Crítica de Los testamentos: Disney+ extiende El cuento de la criada, con menos impacto pero de forma convincente

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Los testamentosDisney Plus

Crítica de Los testamentos, la secuela de El cuento de la criada que se ha estrenado el 8 de abril en Disney+ con Chase Infinity, Lucy Halliday, Ann Dowd y Elisabeth Moss.

Antes de entrar en detalles acerca de Los testamentos vamos a necesitar un poco de contexto. La serie madre, El cuento de la criada, se despedía en su sexta temporada de la audiencia, pero no zanjaba del todo la historia de June, nuestra protagonista principal interpretada por la magistral Elisabeth Moss

Cuando se emitía ya la tercera temporada, que ensanchaba el universo ficcional distópico creado por Margaret Atwood, ella lanzaba en librerías Los testamentos para darle un desenlace. Era casi como recuperar el control creativo de su obra: dar un puñetazo sobre la mesa para expresar a las claras que quería ser ella quien le diera un final a su obra.

El paso del tiempo ha hecho que sea lógico y hasta de agradecer que esta secuela salte también a la pantalla, dándole a la historia ese broche final que tanto necesitaba. Aunque, en mi modesta opinión, no siento que esta serie esa un constructo audiovisual distinto al de El cuento de la criada: simplemente es una extensión natural en la que regresan algunos de los personajes centrales con alguna que otra trampita.

Me explico: el libro se sitúa temporalmente mucho más lejos en el tiempo, quince años, y tiene una estructura en la cual hay tres narradoras distintas: tía Lydia, Agnes y Daisy. Da respuesta además a muchas de las incógnitas que se abrieron en la primera novela: cómo funcionaba a nivel interno Gilead, cuál era el destino final de las protagonistas o el origen y ascenso al poder de tía Lydia. 

En verdad la serie de El cuento de la criada ya había aportado muchísima más información en su vuelo por libre entre la segunda y la sexta temporada, mostrando muchos de los recovecos del régimen teocrático y militar que basa su economía en la sumisión de la mujer y en la creación de estrictas castas sociales como fueron las colonias reservadas a las mujeres proscritas por ser infértiles, lesbianas o simplemente rebeldes. De facto, hay diferencias notables entre lo que cuentan la serie y la novela, que no siempre coinciden del todo, por más que el trasfondo siga siendo similar.

Acercar temporalmente la secuela a la serie original hace que sea más fácil recuperar a los personajes y alargar la historia, que aún no sabemos de cuántas temporadas constará para llegar a sus conclusiones

Por el camino, eso sí, la producción echa el resto para conseguir las mismas cuotas elevadísimas en los distintos valores sobre los que se construye: fotografía exquisita, planos cenitales coreografiados con esmero, plantel de primera clase con la emergente Chase Infinity (Una batalla tras otra) como ancla emocional y quizás, algo más de comedimiento en el terreno de la violencia que se agradece, aunque rebaje su impacto emocional también.

Primeras imágenes de Los Testamentos
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La adolescencia en Gilead

Agnes nos narra su adolescencia en una escuela de élite de Gilead en la que se prepara para ser una esposa ideal. La duda y el miedo arraigan en su vida cuando empieza a menstruar pasando así a ser "elegible" y por tanto cambiando su indumentaria del color ciruela al verde. 

A todos los cambios propios de su edad como el despertar del apetito sexual o la necesidad de refugiarse en amistades íntimas se une otro que alterará su percepción de las costumbres con las que ha criado. Conocerá a Daisy, una "perla" o, lo que es lo mismo, una conversa trasladada desde Canadá a la que tendrá que guiar en su fe por orden de la mismísima tía Lydia, más venerada si cabe desde su retorno a las instituciones.

Entre tanto, Mayday sigue en lucha activa tratando de hacer caer el régimen desde dentro.

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Los testamentos no tiene solución de continuidad con El cuento de la criada: nos movemos un poco en el tiempo pero a todos los efectos, seguimos en la misma onda, recorriendo nuevos espacios que hasta ahora no habían estado en el foco de atención como son las escuelas de esposas donde se les sigue lavando el cerebro a las hijas de los comandantes para encajar en el engranaje del sistema.

Las esposas, marthas, criadas, tías, econoesposas y perlas son la base sobre la que se asienta esta idiosincrasia basada en la fe y una férrea represión sexual, de ahí que sea tan adecuado que la rebeldía surja entre las ciruelas (a medio camino entre esposas y criadas, azules y rojas) que de hecho portan el color de la lucha feminista.

La simbología y el tempo interno de la narración son dos bazas ganadoras junto a todo lo anterior, pero a Los testamentos le pesa ser una serie derivada. Queremos ver el final en pantalla, todo funciona sobre ruedas, pero no tiene la misma capacidad de impacto que El cuento de la criada porque ya conocemos los brutales correctivos, las asambleas disruptivas y los abusos de poder. Nos ahorran sufrimiento reduciendo un poco el voltaje, pero harían bien en llegar pronto al final honrando el material de base de Atwood. Lo bueno, si breve...

Valoración

Nota 80

Menos impactante que se predecesora pero con todas las claves para llegar al final definitivo de una obra indispensable y de rabiosa actualidad. La secuela de El cuento de la criada sigue teniendo un discurso claro y talento delante y detrás de las cámaras para ponerlo en pie, solo le falta no extralimitarse en el tiempo.

Lo mejor

La cuidadísima puesta en escena, la simbología y las interpretaciones. 

Lo peor

En realidad hay muchos elementos que ya habíamos visto antes: en ocasiones es redundante. Le vendría bien mucha concisión.

Los Testamentos (Serie TV)

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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