Crítica de La constelación del perro: Ridley Scott propone un thriller postapocalíptico diferente

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Crítica de La constelación del perro (The Dog Stars), la adaptación de la novela de Peter Heller por parte de Ridley Scott. Estreno el 26 de agosto.
Si hablamos de un thriller postapocalíptico a más de dos les va a resultar marciano que arranque diciendo que La constelación del perro es una película bonita, pero es que... lo es. La razón es que está basada en la novela homónima de Peter Heller que Ridley Scott no ha tratado de parafrasear de forma ultrafiel sino que ha sido trasladada a la gran pantalla con muchas licencias, de las cuales la mayoría funcionan bastante bien teniendo en cuenta que son lenguajes distintos.
En primer lugar hay que alabar la valentía del octogenario director que sigue en plena forma, porque la historia sigue en su mayor parte el torrente de pensamiento del protagonista. Y esto no ha tratado de replicarse a través de una voz de off, que podría haber sido un recurso facilón, sino a través de puro lenguaje cinematográfico (y añadiendo más acción y diálogos, claro está). Tanto la preciosa banda sonora de la película como los paseos en avioneta, nos dan información clave de cómo se siente el protagonista: esperanzado, sobrepasado, expectante... Seguimos su viaje compartiendo sus sensaciones.
Lo mejor del asunto es que a pesar de los cambios, el corazón de la novela está intacto: los arcos emocionales de los personajes, la profunda humanidad que destila el texto, la forma en la que defiende que se preserve la civilización incluso cuando todo se viene abajo...
Después del desastre
Bangley, Hig y su perro Jasper salen adelante en un aeropuerto abandonado en Erie, Colorado, después de que una epidemia haya esquilmado masivamente a la población. El primero es un experto en armas y supervivencia obsesionado con mantener limpio el perímetro mientras que el segundo se encarga de llevar suministros a la base, pilotando para ello una vieja avioneta en la que carga tanto como puede.
A priori tienen todo lo que pueden necesitar: víveres, electricidad, agua y comida suficientes como para vivir despreocupados. Sin embargo, periódicamente reciben la visita de asaltantes violentos a los que Bangley abate con su arsenal de armas.
Para Hig, obsesionado con el recuerdo de su esposa, esto no es vivir sino subsistir reaccionando a las amenazas, de modo que decide poner rumbo a Grand Junction, el lugar del que procede una señal de radio que lleva años detectando. Es el momento de descubrir si hay algo más allá de Erie para él y de saber si queda un reducto de humanidad en un mundo devastado.

Lo que hace especial la novela (cuya lectura os recomiendo encarecidamente) y también la película es su sensibilidad a la hora de abordar cómo se siente el personaje principal. En ciertos momentos se podría decir que La constelación del perro destila poesía y que tanto su relación con sus recuerdos como con la naturaleza, el arte o los vestigios de lo que pudo llamar en el pasado felicidad componen un retrato de ese fuego interior que quería preservar el padre al que interpretaba Viggo Mortensen en La carretera.
En cierto modo ambos relatos comparten muchos elementos, pero estamos ante una película terca en señalar que aún queda bondad, belleza y esperanza a pesar de la desolación impuesta por la enfermedad y la escasez de recursos.

Mención especial para el espectacular casting de La constelación del perro en el que brillan con luz propia tanto el grandullón Jacob Elordi que tan bien casa con "Big Hig" como el carismático Bangley al que da vida Josh Brolin. Menos oportunidades tienen de sobresalir Guy Pearce, Margaret Qualley o Benedict Wong, a pesar de parecer cómodos con sus personajes.
Definitivamente a Allison Janney no la vimos venir (es todo un sorpresón), en un papel creado ex profeso para la película para uno de sus segmentos más esperpénticos y alejados de la novela que casi nos traslada al universo de Blade Runner en un abrir y cerrar de ojos. ¿Le hacía falta a la historia? La verdad es que no, pero ¡qué demonios!, es un giro que le aporta un toque de color muy particular. No es la única excentricidad porque los ataques de los carroñeros, una suerte de tribu de fanáticos destructivos nos pueden desplazar casi al nuevo universo de 28 años después de Danny Boyle. Bestial cómo está rodado el asalto nocturno con cámara térmica y un aspecto visual muy comiquero.
Pero, recapitulemos, lo que nos ata a la historia son los personajes y es fácil enamorarse de ellos y acompañarlos hasta el final.
Valoración
Nota 79
Ridley Scott atrapa el alma de la novela de Heller y devuelve una película hermosa a su manera aunque se desenvuelva en un mundo en ruinas.
Lo mejor
El casting, la banda sonora y la capacidad evocadora de muchos pasajes en los que los espectadores comprenden qué piensan y cómo se sienten los personajes por medio de puro lenguaje cinematográfico.
Lo peor
El segmento de Grand Junction, el más imaginativo y visualmente impactante desentona con el resto.
La constelación del perro (2026)
Título original
The Dog Stars
Género
Aventura, Ciencia ficción, Suspense
Idioma original
Inglés
Duración
1h 40m
Presupuesto
110.000.000,00 $


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