María Bescós

Colaboradora

Más allá del hype, ¿el público aprecia realmente la diferencia entre IMAX o Dolby Cinema?

Cine IMAX
Cine IMAX
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

¿Tiene sentido ir a ver una película en IMAX o en Dolby Cinema en lugar de verla en un cine tradicional?, ¿qué características hacen únicos a estos formatos?

El IMAX y el Dolby Cinema nos ofrecen dos formas muy diferentes de disfrutar del cine, teniendo cada una sus particularidades que las hacen únicas, estando por encima de las salas convencionales. Sin embargo, también presentan varios inconvenientes, sobre todo en nuestro país, que terminan por alejarlas del público mainstream.

La diferencia más evidente a nivel visual entre el IMAX y el Dolby Cinema nos la encontramos en el formato de imagen. En el IMAX las proyecciones se hacen en pantallas muy altas que tienen una gran superficie vertical, facilitando que te sumerjas en la película al ocupar una mayor parte de tu campo de visión, mientras que el Dolby Cinema utiliza uno panorámico más tradicional.

Dolby Cinema
Dolby Cinema

Pero, aunque sus pantallas no te envuelvan de la misma manera, los puntos fuertes del Dolby Cinema se encuentran en su imagen y sonido, que el Dolby Vision y el Dolby Atmos hacen posibles.

En estas salas puedes ver la imagen con mayor contraste, con los colores más vivos y los negros más profundos, a lo que acompaña un sonido tridimensional envolvente y butacas muy cómodas.

España no está hecha para el IMAX y el Dolby Cinema

Como has podido leer, lo que proponen tanto el IMAX como el Dolby Cinema es ofrecer una experiencia de visionado superior a la de cualquier otro cine. Eso es algo que el público general puede apreciar, aunque no siempre sepa discernir el motivo técnico que hay detrás. 

El problema es que en España las opciones que tenemos para disfrutar de ambos formatos son muy reducidas, y eso también tiene un impacto sobre la audiencia. 

En nuestro país tan solo existen cinco salas IMAX, estando tres de ellas en las afueras de Madrid, otra en Barcelona y la última en Mallorca. Por su parte, las salas Dolby Cinema están aún más limitadas y no hay más que una en Barcelona.

Si bien existen muchos cines que incorporan la tecnología Dolby Atmos, eso no es lo mismo a que estén equipadas con un sistema completo de Dolby Cinema

Por tanto, ya ni siquiera estaríamos hablando de una falta de conocimiento de un formato u otro por parte de la audiencia para decantarse por estas experiencias, sino de una limitación muy fuerte de base que reduce muchísimo las posibilidades para decidir apostar por cualquiera de estos tipos de proyecciones.

Y, como siempre, a ese impedimento espacial, habría que sumarle el correspondiente incremento de precio que supone ir a una sala premium sea del tipo que sea. Siendo ya bastante sacrificado ir a un cine convencional en lugar de conformarte con Netflix.

Mi problema con el IMAX y el Dolby Cinema

La Odisea de Christopher Nolan
Cartel de La Odisea de Christopher Nolan

Nunca me cansaré de recordar mi ejemplo con Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, una película que me encantó en streaming y lamenté no haber aprovechado para ver en una pantalla grande cuando tuve la oportunidad.

Y algo parecido me ocurre con el IMAX. Es un formato que siempre me ha despertado curiosidad, ante tanto cineasta obsesionado con esta tecnología. Y es que existe una diferencia aún más crucial entre el IMAX y el Dolby Cinema.

Christopher Nolan rodando en IMAX

Mientras que el Dolby Cinema sirve para mejorar la experiencia de imagen y sonido de cara al público, lanzarse a ver una película concebida para IMAX es decidir formar parte del proceso creativo de una película.

Se trata de un formato específico que engloba desde la captura de la imagen durante el rodaje con sus cámaras propias, hasta el sistema de proyección en las salas, que se convierte en la pieza final de un largo desarrollo que la audiencia puede disfrutar.

Por eso películas como La Odisea son las que más sentido tienen en IMAX y no en cualquier otro cine, ya que Christopher Nolan diseñó su producción con unas características visuales en mente, con una visón autoral muy marcada.

Y un formato diferente lo único que haría sería pervertir ese concepto, al recortar la imagen para adaptarse a las pantallas panorámicas de las salas que no sean IMAX.

En cambio, no siento que me falte algo cuando voy a un cine convencional en lugar de a un Dolby Cinema, no hay nada que me haga replantearme un visionado en una sala premium -en cualquier equivalente accesible a una proyección Dolby Cinema-, puesto que sería más caro y tan sólo embellecería el resultado sin aportarme nada especial.

De todos modos, aunque siempre tenga de fondo ese pensamiento sobre el IMAX, tampoco me termino por animar a ir a un cine que dé esa posibilidad debido a los inconvenientes logísticos que ya he mencionado, por mucho que Nolan pueda insistir en que esa sea la forma óptima de ver su nueva película.

La cuestión es encontrar un equilibrio entre calidad, accesibilidad y precio. Y, hoy por hoy, ni el IMAX y ni el Dolby Cinema son buenas opciones para mí, que hagan inclinar lo suficiente la balanza hacia esa dirección.

Este se convierte también en un problema real para el resto del público, debido a la escasez de opciones y al coste adicional, haciendo que la pregunta no sea tanto si sabe distinguir entre formatos como si de verdad merecen la pena.

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