Crítica de Whistle: El silbido del mal, una hermana menor de Destino final, pero sin sentido del humor

Whistle: El silbido del mal
Whistle: El silbido del malBeta Fiction Spain

Crítica de Whistle: El silbido del mal, la nueva película de terror de Corin Hardy (The Nun) con Dafne Keen y Sophie Nélisse como protagonistas. Estreno el 20 de marzo.

Owen Egerton (Blood Fest) no se ha estrujado particularmente las meninges para alumbrar Whistle: El silbido del mal, una nueva película destinada al público joven que toma ideas de sagas archiconocidas como Destino final o Smile sin demasiado pudor, aunque amputándoles el sentido del humor y la autoconsciencia. En pocas palabras, arrebatándole la parte más juguetona con los espectadores, que es lo que las hace memorables y acercándola más a productos como Enganchados a la muerte, que era un remake de Línea mortal. Es como una película de segunda generación que le debe mucho a otras anteriores, a las que parafrasea.

Egerton entrega así un libreto que se siente algo manido desde su arranque, en el que ya vemos el objeto mágico-maldito que va a poner patas arriba un instituto y no hay que ser muy avispado para imaginar punto por punto a dónde irán a parar los acontecimientos. En el plano de los aspectos positivos, hay que señalar que la película se gana su calificación R a pulso con secuencias muy burras y bastante imaginativas en las que no se escatima en hemoglobina. Al menos tres de ellas dan bastante mal rollo y están bien repartidas a lo largo de los 100 minutos de metraje final, aunque estén muy lejos del realismo de Terrifier en el uso de efectos prácticos y prostéticos.

Otra cualidad destacable de la película es que busca de forma premeditada y reiterada tener un toque retro como sugieren las caracterizaciones (bastante forzadas a veces) y la selección musical, inusual, aunque justificada en el argumento.

Eso sí, no admite posteriores lecturas ni profundiza demasiado en su mitología: es un entretenimiento sin más al que se le podría haber dado un enfoque más ambicioso o al menos unas reglas mejor definidas.

A vueltas con la muerte... y la vida

Whistle arranca presentándonos a Horse, el jugador estrella del equipo de baloncesto del instituto Pellington. Tras marcar un espectacular triple en el último segundo del partido de la final empieza a sentirse acosado por una presencia que no cejará en su empeño de atraparlo con un fatídico desenlace.

Tiempo después, Chrys, una joven marcada por una desgracia familiar que acaba de mudarse a la ciudad, hereda su taquilla, que aún conserva sus pertenencias. Entre ellas, un cofre que contiene en su interior una reliquia azteca. Se trata de un kazoo grabado con una amenazante inscripción que rápidamente requisa su profesor, con la intención de venderlo a través de Internet. Pero antes de hacerlo, no puede resistir la tentación de tocarlo, firmando su sentencia de muerte.

Chrys y sus amigos comienzan a indagar en las propiedades del objeto y deciden, por prudencia, devolvérselo a la familia de Horse. Para su sorpresa solo ha sobrevivido su madre, una coleccionista de antigüedades que tiene algunas extravagantes ideas para tratar de contener la maldición en base a sus conocimientos. El precio es muy caro, pero la recompensa es librarse de su fatal influjo.

Whistle: El silbido del mal
Whistle: El silbido del malBeta Fiction Spain

Ojo al equipo humano reunido alrededor de Whistle porque pasean por aquí Nick Frost y Michelle Fairley en roles secundarios pequeños pero relevantes mientras que las jóvenes actrices Dafne Keen (Logan) y Sophie Nélisse (Yellowjackets), junto a Sky Yang (Halo), acaparan un mayor protagonismo.

La película al menos intenta que los personajes te importen antes de pasarlos por la trituradora de carne aunque el espectáculo sea su destrucción, a cual más salvaje. Puede que, de hecho, uno de sus mayores pecados sea exponer demasiado pronto el pastel y mostrarlo todo con detalle en pantalla. La sutileza no es el rasgo más destacado de una cinta que se echa en brazos de la espectacularidad de sus secuencias más crudas sin molestarse en darle coherencia al argumento. Se deja ver para echar el rato, pero no tiene muchas papeletas para permanecer en la memoria de los espectadores a medio plazo.

Valoración

Nota 50

Whistle cumple las expectativas ofreciendo un entretenimiento que remite a mucha filmografía previa y algunas secuencias especialmente gores. Por lo demás resulta bastante previsible.

Lo mejor

El diseño del silbato, la carnicería y la comodidad que ofrece ver una historia sencilla y previsible.

Lo peor

Miedo no da: repulsión e incomodidad sí, pero quien busque emociones fuertes o un concepto filosófico complejo se va a decepcionar.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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