Javier Bardem estuvo a punto de perder su icónico papel en No es país para viejos

Javier Bardem estuvo a punto de perder su papel frente a Mark Strong, un actor que, aunque talentoso, probablemente no habría hecho tan exitosa la película.
No es país para viejos se ha consolidado como uno de los grandes clásicos modernos del cine, y buena parte de su impacto cultural se debe a la inquietante presencia de Anton Chigurh.
Este personaje malvado, interpretado por Javier Bardem, se convirtió en un hito inmediato, presentando a un asesino metódico, inexpresivo y perturbador. Su actuación le valió un Oscar, y además consagró al villano como uno de los personajes más memorables de todos los tiempos.
Con esa herencia cinematográfica, resulta casi imposible imaginar a otro actor en dicho papel, aunque estuvo a punto de suceder.
Mark Strong, hoy muy ligado al universo DC, estuvo cerca de convertirse en el antagonista de la película de los hermanos Coen. El actor reveló que, durante un breve periodo, creyó que trabajaría con ellos en No es país para viejos debido a que surgieron problemas para cerrar el contrato con Javier Bardem.
En una entrevista de 2009, Mark Strong explicó que fue contactado un fin de semana para comunicarle que las fechas del actor español no cuadraban, lo que abrió la posibilidad de que él pudiera asumir el papel.
En todo caso, Bardem, que inicialmente expresó sus dudas afirmando que no conducía, hablaba mal inglés y detestaba la violencia, terminó siendo la elección perfecta para el personaje.
Aunque Mark Strong es un actor versátil y ampliamente respetado, conocido por sus intensos villanos, la interpretación de Bardem en No es país para viejos es un auténtico tesoro cinematográfico irrepetible.