Crítica de Se tiene que morir mucha gente: comedia de Movistar Plus bruta, sin filtros y sobre treintañeras en crisis

Se tiene que morir mucha gente
Se tiene que morir mucha genteMovistar Plus

Crítica de Se tiene que morir mucha gente, la nueva comedia de Movistar Plus creada por Victoria Martín con Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr. Estreno 21 de mayo. 

Comedia irreverente, generacional y bestia a más no poder: para comprender de dónde viene Se tiene que morir mucha gente primero hay que ver quién está detrás del particular sentido del humor de esta serie que está a punto de llegar a Movistar Plus. 

Se trata de Victoria Martín, reconocida humorista, locutora de radio, guionista, escritora y actriz a la que hemos visto recientemente en Entrepreneurs o Rafaela y su loco mundo, por ejemplo, pero que también es asidua a Ilustres ignorantes donde ha compartido mesa con Marc Giró o Fernando Tejero.

Debutó, y esto es interesante, en su propia serie Válidas, junto a Carolina Iglesias y ha sido la ganadora de dos premios Ondas por Estirando el chicle y Malas Personas. En 2024 lanzó su primera novela, Se tiene que morir mucha gente, basada en un guión para televisión que nadie le compró en su día y que ahora adapta a serie para la plataforma, con seis capítulos de unos 25 minutos de duración en los que describe la amistad entre tres mujeres que atraviesan un momento de crisis personal y existencial importante.

Se tiene que morir mucha gente
Se tiene que morir mucha genteMovistar Plus

La historia quiere dinamitar los tópicos sobre la sororidad y la pujante manía de idealizar la amistad femenina para explorar relaciones mucho más imperfectas y realistas basadas en sentimientos complejos como la envidia, la camaradería, la confianza y el hartazgo. Vamos, lo que conforma una amistad real y experimentamos a diario aunque, eso sí, a tope de intensidad, sin miedo a la corrección política ni a molestar a la audiencia.

Uno de sus principales atractivos es que no se ha visto obligada a prescindir de nada: los tacos, las situaciones extremas y sus dinámicas provocadoras e irónicas están presentes con todas sus consecuencias, le pese a quien le pese, dejando constancia de su sello personal para la comedia.

Hija, eres un cuadro

Bárbara es guionista en el late night No te hagas líos que está al borde de la cancelación por la pérdida de audiencia y la falta de talento del equipo, que ha dejado de creer en su trabajo. Atraviesa, según ella, una profunda depresión que la ha convertido en una verdadera adicta a los ansiolíticos que consume sin cesar, como si fueran caramelos.

Convive con Maca, su amiga desde la infancia, que quiere ganarse la vida como actriz, pero entre tanto trabaja como camarera. Un buen día, Elena, la tercera en discordia, contactará con ellas para invitarlas a su casoplón, donde dará a conocer el sexo del bebé del que está embarazada. 

A punto de salir de cuentas, tiene una revelación: vive en una jaula de oro y quiere abandonar a su marido sexagenario, mudándose a vivir con ellas y dejando atrás un mundo de apariencias e hipocresías del que se ha hartado. 

Es la gota que colma el vaso de Bárbara, que mantiene consigo misma abundantes y dolorosas conversaciones en la que se desprecia y ningunea sin descanso. Si su vida está patas arriba, ¿cómo va a ayudar a Elena? ¿La aguantará la fiel Maca?

Se tiene que morir mucha gente
Se tiene que morir mucha genteMovistar Plus

Se tiene que morir mucha gente echa mano de un recurso estupendo, que es externalizar la conciencia (y la mala baba) de la protagonista, que se le aparece en forma de sí misma siendo una niña. 

Si Anna Castillo (Su majestad) está estupenda, como suele ser costumbre, acompañarla de una irreverente y elocuente Sofía Otero (que brilló con luz propia en su debut en 20.000 especies de abejas) es una decisión perfecta de casting. Ambas tienen mucha química en pantalla y se complementan de maravilla en un trabajo a dos bandas en el que por una parte vemos cómo se comporta el personaje y por otra lo que piensa en realidad con esos apartes tan burros.

Completan el reparto femenino principal Macarena García, Laura Weissmahr y Alba Galocha. Todas ellas defendiendo papeles complicados de mujeres sujetas a fuertes contradicciones y que, sin embargo, tienen que aprender a convivir consigo mismas y con sus decisiones, aunque a veces no puedan ser más desacertadas.

Como venimos expresando desde el principio, probablemente el humor de Se tiene que morir mucha gente no sea del gusto de todo el mundo: tiene su parte escatológica, su retranca feminista y una valentía a veces kamikaze a la hora de denunciar cómo nos dejamos llevar pero es todo tan nítido y está servido de una forma tan honesta que es difícil no entrar. 

Rezuma impostura, acidez y deja ver el talento de Victoria Martín para hablar de cuestiones que conoce de primera mano, como demuestra en toda la parte metatelevisiva de la creación del late night y el periplo de la protagonista como guionista.

Valoración

Nota 72

Victoria Martín entrega una comedia salvaje, de carácter generacional y repleta de personajes contradictorios en crisis. Mujeres desesperadas unidas por una amistad tan imperfecta como la vida misma.

Lo mejor

El tándem Anna Castillo-Sofía Otero es fantástico. Su humor extremo, también.

Lo peor

Los dos últimos episodios son más dramáticos y dejan un regusto más amargo.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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