Crítica de Greenland 2: una aventura enérgica y descerebrada, como era de esperar

Crítica de Greenland 2, secuela de la película de la película de 2020 en la que regresan Ric Roman Waugh como director y los intérpretes Gerard Butler y Morena Baccarin.
Greenland 2 es un ejemplo paradigmático de algunos de los enormes problemas por los que atraviesa la industria audiovisual. Por una parte, queda patente la falta de ideas nuevas y, por otra, lo que podríamos catalogar como verdadera pereza a la hora de poner en pie un guión.
Al César, lo que es del César: no hay espacio para el aburrimiento en una cinta de catástrofes de 98 sucintos minutos a lo largo de los cuales pasamos por una suerte de gincana extrema. Tampoco se pueden formular muchas quejas respecto a los efectos especiales, que se ajustan a la escala de la aventura para ser espectaculares cuando se requiere o más modestos en otros casos. Estos dos componentes son los que salvan a la película del suspenso.
Sin embargo, el problema que subyace es mucho más profundo y doloroso: lo que la película quiere contar está tan poco elaborado que habría bastado un cortometraje, los personajes no evolucionan un ápice y el desenlace es sonrojante por su simplonería.
Del apartado científico mejor no hacer mención: Greenland 2: Migration es la pesadilla de cualquiera con conocimientos básicos de ciencia. En un mundo en el que se puede sobrevivir a una lluvia de meteoritos abrazando árboles y en el que cinco años bastan para que la radiación se disipe por arte de magia, la suspensión de la incredulidad tiene que estar en su cénit de modo constante.
Pero más doloroso aún es ver la pátina de paternalismo que se aplica a los personajes adultos con el macho alfa como principal encargado de la protección de la manada y en especial de su esposa. Una asignación de roles tan anacrónica que hasta llama la atención por remitirnos a una retórica ya muy obsoleta.

Hora de salir del nido
Puedes ver Greenland 2 sin haber visto la primera película sin problema. En su inicio deja claro lo que sucedió cinco años atrás, cuando un asteroide apodado como Clarke impactó en la Tierra arrasando al 75% de la población. La familia Garrity, compuesta por John, Allison y Nathan, forman parte del selecto grupo que consiguió refugiarse en un búnker que sobrevivió al impacto y que ha estado racionando sus víveres y acogiendo a refugiados en la medida de sus posibilidades, creando una colonia estable, pacífica y vigilante.
Si Greenland nos narró su desesperada lucha por conseguir ponerse a salvo, ahora la trama gira en dirección opuesta: los movimientos de las placas tectónicas hacen que el búnker colapse propiciando un nuevo éxodo para tratar de salvarse in extremis. Esto llevará a nuestros protagonistas a una travesía por mar y un largo periplo en busca de una tierra próspera en la que asentarse en la que el aire esté limpio y haya agua potable tratando de cruzar una irreconocible Europa arrasada por los fenómenos meteorológicos extremos.

Más allá de lo increíble que resulta la gesta y que atraviesa momentos de verdadera locura, uno de los aspectos más molestos de Greenland 2 es que no deja ni un solo tópico por tocar ni aprovecha ni una sola oportunidad para hacer reflexiones que vayan más allá de lo mismo de siempre. El libreto de Chris Sparling y Mitchell LaFortune no consigue trascender el thriller postapocalíptico que estamos hartos de ver ya y se centra en la aventura o, por así decirlo, en entretener a la audiencia sin concederle permiso para activar sus neuronas. No profundiza en ninguna de las cosas que suceden o en el drama de las personas implicadas: el héroe reacciona siempre mirando adelante, sin más, y el resto son como patitos que se refugian bajo sus alas.
Las adversidades a las que se enfrentan: supertormentas, tsunamis, olas de radiación, escasez de recursos, orografías reescritas por corrimientos de tierras y la creación de nuevos macizos a cuenta de la colisión de las placas tectónicas... todo es de tamaña envergadura que el viaje resulta insólitamente fácil de llevar a cabo, amén de la forma en que se falsean no pocos aspectos como el número de supervivientes, la abundancia de combustibles, etc.
¿Se puede disfrutar de Greenland 2? Como entretenimiento puro y duro, sin echarle cuentas a la verosimilitud siquiera remota de la historia y haciendo la vista gorda a las soberanas tonterías en las que incurre de vez en cuando, sí, pero hay que tomar bastante distancia e ir al cine teniendo muy claro lo que uno va a ver.
Valoración
Nota 50
Esta secuela carece de toda lógica y propone una aventura completamente inverosímil. Los efectos especiales y su carácter extremo son parte de su atractivo pero no tiene la capacidad de emocionar a una audiencia que saldrá del cine con la sensación de haber vuelto a ver más de lo mismo.
Lo mejor
Es muy entretenida: la acción nunca cesa y no hay tiempo para el aburrimiento.
Lo peor
Su grandilocuencia y la falta de asideros científicos le pasan factura. Exige demasiada ingenuidad como para tomársela en serio.
Greenland 2 (2026)
Título original
Greenland 2: Migration
Género
Aventura, Ciencia ficción, Suspense
Idioma original
Inglés
Duración
1h 38m
Ingresos en taquilla
39.924.680,00 $
Presupuesto
90.000.000,00 $

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
