Crítica de El otro chiquito, un interesante documental de nuestra historia reciente en Movistar Plus

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Crítica de El otro Chiquito, un episodio de nuestra historia reciente en Movistar Plus con entrevistas y algunas declaraciones inéditas. Estreno el 1 de octubre.
Da igual la percepción que tengas de Chiquito de la Calzada: genio del humor o meme desgastado. El otro Chiquito viene a hablarte del original, Gregorio Esteban Sánchez Fernández, cantaor flamenco primero, humorista inconfundible aunque requetequeimitado después.
En esas aguas se mete precisamente esta película documental de 77 minutos que nos habla de dónde salió este hombre antes de convertirse en un fenómeno pop con sus propias líneas de merchandising y una agenda de bolos casi inasumible.
Protagonizó tres películas (Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera; Brácula: Condemor II y Papá Piquillo), apareció haciendo cameos en cinco y hasta una línea de los populares "tazos" además de una proyección publicitaria arrolladora, algo que hay que ver para creer y que las nuevas generaciones quizás descubran con asombro. Porque alguna expresión suya seguro que utilizan, aunque no tengan ni idea de su procedencia.
Por desgracia, Chiquito también fue víctima de un momento de máxima popularidad que llevó a la creación de una parodia en la que no se sabía dónde terminaba el homenaje y empezaba un plagio que llegó a litigio y le produjo un disgusto tremebundo además de una sobreexplotación adicional en medios de comunicación.
Una de las secciones más interesantes de la película es precisamente aquella en la que se intenta deslindar hasta qué punto una creación es genuina o parte también de fenómenos como la asimilación, la referencia o la copia de ciertos aspectos de los que se sirven otros artistas. Pero hasta eso hay que saber hacerlo bien.

También es muy interesante contar con un amplio espectro de entrevistados entre los que destaca Mario Conde, un firme defensor y amigo íntimo de Chiquito; Paz Padilla, compañera del cómico en Genio y figura o Florentino Fernández que, en el arranque de su carrera, con veintipocos años, forjó los personajes adyacentes Lucas Grijander y Crispín Klander en el late night Esta noche cruzamos el Mississippi, de audiencia bestial y calidad muy discutible, como puso de manifiesto el documental El caso Alcàsser. Ahí mediaron muchas cosas en las que no se indaga, porque daría para otra película más, como el trato que recibían los colaboradores en el programa, entre otros asuntos.
Mucho más cínico se mostrará el siempre altivo Pepe Navarro, que no aporta demasiado con su testimonio ni exhibe el más mínimo remordimiento, para sorpresa de nadie.
Entre las virtudes de este breve documental, escrito y dirigido por Javier Morales Pérez y Juan Zavala en base a una idea de Diego San José, están las de poner en valor a la persona detrás del personaje humorístico, al currante significado por su trabajo desde la fila de más atrás.
También que hayan conseguido hacer el retrato de una época de apertura en los medios españoles con el surgimiento de dos cadenas de televisión privadas de modelos antagónicos. Telecinco, inspirada en el modelo italiano y Antena 3, en el modelo anglosajón. Ambas marcadas por la inexperiencia, una fuerte competencia y cierta falta de escrúpulos a la hora de arañar audiencia y exprimir a sus talentos en tanto en cuanto generasen beneficios.

Nos pone un espejo delante y nos recuerda que estos hechos no sucedieron hace tanto tiempo, aunque Chiquito lleve 9 años descansando en paz y el resto de los protagonistas de esta historia peinen canas. Se beneficia en este sentido de la perspectiva que otorga el tiempo sobre los sucesos y eso les permite a los creadores analizarlos sin el calor y la víscera de la inmediatez.
Como poco además, habrá quien se sorprenda al descubrir quién estuvo a punto de telonear a los Rolling Stones en Bilbao en unos años en los que los derechos de propiedad intelectual todavía no habían sido delimitados con el rigor del que gozan en la actualidad, y que llevaron al juez a tomar una decisión tan peculiar como había sido el propio juicio. Poca broma.
Honestamente ésta es una de esas ocasiones en las que el formato de serie documental habría encajado de maravilla con este proyecto, porque deja con ganas de más y también con cierta sensación de deuda hacia un tipo que nos hizo reír como pocos.
Valoración
Nota 67
Una película documental muy interesante que cuenta con testimonios relevantes y describe un juicio de lo más peculiar.
Lo mejor
Que se ponga en valor a Chiquito y sus orígenes y se retrate tan bien la sociedad de los 90 y la inexperiencia general de medios y juzgados para dirimir cuestiones en materia de derechos de autor.
Lo peor
La inmadurez manifiesta de quienes no saben mirar atrás y reconocer sus errores. El documental evita "lo feo" y no profundiza en la sordidez de la telebasura de la época. Se queda corto en duración y alcance.

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