Crítica de Rooster, una comedia con Steve Carell algo descafeinada a la que le cuesta coger cuerpo

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RoosterHBO Max

Crítica de Rooster, la nueva comedia de HBO Max creada por Bill Lawrence y Matt Tarses con Steve Carell, Charly Clive y Phil Dunster como protagonistas. Estreno el 9 de marzo.

La clave de Rooster es la dialéctica pero hay que decir que para explotarla con más acierto habría precisado de mayores dosis de ingenio. El guionista y creador de comedias fantásticas como Scrubs, Ted Lasso o Terapia sin filtro vuelve al ruedo con esta serie de diez episodios de una media hora de duración que retrata el choque generacional entre un veterano escritor y una nueva generación universitaria muy alejada de su forma de ver el mundo.

La premisa es prometedora, aunque esté ya algo manoseada, sobre todo por una tendencia a crear situaciones que no son tan divertidas como se nos quiere hacer creer. Cierto es que la serie se entona algo con el paso de los episodios, pero tiene claros problemas de ritmo y tono, empezando a exprimir el talento y la vis cómica de su reparto bastante tarde.

Porque tenemos por aquí varios genios del humor con Steve Carell al frente que hacen lo suyo, pero no están refrendados por un guión particularmente inspirado. Con todo, es una comedia ligera y cómoda, que teme bastante las estridencias y suele moverse en terreno seguro. Ergo que nadie espere nada arriesgado porque aquí no lo va a encontrar. Es su talón de Aquiles, cierta sensación de intrascendencia en un momento en el que el huor puede vehicular mensajes más profundos o al menos brotar con desparpajo.

Amor paternofilial a distintas velocidades

Rooster nos presenta a Greg Russo, un popular escritor que accede a dar una charla en la universidad en la que trabaja su hija, solo por su deseo de ir a verla y ayudarla en un momento de crisis personal. Como sus novelas son muy ligeras y a veces con un toque erótico, Greg se siente como pez fuera del agua en el ambiente académico, al que le consta que no pertenece en absoluto puesto que ni siquiera cursó estudios superiores.

Con semejante síndrome del impostor, el choque con los alumnos no se hace esperar: muchos no entienden a su personaje principal, Rooster, que es justo eso, una suerte de gallo o macho alfa pasado de moda que no engancha en absoluto con su manera de comprender el mundo.

Sin embargo Greg está dispuesto a entrar en terreno minado con tal de ayudar a su hija Katie, que acaba de romper con su pareja en el peor escenario posible: por una infidelidad con una joven estudiante.  Tratando de calibrar hasta dónde entrometerse, intentará poner paz entre ambos para que se den una nueva oportunidad... aunque la circunstancias van a ponerlo todo patas arriba.

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Mejores intenciones que resultados: Rooster intenta hacer un retrato de una familia en la que todos sus miembros son adultos y tienen sus propias zonas oscuras. Sin embargo, a menudo deja un regusto amargo, como de sketch a medio escribir que no termina de explotar hasta donde podría. 

Si en Ted Lasso por ejemplo esas fricciones entre generaciones eran hasta necesarias para contar cómo debía reinventarse el equipo de fútbol, con los veteranos dando paso a los jóvenes pero sin dejar de aprovechar sus experiencias para mejorar en resultados, aquí esa línea es mucho más difusa. Greg en verdad lo tiene crudo para demostrar su valía pero es que el retrato del alumnado no es mucho más esperanzador y está repleto de lugares comunes. La hilaridad no fluye y los conflictos parecen un poco bobos de más. La química entre los personajes también tiene sus dificultades y el resultado final por tanto está lejos de lo deseado.

¿Nuestro consejo? Intenta llegar hasta el final: es verdad que Rooster mejora algo, probablemente porque el propio espectador ajusta la expectativas a la baja, pero también demuestra potencial y hay talento delante y detrás de la cámara para darle otra capa de chapa y pintura que la podría reflotar en el futuro.

Valoración

Nota 65

Repleta de gags que funcionan a medio gas, esta comedia no es solo imperfecta sino abiertamente insatisfactoria. Mejora algo con el paso del tiempo, puede que más por el hecho de que el espectador baja el listón que porque remonte de veras.

Lo mejor

El cuerpo interpretativo es interesante y es fácil dejarse llevar por el cariño que inspiran, pero no terminan de cumplir.

Lo peor

No aporta nada nuevo ni da la sensación de ser indispensable.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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