Crítica de One Piece: Rumbo a la Grand Line, la espectacular segunda temporada del live action para Netflix

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand Line

Crítica de One Piece: Rumbo a la Grand Line, en la que Luffy y su tripulación por fin conocen a Chopper, mientras viven muchas aventuras por escenarios conocidos del anime. 

One Piece: Rumbo a la Grand Line acaba de desembarcar en Netflix con la tripulación del Sombrero de Paja regresando para la segunda temporada de la serie en imagen real basada en la obra de Eiichirō Oda, ¡y lo hace por todo lo alto!

Si no te acuerdas bien de dónde se quedaba el final de la temporada anterior después de casi tres años de espera, no te preocupes, porque One Piece tiene un planteamiento muy claro y unos personajes tan característicos que no te costará nada reconectar con ella, y es que en su simpleza es donde reside su mayor virtud.

El objetivo es directo: Monkey D. Luffy, encarnado por Iñaki Godoy, busca hacerse con el legendario tesoro One Piece para convertirse en el Rey de los Piratas, y para lograrlo va nutriendo a la tripulación de su barco mientras se enfrenta a múltiples antagonistas y vive aventuras por todo el mundo, ahora en dirección hacia la corriente oceánica Grand Line.

Llevando el anime a la imagen real

El primer episodio es casi una introducción que nos ayuda en la tarea de volver a situar a todos los personajes donde corresponde, muy centrado en describirnos los gustos y actitudes de sus protagonistas estereotípicos, estableciendo qué hace diferentes a: Luffy, Nami, Zoro, Usopp y Sanji.

Un primer capítulo de tránsito, algo por debajo del nivel de asombro del resto que incluso repite sin mucho acierto una batalla contra un villano ya conocido, pero que nos prepara para el gran viaje que está por venir.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCourtesy Of Netflix

Después de una primera temporada brillante, la segunda temporada de One Piece no sólo debía mantener el nivel, sino que también subirlo.

Y lo ha logrado con un diseño de producción excelente potenciado por su pulido CGI. Aunque su ritmo frenético -donde no faltan los frecuentes combates con coreografías imposibles-, está empañado por algunas secciones de pelea alargadas de más que hacen ciertos episodios irregulares.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCasey Crafford/Netflix

No obstante, la serie de Netflix se mantiene muy fiel a la estética del anime que ya quiso reflejar su temporada previa, con unos colores muy saturados y contrastados incluso en condiciones de baja luminosidad, que van acorde al tono desenfadado de la propuesta.

En este afán por ser fiel al anime, no sorprende que su imagen esté salpicada por grafismos con carteles que aportan información sobre nuevos personajes, o composiciones en pantalla dividida para que veamos la reacción de todo el grupo al unísono.

Además, abusa de las lentes angulares para distorsionar la imagen, haciendo que todo se vuelva más cartoon al tiempo que permite una visión más amplia de los escenarios para que ganen en espectacularidad.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCourtesy of Netflix

Entre Sudáfrica y el CGI

Rumbo a la Grand Line destaca por llevarnos a cinco localizaciones clave del anime en el siguiente orden: Loguetown, la Montaña Inversa, la isla de los Cactus, Little Garden y la isla de Drum, dedicando uno o dos episodios a desarrollar las tramas independientes que transcurren en cada una de ellas.

Una vez más, la serie se rodó en Ciudad del Cabo en Sudáfrica, un escenario familiar para el productor Chris Symes que ya había trabajado allí para otra serie de piratas, Black Sails, pudiendo recuperar a un equipo experto en la materia, los tanques de agua utilizados e incluso algunos barcos antiguos.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCourtesy of Netflix

Sus barrocos escenarios son un reflejo de la imaginación de Eiichirō Oda cobrando vida, con sets recargados con props -e incluso uso de animatrónicos-, un minucioso diseño de vestuario, maquillaje y peluquería, que cuida al detalle desde personajes de fondo hasta principales, llegando a hacer que cambien de atuendo en cada capítulo.

También hay una exageración muy divertida que enfatiza ciertos elementos, los combina y da como resultado algo caricaturesco y único, haciendo que toda esa locura se vuelva aún más superlativa al dar el salto a la imagen real.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCourtesy of Netflix

Y todo ello resaltado por un CGI presente en casi cada fotograma -que nos trae desde ogros hasta nutrias en pijama, con habituales transformaciones en tiempo real-, que sirve para expandir las fronteras de lo físico con tal de llevarnos a este mundo de fantasía.

El trabajo de efectos especiales no podía ser menor, ya que gran parte del peso dramático de esta temporada se lo han llevado personajes hechos al completo en digital, como Laboon y su emotiva historia, o Tony Tony Chopper con sus complicados inicios.

Sin duda, este pequeño reno humanoide era el gran reclamo de Rumbo a la Grand Line, aunque su introducción en la serie se hace demasiado de rogar, ya que no lo vemos en pantalla hasta el último tercio de la temporada. Pero con su aparición logra arrebatarle el protagonismo al resto del elenco.

Mas esa no es la única sorpresa. La temporada 2 de One Piece es un desfile de nuevas incorporaciones a la serie que el fandom reconocerá al instante, aunque el live action se empeñe por esconder sus cartas para el público ajeno a ella.

One Piece: Rumbo a la Grand Line
One Piece: Rumbo a la Grand LineCasey Crafford/Netflix

La elección de un reparto poco conocido es una de sus mejores bazas para este propósito, pues nos permite dejarnos llevar por la historia en lugar de hacer que nos centremos en las figuras que hay detrás del maquillaje, con unos personajes secundarios siempre trabajados que arrojan profundidad a la trama.

El viaje de One Piece: Rumbo a la Grand Line es prácticamente redondo y muy luminoso, con un siempre risueño Luffy que te acompañará para evadirte durante ocho horas en un universo de fantasía con las mejores aventuras pirata.

One Piece: Rumbo a la Grand Line, la segunda temporada del live action, se estrena en Netflix el martes 10 de marzo.

Valoración

Nota 86

One Piece: Rumbo a la Grand Line convierte el anime en un estrafalario espectáculo en imagen real, que cuenta con un cuidado diseño de producción, unos estupendos efectos especiales y un carismático reparto.

Lo mejor

El optimismo de Luffy. La historia de Laboon.

Lo peor

El primer capítulo de transición. La tardía aparición de Chopper.

One Piece (Serie TV)

One Piece (Serie TV)

Plataforma

Netflix

Título original

One Piece

Género

Acción, Aventura, Comedia

Temporada

1 temporada (abierta)

Pais

Estados Unidos

Hobby85Muy bueno

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