Crítica de Corredora, una ópera prima angustiante sobre la salud mental en el deporte de élite

Crítica de Corredora, la ópera prima de Laura García Alonso protagonizada por la debutante Alba Sáez. Estreno el 29 de mayo.
Notable debut en la dirección y el guión para Laura García Alonso, que arranca su carrera cinematográfica internándose en el conflictivo mundo del deporte de élite.
Tras su paso por el Festival de Málaga, donde se alzó con el Premio ASECAN a la Mejor Ópera Prima, recala en las salas comerciales dejando claro que no tiene ningún interés por seguir la hoja de ruta de otras películas centradas en remontadas sobrehumanas o grandes redenciones sino en la compleja psique de una mujer que, expuesta a un enorme estrés, tiene un problema de salud grave que la pone en un grave peligro.
La película, rodada en versión original catalana en Barcelona y Zaragoza, es escasa en diálogos y rica en lenguaje cinematográfico. La dirección de fotografía de la película se ha confiado en Gina Ferrer García, conocida por éxitos como 20.000 especies de abejas y Sorda.
La sobriedad de la puesta en escena y el retrato íntimo de la protagonista son dos de los puntos fuertes de una película reflexiva y muy humana que intenta arrojar luz sobre una realidad que muchas veces no se visibiliza: cómo la presión puede romper a las personas y cómo esas personas tienen que trabajar para tratar de recomponerse y aprender de la experiencia. Y esa es la recompensa: no la fama o un título, la lucha interna por la autoaceptación.
Si no corres para llegar a algún sitio, corres para huir
Corredora nos presenta a Cris, una joven muy motivada que vive en un Centro de Alto Rendimiento y está a punto de presentarse a una importante carrera donde puede llegar a lo más alto a nivel nacional. Metódica y perfeccionista está en el mejor momento físico de su entrenamiento, rindiendo al máximo.
Sin embargo, poco a poco se va resintiendo a otros niveles: siente celos patológicos hacia sus compañeras, cree que hablan mal de ella a sus espaldas, que entran en su habitación a hurtadillas y que incluso le roban el material. Las cosas van de mal en peor hasta que tiene un brote psicótico: llama a su padre para que vaya a recogerla y empieza a destrozar su cuarto hasta que su entrenador empieza a aporrear su puerta angustiado y ella toda una decisión que podría costarle la vida.
Los dramas deportivos suelen centrarse muy a menudo en historias de superación personal y, de alguna manera, de grandes logos inspiradores que ven en la competitividad un elemento positivo para la consecución de los objetivos.
Durante el arranque de la película, de hecho, parece que ese es el enfoque de Corredora pero nada más lejos. Pronto se distancia introduciendo en su discurso muchas otras variables como el coste personal de obviar la salud mental en los entrenamientos de los CAR o incluso en las consecuencias físicas directas de los tratamientos para hacer frente a los síntomas asociados a un desorden psiquiátrico.
Excelente elección de casting la de la debutante Alba Sáez que no solo tiene las condiciones físicas para encarnar a un personaje con unas cualidades atléticas sino que además transmite todo ese conflicto interior de tener que buscar motivaciones más allá del éxito para seguir adelante y encontrar un equilibrio personal.
Al ser una película parca en palabras hablan más sus acciones que sus diálogos, de manera que será trabajo de los espectadores interpretar cómo y por qué hace lo que hace. Esto requiere un esfuerzo de atención extra: no es una película fácil, indulgente ni de ritmo trepidante, que se centre en mostrar la adrenalina de las carreras.
El plano deportivo, en sí mismo, es más bien una excusa argumental para hablar de los conflictos que se articulan a su alrededor: el altísimo nivel de exigencia física y emocional, el coste personal de una entrega total, la barrera entre la presión dirigida a un objetivo y la que puede romper a una persona que atraviesa un momento frágil, etc.
Corredora tampoco es una película de grandes alardes técnicos: intenta pegarse a la realidad tanto como es posible de modo que si has asistido a alguna prueba de atletismo vas a reconocer todos los pasos previos al inicio de la carrera y a su desarrollo. Pero no vas a estar pendiente de los pies de la protagonista sino de lo que puede esta pasando por su cabeza. De ahí la angustia de una película que juega con el tira y afloja que hay a su alrededor y no sabes cómo puede terminar...
Valoración
Nota 70
Una apuesta valiente para una ópera prima que llega a buen puerto con un diseño de producción solvente y buenas interpretaciones, incluyendo a la actriz principal en su primer largo.
Lo mejor
La naturalidad de la puesta en escena y el trabajo de dirección de actores.
Lo peor
La película es satisfactoria en sí misma pero habría merecido la pena profundizar aún más en el tema de las enfermedades mentales y sus repercusiones.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.