiltrada, que se alzó con el Goya a Mejor película ex aequo junto a El 47 hace dos años.
Cada día nace un listo, como insinúa su título, es una comedia que bebe de manera directa de la picaresca y nos lleva a navegar por ambientes muy distintos: de las élites sociales, que roban a manos llenas, a los bajos fondos donde operan a menor escala exóticos estafadores y pillos de todo tipo.
El nexo será un buscavidas entrañable, con cierta querencia por la coca y una mujer que le vuelve loco, al que da vida Hugo Silva en un papel que nos remite a otros trabajos como el de Nasdrovia o Marbella. Le sienta como anillo al dedo y transmite la diversión que ha debido imperar en un rodaje en el que se nota que ha habido margen para la improvisación dejando fluir al reparto.
Pero eso no es óbice para señalar el talentazo de Arantxa Echevarría para la dirección, con una cuidadísima puesta en escena y una planificación de rodaje exquisita: la composición de planos, los movimientos de cámara y la elegancia formal de esta apuesta dan buena cuenta de su natural olfato para sacarle partido a su nutrido elenco y exprimir las posibilidades del lenguaje cinematográfico.
No hay género pequeño para una directora tan grande, que remite, en clave patria y cambiando muchos códigos, al cine de los hermanos Coen o al caos de películas como Snatch, cerdos y diamantes.
Quien roba a un ladrón...
Cada día nace un listo nos presenta a Toni Lomas, un cantante venido a menos que se conforma con vivir al día y soñar con volver a los brazos de Malena, el amor de su vida, pero, para su desgracia, tiene una fuerte deuda que saldar. Por eso, cuando su adinerado colega Junior le ofrece la ocasión de robar para él una obra de arte, no se lo piensa dos veces.
Toni lo intenta por su cuenta, pero le falta la pericia necesaria y comete la torpeza de pedirle ayuda a Mari que a su vez se pone en contacto con "El gallego". Pronto queda claro que cada cual tiene sus propios intereses, de modo que formarán un equipo muy poco cohesionado para dar el golpe.
Entre tanto, la madre de Junior, Carmen, tendrá que lidiar con su reciente viudedad y con el pufo que le ha dejado su marido mientras intenta meter en cintura a su hijo y sacarse de encima a un nuevo pretendiente.

Entre las virtudes de la película destaca la variedad de personajes y el carácter coral de la historia. El protagonista indiscutible es el personaje de Hugo Silva, que se caracteriza por el descaro y por un carisma torpón muy simpático, que sabe explotar sobre el escenario al ritmo de la música de Tom Jones (ahí es nada, hay que tener buena voz para defender el papel y lo hace de lujo).
Pero además, como decíamos más arriba, va a ser el puente entre la clase alta y las mafias del escalafón social más bajo. El oxímoron da pie a la hilaridad cuando vemos a los personajes fuera de su área de confort colisionando por un fin común: sacar pasta. Porque aunque el chorizo se vista de seda, chorizo se queda.
Desde Sofía Otero hasta Susi Sánchez, la película está habitada por personajes de todas las edades, a cual más espabilado y voraz por salirse con la suya con la excepción de Toni Lomas, que es casi más un intermediario de intereses ajenos y es capaz de sobrevivir dándole la vuelta a los calzoncillos sin pensar en el mañana.
Cada día nace un listo cuenta con un diseño de producción solvente y no duda a la hora de dejar que los roles se extremen para darles empaque. Es un soplo de aire fresco en un género que en estos momentos no goza de un momento particularmente brillante. Deja constancia de que se puede sorprender y hacer comedia adulta sin complejos.
Valoración
Nota 75
Comedia gamberra filmada con esmero y articulada a través de personajes diversos muy divertidos con Hugo Silva como cabeza de cartel en el rol de pillo desastrado y entrañable.
Lo mejor
Mucho talento delante y detrás de la cámara. Personajes diferentes a lo habitual y un tono adulto que no se estila, pero se agradece.
Lo peor
Rara vez lo hace, pero cuando se pone seria, es un poco siniestra de más.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.