Crítica de The Punisher: One Last Kill, un episodio especial violento a más no poder en Disney+

Crítica del episodio especial Punisher: One Last Kill, de estreno el 12 de mayo en Disney+ con Jon Bernthal como protagonista absoluto.
Jon Bernthal se está especializando en personajes hiperatormentados que se examinan con lupa en mediometrajes: es ponerlos bajo el foco y explorarlos en profundidad en un proceso que se antoja hasta doloroso por la intensidad física y psicológica que adquiere la narración.
La semana pasada le tocó el turno a Mickey, el hermano de Carmy en The Bear en el episodio especial titulado Gary, que se lanzó por sorpresa como preludio a la temporada final y esta semana desembarcamos en la psique de un Frank Castle que ha tocado fondo en The Punisher: One Last Kill y lucha con sus fantasmas internos: recuerdos pesadillescos y una grave crisis de identidad.
Lo primero que hay que decir es que el nivel de compromiso del actor con su personaje, de nuevo, es bestial: lo da todo para que comprendamos el calvario por el que está pasando y carga con el peso protagonista en todo momento, pero llama la atención que sea Frank quien aún no haya aceptado que es The Punisher y lo asuma plenamente.
Éste era uno de los reproches críticos más habituales a la serie y que aquí vuelve como un boomerang de nuevo para volver a ser la piedra angular del episodio... cuando ya debería estar bastante superado, tiempo ha tenido.
Bien se avisa al comienzo de la emisión que se trata de una historia creada para el público adulto y que contiene violencia explícita que puede herir la sensibilidad de los espectadores. Nunca un descargo de responsabilidad estuvo tan justificado porque la sangre no tarda en empezar a fluir, aunque quizás sea aún más desconcertante y perturbador ver el grado de enajenación mental del que hace gala, que le lleva incluso a autolesionarse.
No habrá paz para los malvados
Castle aborda una etapa de deconstrucción tratando de encontrar un propósito pacífico que le aleje del contexto de la venganza criminal asfixiante del que intenta escapar mientras lidia con sus demonios internos y los momentos más traumáticos de su vida anterior.
Sus planes se vienen abajo cuando Ma Gnucci (fabulosa y aterradora Judith Light), líder de una poderosa organización criminal y una de las enemigas más implacables de The Punisher le pone precio a su cabeza para vengar la muerte de sus hijos.
Esto provocará que criminales y asesinos a sueldo aterroricen a su comunidad asaltando comercios locales y obligándolo a retomar las armas y rehacerse para limpiar las calles. Al final, estamos (otra vez) ante una historia de origen del personaje y una nueva carta de presentación.

The Punisher: One Last Kill es, en suma, un paseo por el infierno y un escaparate de lo que podría llegar a salir de una película centrada en el personaje (con otros conflictos, se entiende). Incluso a pesar de los defectos propios de un mediometraje aislado, que es demasiado corto como para desarrollar una historia compleja y saciar a la audiencia fiel y demasiado largo si no hay un guión firme que hilvane bien el relato, demuestra que nos queda mucho por ver aún.
Regresará de forma inminente en el próximo paso de la Fase 6 del UCM, concretamente en Spider-Man: Brand New Day, así que tendremos ocasión de reencontrarnos con el antihéroe de Marvel el 31 de julio en salas de cine, aunque no con el peso específico deseado en la trama.
Y la razón es obvia: las historias centradas en Peter Parker aspiran a una audiencia amplia mientras que el grado de salvajismo y crudeza del entorno de Castle tiene un encaje complicado por su enfoque mucho más realista e implacable (hasta la sangre está bien conseguida).
A las pruebas nos atenemos: vamos a encontrar violencia física de todos los colores alejada de la estilización de John Wick y más próxima al aspecto de The Raid con malos marrulleros y una pugna por proteger a los inocentes de su destrucción a sus manos improvisando como mejor puede. Aquí se sienten los golpes y las heridas abiertas y no hay resquicio para un entretenimiento liviano ni divertido: no hay reglas, pero sí cargas onerosas.
Valoración
Nota 70
Un sombrío y ultraviolento largometraje que sirve de nexo de unión para un Castigador revivido que volverá en la nueva entrega de Spider-Man. No aporta muchas novedades, pero tiene sentido por sí mismo.
Lo mejor
Bernthal es una bestia interpretativa y nos lleva de paseo por el infierno con él.
Lo peor
¡El CGI de esa caída! Es un problema que el episodio presente un conflicto recurrente. Está bien resuelto, pero es reiterativo.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
