10 euros o esperar 45 días: qué pueden hacer los cines para seguir atrayendo al público

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
El cine es caro y podría mejorar en sus promociones, pero también ofrecer algunos alicientes para darnos algo exclusivo que las plataformas de streaming no pueden.
Los cines ya están haciendo un esfuerzo por adaptarse a los cambios en la industria, pero da la sensación de que el streaming avanza cada vez más rápido sin dale tiempo a las salas para reaccionar.
Reconozcámoslo, ir a ver una película al cine está lleno de desventajas desde un punto de vista económico y desde un punto de vista práctico y, aunque el cine tiene un valor en sí mismo, hace falta seguir reforzando esa experiencia para que la gente la quiera por encima de la que ofrecen las plataformas.
Hay algo que nunca le podrán arrebatar a los cines ni los mejores equipos que pongas en el salón de tu casa: una imagen y un sonido de primera calidad en un espacio diseñado en exclusiva para ese fin.
Y la experiencia casi religiosa de asistir a un lugar comunitario en el que vas a poder vivir esa ficción con muchas personas, conectando a la vez con la misma película. Pero todo esto tiene un precio… que suele ser de unos 10€ la entrada en una sesión estándar.
Aunque por ese mismo dinero podrías comprarte una suscripción mensual a cualquier plataforma de streaming y disfrutar de más de un estreno por el que apenas han transcurrido 45 días desde que estuvo en la cartelera antes de llegar a tu televisión sin que tengas que gastarte un euro adicional yendo en metro a tu cine más cercano.
¿Qué están haciendo los cines y cómo podrían mejorar?
Los cines saben que algo está pasando, y por eso ya hay algunos que han implementado mejoras en la experiencia, como por ejemplo ofrecer una suscripción mensual o anual al más puro Netflix, que te ofrece una tarifa plana para ir a ver tantas películas como quieras en el margen señalado.
Sigue siendo más caro que ver algo en streaming, pero el precio compensa si acudes lo suficiente y tienes en cuenta el precio de la entrada normal. El problema llega cuando no quieres tener un compromiso tan fuerte porque ese sigue siendo un precio caro.

También existen programas de fidelidad: por la compra de una entrada puedes ir en la siguiente semana a un precio reducido, o la acumulación de puntos que te pueden propiciar algún descuento.
Es cierto que existe un día a la semana más barato, que hay descuentos para ciertos rangos de edad o grupos. Pero se podría ir más allá: que ese día barato lo fuera de forma mucho más significativa, que La Fiesta del Cine ocurriera de manera más frecuente en lugar de ser un evento semestral.

Incluso se podrían plantear estrategias como: el día de las palomitas, y que un día a la semana tuvieras comida gratis; o hasta la posibilidad de pagar por una sesión y ver tantas películas como pudieras consumir en esa tarde -algo que tiempo atrás no era tan raro de encontrar-, encadenando un visionado con otro.
Pero seguimos necesitando alicientes. Ya no es sólo por la experiencia que ofrezca la sala, el cine podría regalarte algo único que no conseguirías de otro modo: merchandising.

Algunos ofrecen posters o cartas justo con el lanzamiento de una nueva película, pero podría potenciarse mucho esta estrategia si las unidades fueran mayores y el público pudiera ir al cine sabiendo que se llevará un premio a casa más allá de haber visto la película.
También aumentaría el interés la organización de sorteos más habituales y con mejores recompensas, que impliquen que hayas pagado tu entrada de cine, invitándote a conseguir un premio mayor.
Algo que sólo un cine podría darte
Pero si hay algo donde de verdad los cines podrían destacar y no están aprovechando al máximo su potencial es en la exclusividad. Y no me refiero al tiempo que están las películas en las salas, me refiero al contenido único que podemos ver antes de una película.
Muchas veces, los tráileres pueden ser un aliciente para que vayamos a ver un nuevo estreno en el que podremos ver las imágenes exclusivas de cierto lanzamiento futuro, pero en general no tenemos que esperar demasiado tiempo hasta que acaba de manera oficial en internet. Mantener el misterio, y dejar una exclusividad real para las salas, podría ser un gran punto fuerte.
En esa misma línea, recuerdo cuando Disney o Pixar solían poner cortometrajes de animación exclusivos antes sus largometrajes, lo que aumentaba el valor de la película en cines.
Tal vez más compañías deberían plantearse una estrategia similar, pero llevándolo al extremo, haciendo que ese corto siguiera siendo exclusivo incluso meses después de que el largo llegase a las plataformas.
Por el contrario, también podría incluirse algún tipo de extra al final de los créditos, y ya no estoy hablando solo de ver quince segundos de Spider-Man con un chiste.
En lugar de llevar a una persona física a que presente la película, se podría hacer un vídeo exclusivo de cines en el que su equipo nos ofrezca una charla virtual sobre lo que acabamos de ver, para que nos llevemos una comprensión de la cinta mucho más profunda.
Quizá ninguno de estos cambios sea viable pero, si sigue habiendo un esfuerzo por parte de las compañías, de las salas y del público, el cine todavía puede ampliar mucho sus fronteras y llegar a ofrecer una experiencia cada vez más completa y satisfactoria.
