Crítica de Euphoria temporada 3, una serie de HBO Max que ha quemado todos sus cartuchos

Crítica de la tercera temporada de Euphoria, de estreno en HBO Max el 13 de abril.
La mejor palabra que se me ocurre para definir la tercera temporada de Euphoria, hasta donde hemos podido ver, es hueca. Las señas de identidad visuales y estilísticas se mantienen cuando no mejoran con una nueva entrega en la que cada pequeño detalle está cuidado al milímetro.
Sigue siendo en este sentido una serie de prestigio que mima la fotografía, la planificación de rodaje, los encuadres, la composición de los planos y el diseño de producción pero Sam Levinson rinde de manera desigual como guionista introduciendo una serie de giros de guión que no son fieles a los personajes que hasta ahora nos había presentado.
Sería una buena noticia que ya quedara zanjada de manera definitiva porque resulta doloroso ver la deriva de las tramas y soportar el tono general de la propuesta. Ya en el primer capítulo se busca el límite de lo tolerable mostrando el modus operandi de las mafias que utilizan a mulas que se juegan la vida ingiriendo bolas gigantes de drogas.
Durante el visionado es habitual tener ganas de gritarle al televisor: "¡Ponedle fin a este sufrimiento!" por no decir que se cruzan por la mente del espectador preguntas como "¿para qué veo esto?". La violencia hacia la mujer es tanta y tan constante de mil y una maneras que roza lo insufrible.
Pero es que lo que podía ser provocador, estimulante u original en temporadas anteriores ahora ya parece carecer de sentido o, peor aún, no tener nada claro adónde quiere llegar. Lo que era atrevido resulta ahora simplemente morboso en una trama que avanza sin rumbo fijo. Y es algo que incluso se ha notado en el rodaje ya que los intérpretes han tenido margen de improvisación.
Un futuro caótico
Cinco años después de su paso por East Highland High los antiguos alumnos pueden considerarse ya adultos de pleno derecho aunque eso no implica necesariamente que hayan madurado.
Después de encontrar un trabajo cutre en un estanco, Rue es localizada por una acreedora que le exige la devolución de un préstamo con intereses astronómicos, siendo obligada a pasar droga de México a Estados Unidos para quedar en paz. Está tan perdida que empieza a plantearse abrazar la fe cristiana leyendo la Biblia, pero de forma fortuita conoce a un mafioso que vive de la prostitución y hace nuevos planes.
Jules tampoco ha sentado la cabeza: trabaja como "sugar baby" mientras estudia arte tratando de evitar tomar decisiones definitivas sobre su vida.
Cassie y Nate están prometidos pero las cosas entre ellos van bastante mal. Ella quiere financiar su lujosa boda con la creación de contenidos, recalando en OnlyFans (para sorpresa de nadie) mientras que él no solo condena su actividad sino que atraviesa graves problemas económicos. La tormenta perfecta para la relación más tóxica de la serie.
Lexi trabaja en el mundo de la producción audiovisual mientras que Maddie se dedica a la gestión de talentos en Los Ángeles, representando a influencers y actores. Respecto a Fezco, la serie resuelve la ausencia del fallecido Angus Cloud aludiendo a su condena de 30 años en la cárcel. Sigue vivo en la ficción, aunque fuera de foco.

Euphoria no parece en absoluto interesada en mostrar la fase adulta de sus personajes ni hacer que toquen tierra, por más que nos desplace hacia el futuro en la línea temporal. La lógica también está ausente en la ecuación: la incoherencia campa a sus anchas en una historia a la que le cuesta arrancar en la medida en que como espectadores nos sentimos muy alejados de ellos.
Esto es justo lo contrario de lo que habían conseguido los dos episodios especiales que se lanzaron después de la segunda temporada y que nos habían metido en el universo íntimo de Rue y Jules. Nada que ver con el tono y las intenciones de este arranque que parece retozar en el lodo aún a costa de hartar a un público que, seguramente, busque más solidez argumental.
Es como si se les impidiera a los personajes crecer, desarrollarse, progresar o aprender. Presas siempre de decisiones estúpidas con las que solo se complican la vida. Y ellas siempre están en el bando que más sufren incluso a manos de otras mujeres malvadas.
A nivel de interpretaciones, es curioso el fichaje de Sharon Stone para el papel de Patty Lance, una showrunner de reconocido prestigio que maneja los hilos en la industria audiovisual. La entrega de Zendaya, como siempre, es total pero esta vez, más que nunca, es difícil de veras empatizar con su personaje, que es el eje vertebrador de la serie. Euphoria ha quemado todos sus cartuchos y por más que cumpla en la forma, huele a pólvora quemada.
Valoración
Nota 64
La tercera temporada de Euphoria da un salto hacia el futuro y enreda a los personajes en nuevos problemas, pero ya no tiene ni la frescura ni el calado de lo que habíamos visto hasta ahora. El visionado es tortuoso (como siempre) pero no tenemos la sensación de que eso nos lleve a puerto.
Lo mejor
Está rodada primorosamente bien: excepcional fotografía, trabajo de cámara, diseño de producción e interpretaciones.
Lo peor
No tiene nada nuevo que contar y, desde una perspectiva de género es más despiadada y desagradable que nunca. Deja muy mal cuerpo para nada.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
