Crítica de The Bear temporada 5: un agridulce final de serie en Disney+ para Carmy y su familia de Chicagoland

Crítica de la temporada 5 de The Bear que marca el final definitivo de la serie creada por Chris Storer. Estreno en Disney+ el 26 de junio.
Ya hemos podido ver los ocho episodios que componen esta temporada quinta y última temporada de The Bear para poder daros nuestro veredicto, no sin antes visionar Gary, un especial introspectivo, a modo de flashback, que nos preparaba para este último encuentro y que giraba los goznes para darle un inesperado protagonismo al personaje de Richie.
En realidad, ahora la serie es más coral que nunca y se esfuerza mucho por hacerle justicia a todos los personajes dedicándoles al menos un instante de gloria, por así decirlo.
Si estás familiarizado con el concepto de "episodio botella" comprenderás muy rápido que lo que ha hecho Chris Storer (y seguramente le ha facilitado las cosas para conseguir llevar a cabo una producción bastante rápida) es una suerte de "temporada botella".
La quinta y última tanda de episodios de The Bear transcurre casi en su totalidad en el restaurante con sus personajes atrapados por una tormenta récord que dispara los problemas a los que tienen que enfrentarse a medida que explotan cañerías, se hunden techos y se vacía la despensa antes de "la última cena". El crono ya se paró en la cuarta temporada, así que solo queda saltar sin red para darlo todo a la desesperada y cruzar los dedos para que la embarcación no se vaya a pique.
La intención es mostrar una vez más ese caos adictivo que hace que puedas enamorarte del sonido de la cocina, del ambiente del sala o del color desplegado en un plato que empieza a degustarse a través de la mirada antes de rozar el paladar... y que cuando fluye, es como una coreografía perfecta que no lucha contra el reloj sino que se pliega ante él con gracia y armonía.
Es un nuevo chute de amor a la gastronomía y al exigente mundo de la restauración, con un punto álgido, el séptimo episodio, en el que a cualquiera le rugirán las tripas al ver las delicias que desfilan por la pantalla.
Como siempre, estamos ante un viaje sensorial de primera categoría, de manera que cuando la narración se vuelve pesadillesca, casi sentimos que se nos eriza el vello mientras que cada mirada, apunte o cruce de palabras es significativo entre unos personajes atrapados entre la pasión por la cocina y las implacables facturas.

Pero, ¿estamos ante un desenlace satisfactorio? A nivel emocional sí y, por fortuna, también en el plano narrativo gracias a la agilidad del montaje y la ductilidad del formato: arrancamos con episodios de 22-25 minutos y terminamos con dos de una hora. Tras dos temporadas anteriores bastante lentas, esta quinta parece tener más claro que no hay tiempo para ensimismarse demasiado. Esto no es un obstáculo para la evolución de nuestros protagonistas puesto que todos ellos deben asumir sus nuevas posiciones y los retos propios de un futuro incierto. Y a veces este paso es tan sencillo como confiar y no imponerse frenos.
El mensaje primordial, que viene subrayándose desde la primera temporada, es que un gran restaurante no es mérito de un hábil chef sino un esfuerzo compartido por un equipo en el que todas las piezas están bien engrasadas: hay compromiso, aprendizaje, solidaridad, comprensión y muchos, muchos, muchos cálculos.
Tan importante es contar con una buena materia prima como tratar a los compañeros con respeto, dejar al cliente satisfecho y cuadrar las cuentas al final del día. Y no podemos soslayar el tema de la identidad: cada viaje, reunión familiar o costumbre arraigada, es una fuente de inspiración para dar forma a platos que tratan de atrapar un concepto y contar una historia. Las raíces van a estar muy presentes en un final que es un principio, en realidad, porque "los osos" son una familia que sigue unida a pesar de todo.

A nivel técnico esta temporada final destaca por una estética continuista pero quizás más estilizada todavía: la luz busca crear distintos ambientes y sensaciones y el montaje crear una tensión constante, que también se nos traslada a través de los sonidos, aunque no vamos a tocar techo, sino que nos vamos a quedar en un registro más moderado (y tolerable) que en otras ocasiones.
La principal novedad es que esta vez además, se abre paso un sentido del humor más entrañable que nos recuerda qué nos enamoró de los personajes, qué los hace especiales y por qué los echaremos de menos. El octavo y último episodio es ya el que los saca de la botella y los devuelve a la vida real, un epílogo abierto, como la vida misma. En suma, The Bear 5 se merece una reseña de cinco tenedores.
Valoración
Nota 90
The Bear culmina con éxito dándole sentido a la evolución de los personajes y rindiendo homenaje al mundo culinario que tantas alegrías y penas conlleva.
Lo mejor
Ritmo, sentido del humor, desarrollo de personajes y tensión sostenida sobre una experiencia sensorial alucinante.
Lo peor
Alguna trama se queda sin cerrar, a disposición de la imaginación de los espectadores y, en concreto, el final de Carmy es un poco desconcertante.
The Bear (Serie TV)
Plataforma
Disney+
Título original
The Bear
Género
Comedia
Duración
30 min.
Temporada
2 temporadas (abierta)
Pais
Estados Unidos

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
