Crítica de La deuda, la nueva película escrita, dirigida y protagonizada por Daniel Guzmán

Wanda Vision

Crítica de La deuda, el drama escrito, dirigido y protagonizado por Daniel Guzmán junto a Rosario García, Itziar Ituño, Luis Tosar y Susana Abaitua. Estreno el 17 de octubre.

A Daniel Guzmán (Canallas) le gusta hablar de lo que conoce: de las personas que viven en los barrios, tienen que buscarse la vida para salir adelante, sufren y a veces se quedan solas de manera muy injusta. En sentido literal y figurado, si tenemos en cuenta la completa desatención y la ausencia de una red social que los rescate.

Escribe así el guión de La deuda identificándose con un perdedor de corazón puro que trata de proteger a la mujer que lo crió de la miseria más absoluta para que no le quiten su casa y pueda pasar en ella el poco tiempo que le queda, sin verse desposeída. Hay en juego una deuda económica, por supuesto, pero también una deuda moral.

Pocas veces se muestra en pantalla una relación tan tierna como la que hay entre estos dos personajes, a los que no unen lazos de sangre, pero que rezuman un cariño materno-filial tan fuerte como si así fuera. Son dos personas de edades muy distintas pero que comparten una historia juntos en la que él quiere devolverle a ella parte de lo que le ha ido dando con sentido del humor y afecto.

El fichaje de Rosario García es una de las mejores decisiones (y de los mayores riesgos) que Guzmán ha tomado desde la dirección porque es una fiera en pantalla y despierta muchas emociones en el espectador: empatía, compasión, sensibilidad... Falleció con 92 años pocas semanas después de presentar la película en Málaga.

Todos conocemos a personas como la mujer a la que interpreta: mayores que necesitan atención tras habérsela procurado a los demás durante toda su vida y que merecen un trato digno y unas condiciones de vida apropiadas a pesar de ser invisibles para una sociedad centrada en el individualismo y en la explotación de los barrios con pisos turísticos.

La ley de la calle

Lucas convive con Antonia en un modesto piso del centro de Madrid pero cada día les cuesta más llenar la nevera y las cosas no tienen pinta de ir a mejor. Cuando un fondo de inversión adquiere el edificio reciben un ultimátum para abandonar la vivienda en unos días. Son de los pocos vecinos que resisten, a duras penas, ante la inminente construcción de pisos turísticos muy lucrativos.

Esto lleva a Lucas a tomar una decisión a la desesperada para conseguir algo de dinero y frenar el desahucio. Lamentablemente tiene consecuencias letales para un joven y consecuencias legales para él, que acaba en prisión. 

Con una situación aún más adversa encima y sin posibilidad de seguir asistiendo a Antonia, Lucas toma la decisión de fugarse e incluso llega a ponerse en contacto con un capo local que llama la atención de las autoridades. Obligado a colaborar, tratará de reunir el dinero con el que saldar la deuda de Antonia a contrarreloj.

La deuda es un thriller urbano con una fuerte pátina de denuncia social, que acerca esta película a propuestas como las de Ken Loach en las que el periplo de un personaje sirve para mostrar a grandes rasgos las fallas del sistema y la imposibilidad de salir de una rueda que marca su destino de manera inexorable.

El estilo es muy natural, con diálogos sencillos, directos y auténticos que reflejan la forma de hablar más corriente, pero también con un toque de un sentido del humor de lo más particular que ayuda a digerir mejor los momentos más dramáticos y cogerle cariño a los personajes.

Destaca en esta propuesta también la calidad de los secundarios con Susana Abaitua, Itziar Ituño, Mona Martínez o Luis Tosar destacando entre el resto. Guzmán es un buen director de actores (su larga trayectoria como actor sin lugar a dudas, ayuda) y consigue sacarles oro, a pesar de que la mayoría de ellos tengan poco tiempo en pantalla.

Respecto a lo que quiere contar, más allá de su realismo social, hay un subrayado de esa cuenta pendiente con los ancianos. Es un verdadero y sentido homenaje a la tercera edad y a esas generaciones que lo han dado todo por las nuevas, sin tener el reconocimiento que merecen ni tampoco el altavoz ni la visibilidad.

Una sociedad que le falla a sus mayores, que los desatiende y permite que les saquen de sus hogares, es una sociedad en deuda.

Valoración

Nota 67

Daniel Guzmán firma una cinta honesta, emocionante y a veces algo dispersa pero que siembra mensajes certeros sobre cuestiones sociales candentes como los desahucios, la gentifricación o la corrupción policial.

Lo mejor

A Rosario García te dan ganas de comértela con patatas, no puede ser más entrañable. Emociona muchísimo.

Lo peor

Es una película descorazonadora, aunque también deje rayos de esperanza diseminados por el metraje.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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