Marlon Brando dirigió una sola película: un infravalorado western que le hizo jurar que no volvería a dirigir

Es raro hablar del único trabajo de Marlon Brando como director, pues fue un largometraje adelantado a su época en muchos sentidos, demasiados para la crítica.
Cuando hablamos de Marlon Brando, solemos referirnos a su imprescindible legado como actor. Películas como Un tranvía llamado deseo, ¡Viva Zapata!, Julio César, Sayonara, El último tango en París y Una árida estación blanca le valieron nominaciones al Óscar, y La ley del silencio y El padrino le dieron sus dos estatuillas.
Marlon Brando era un gran actor, de los mejores de todos los tiempos, pero también hizo su incursión en la silla del director… una empresa que le hizo decir "una y no más". Fue en 1961, con el western El rostro impenetrable.
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El actor se lanzó a un género en apogeo en los compases finales de la edad dorada de Hollywood. De entrada, no iba a dirigir la película, sino que iba a ponerse a las órdenes de un peso pesado: Stanley Kubrick. Sin embargo, las diferencias creativas entre ambos hicieron que el cineasta abandonase el proyecto, asumiendo Brando el rol para adaptar la novela de Charles Neider.
El rostro impenetrable puede parecer la clásica historia de venganza, con un atracador que sale de prisión en México y busca ajustar cuentas con su antiguo mejor amigo y socio, y también el tipo que le traicionó. Pero la película también tiene toques de antiwestern, aunque aún no se había forjado el género, y profundiza mucho más que otras películas contemporáneas.
Marlon Brando tuvo suficiente con una sola película como director
La producción de El rostro impenetrable no fue ningún paseo por el campo, con múltiples problemas entre bastidores que colmaron la paciencia de Marlon Brando. Sin embargo, estaba entusiasmado por estrenar su primer largometraje como director y protagonista.
Desgraciadamente, la película recibió críticas bastante pobres por parte de la prensa especializada, y no mucho mejores en lo referente al público. La taquilla tampoco fue la bomba, minando la buena predisposición de Marlon Brando por el proyecto.
Tal y como recuerdan en Screen Rant, tanta negatividad y su aversión por el sistema de estudios de Hollywood llevó al actor a jurar que jamás volvería a sentarse en la silla del director. Y Marlon Brando cumplió con su promesa: jamás volvió a dirigir una película. Aunque el tiempo convertiría a El rostro impenetrable en un clásico de culto.

Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.