María Bescós

Colaboradora

Fantasía y Fantasía 2000 están casi olvidadas, ¿tendría sentido otra entrega o es una fórmula desfasada?

Fantasía (1940)
Fantasía (1940)
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Fantasía hace algo muy positivo por Disney que no consiguen otras películas animadas del estudio, al tiempo que presenta una fórmula infalible para las secuelas.

Si hay algo en lo que Disney es experta es en no dejar morir a sus propiedades intelectuales o a sus personajes, aunque a veces lo haga de maneras inesperadas. Hace casi un siglo desde que la primera entrega de Fantasía (1940) vio la luz, pero su esencia no ha muerto para la casa del ratón.

El origen de Fantasía es tan remoto que se trata del tercer largometraje animado de Disney, en el que el propio Walt Disney se encargó de la producción. Disney ya había experimentado con aquello de hacer cortometrajes muy rítmicos, que fueran al compás de la música, pero hasta entonces no lo había puesto en práctica mediante un largometraje.

Fantasía (1940)
Fantasía (1940)

El concepto partía de una idea muy potente: poner en imágenes composiciones clásicas y conocidas por el público de artistas como, por ejemplo: Bach, Chaikovski, Stravinski o Beethoven.

Para ello se valieron de una serie de cortos que agruparon dentro de una misma película a través del hilo conductor de estar asistiendo a una representación musical en vivo. Era una propuesta singular, a la que Disney tardó años en regresar para una secuela.

Fantasía 2000 (1999)
Fantasía 2000 (1999)

Cuando lo hizo, no fue por casualidad entre 1999 y el año 2000, sino que esa fecha fue escogida como un gran acontecimiento para celebrar el cambio de siglo a través de Fantasía 2000 y para conmemorar el 60 aniversario de la primera entrega.

Con una nueva serie de composiciones clásicas y cortometrajes, Disney se mantenía fiel a la filosofía de la película anterior, así como al estilo animado en 2D tradicional de la compañía, siendo uno de los últimos exponentes en esta técnica.

Disney no ha olvidado Fantasía

Fantasía (1940)
Fantasía (1940)Europa Press

Desde hace 25 años, Disney no ha vuelto a presentar señales de querer traernos un tercer largometraje de Fantasía a los cines, pero nunca se ha olvidado de la relevancia que tuvo en especial la primera película.

Por eso en 2010 trajo la vergonzosa adaptación en imagen real de El aprendiz de brujo protagonizada por Nicolas Cage, a la que cuesta encontrar su parecido con el cortometraje protagonizado por Mickey Mouse y que haríamos mejor en olvidar.

Epic Mickey (2010)

Aunque ese mismo año también hizo algo muy bien: el videojuego Epic Mickey, en el que se ponía en valor el legado perdido de la compañía, empezando por Oswald el conejo afortunado, un personaje que con el tiempo acabó derivado en el famoso ratón que se ha convertido en el emblema de Disney.

Así que no, Fantasía no ha quedado relegada al olvido más absoluto, pero quizá está esperando su momento para volver a brillar como se merece, tal vez cuando suceda un nuevo acontecimiento que pueda justificar su regreso por tercera vez a la gran pantalla.

Podría ocurrir más pronto que tarde, ante la evidente necesidad de la casa del ratón por seguir lanzando secuelas, remakes y demás productos derivados de producciones previas. Pero hay algo que diferenciaría a Fantasía 3 del resto, si se decidiera optar por una tercera entrega en lugar de tropezar con otro El aprendiz de brujo.

Fantasía es una carta de amor a la música que no funciona como otras secuelas

Fantasía (1940)
Fantasía (1940)

Fantasía es más una fórmula que una película, porque juega con un concepto y unas estructuras concretas que no están hechas para sorprender en la narrativa sino para exponer a nivel sensorial, en su combinación de música e imagen.

Por eso una continuación no la vería tan problemática como otras secuelas recientes que han salido a la luz, en la que hay otros elementos implicados que las empobrecen, como repeticiones a nivel argumental y el regreso a personajes ya conocidos que necesitan ser el núcleo de la acción una vez más.

Fantasía 3 no sólo se desligaría de eso al ofrecer cortometrajes inéditos con diferentes protagonistas, sino que también le devolvería a la orquesta el lugar de reconocimiento que merece.

Fantasía (1940)
Fantasía (1940)

Aunque una gran parte de los estrenos de animación destacados de Disney son musicales, ninguna película le ha dado tanto valor a la música como Fantasía y Fantasía 2000, que nos introducía entre corto y corto en el espacio en el que eran interpretadas sus canciones.

El maestro de ceremonias nos presentaba cada uno de los temas que iban a sonar y luego daba pie el espectáculo, en un original juego de luces y sombras que acompañaba a los movimientos de las personas que tocaban las melodías con sus instrumentos para luego abrir un corto.

Carente de diálogos, Fantasía se sostiene tan sólo sobre sus sonidos y su tempo, a veces juega únicamente con las imágenes abstractas y otras introduce una historia a través de sus dibujos. Fantasía es un concierto ilustrado por cortometrajes, un experimento mucho más artístico, y por eso es más susceptible de ser rescatado sin que le afecte el ser una tercera parte.

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