Crítica de En la zona gris, el elegante aunque poco inspirado thriller de Guy Ritchie con repartazo

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Crítica de En la zona gris (In the Grey), el nuevo thriller de Guy Ritchie protagonizado por Eiza González, Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. Estreno el 18 de septiembre.
Con mucho retraso, llega a la cartelera española el último thriller de Guy Ritchie rodado para la pantalla grande. En la zona gris viene después de haberse estrellado en la taquilla estadounidense el pasado 15 de mayo y buscar redención en su estreno en plataformas digitales. Con estos mimbres ya podemos arrancar diciendo que no estamos ante uno de los productos de clase A del director, al que desde hace tiempo le está costando encontrar la chispa que antes tenían sus proyectos. Lo decimos con conocimiento de causa, porque la segunda temporada de The Gentlemen también ha tenido una tibia acogida en Netflix y corrobora que ha ido perdiendo su aura triunfadora muy a nuestro pesar.
Lo que sí es impecable es el trabajo de casting. El trío protagonista está formado por Eiza González, Henry Cavill y Jake Gyllenhaal mientras que ejercen de antagonistas Rosamund Pike, Caros Bardem y Fisher Stevens. A ellos añadimos un par de caras conocidas como son el noruego Kristofer Hivju (sí, el imponente Tormund de Juego de tronos) o al irlandés Emmett J. Scanlan a quien recordaréis por su participación en series como Gangs of ondon o MobLand. Un genial plantel interpretativo que rezuma carisma.
Los amantes de la acción, probablemente la encuentren bastante escasa a pesar de la duración de la cinta, que ronda los 98 minutos de metraje. Reclama paciencia hasta su último tercio, cuando al fin llega al punto álgido... quizás demasiado tarde para retener la atención de la audiencia. La única conclusión que se puede sacar de aquí es que Ritchie cada vez rueda más proyectos, pero se implica menos en ellos o, al menos, no da la sensación de poner toda la carne en el asador, como solía hacer antes, a la hora de idear las historias.
Plan de fuga
En la zona gris nos presenta a una implacable negociadora que se la juega con elaboradas estrategias para acorralar a sus contrincantes. Ella es Rachel Wild (Eiza González), una abogada especializada en recuperar fortunas ocultas o robadas que operan en los márgenes de la legalidad, lo que se considera "la zona gris".
Cuando su mentor es asesinado al intentar cobrar una deuda de 1.000 millones de dólares a un peligroso oligarca llamado Manny Salazar (Carlos Bardem), Rachel decide ir tras el dinero por su cuenta, asumiendo un enorme grado de exposición.
Para salir indemne de tan arduas negociaciones, recluta a dos expertos en extracciones y operaciones encubiertas, Sid (Henry Cavill) y Bronco (Jake Gyllenhaal), quienes idean un plan estratégico para infiltrarse en la isla fuertemente protegida de Salazar y sacarla de allí logrando su ansiado objetivo.

Uno de los principales problemas de esta película radica en su historia, que se antoja de lo más enrevesada pero a la vez se pretende presentar de forma sencilla. Esto hace que al espectador medio le cueste entrar en el argumento, que termina aceptando por el mero espectáculo.
Por desgracia, el guión no te hace partícipe de la historia ni juega a la ambigüedad, a pesar de lo que sugiere el título. Simplemente hay que aceptar que las cosas son como son y salen como salen "porque sí". Los diálogos pretendidamente afilados se convierten en un galimatías que se acaba resolviendo a golpe de un ingenio algo inaccesible.
A la producción no le faltan medios pero encuentra un enorme escollo en un arranque y nudo repleto de explicaciones que hacen que buena parte del metraje se convierta en un terreno muy denso (demasiado denso) para lo que la película quiere contar.

Los tiros, las persecuciones y las explosiones llegan en el tramo final y pagan el cheque de confianza que le expedimos a Guy Ritchie, pero para entonces ya estamos con la lengua fuera.
En la zona gris tiene su parte disfrutona, pero hay que cruzar el desierto para alcanzarla, en pocas palabras. Por lo demás se presenta como un thriller elegante, con interpretaciones solventes y , como decíamos, todos los medios a disposición de unos personajes a los que no puedes querer ni odiar, solo desearles que sean el mal menor.
Valoración
Nota 62
El Guy Ritchie director vuelve a ganarle el pulso al Guy Ritche guionista que hace equilibrios hasta alcanzar el punto álgido de la trama de esta película.
Lo mejor
La presencia del repartazo y la traca final, aunque llegue muy tarde.
Lo peor
La trama es enrevesada a más no poder, aunque luego en verdad se simplifique y concrete en pocas acciones.

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