El problema de SkyShowtime con las series españolas: muchas caras conocidas y poco acierto

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Analizamos las series españolas originales de SkyShowtime que parecen tener un problema recurrente: repartos extensos y talentosos pero dificultades para acertar. 

Los repartos multitudinarios no siempre son una garantía plena de éxito, todo lo contrario, pueden llegar a convertirse en un circo de tres pistas porque manejar muchos personajes es todo un reto narrativo. Es algo que llama especialmente la atención en las producciones propias españolas de SkyShowtime: lo hemos visto en El homenaje y anteriormente en NailsMatices Mentiras pasajeras.

Como es evidente una de las razones por las que se aglutinan muchos fichajes de calidad en torno a un proyecto de estas características es asegurarse una audiencia amplia: interesar a distintas franjas de edad y llamar la atención de distintos públicos objetivos. 

Es una maniobra interesante porque además nos permite disfrutar de combinaciones de artistas que, al menos sobre papel, resultan de lo más interesantes. Pero luego, toca lidiar con los giros de guión, darle a cada cual su momento de brillar en pantalla para que no se perciba la decisión de casting como una mera excusa publicitaria y llevar la trama a puerto. Y ahí ya los resultados son muy desiguales.

El talento delante de la cámara requiere también una labor de dirección actoral muy potente detrás de ella porque, como en una orquesta, puedes tener a grandes músicos con sus instrumentos bien afinados pero luego llega el momento de combinarlos para crear una melodía.

Tomando como ejemplo El homenaje, uno de los principales problemas a los que se enfrenta la ficción es la tremenda distancia que se percibe en los flashbacks respecto al flujo temporal de la actualidad con interpretaciones tan distintas de personajes que no guardan parecido entre sí que cuesta seguir la trama. Y es que es fácil que se resienta algo tan básico como la claridad expositiva cuando hay una galería voluminosa de personajes. Hay que poder identificarlos, comprender las relaciones de parentesco que hay entre ellos y sobre todo las dinámicas de poder e intereses que dinamizan la acción.

Otra dificultad derivada de las multitudes es mantener la verosimilitud. Cada integrante del reparto necesita unas instrucciones precisas: comprender a su personaje, sus motivaciones y trasfondo y eso es complicado cuando se cuelan elementos extravagantes en la puesta en escena como caracterizaciones algo forzadas o histrionismos que desentonan por contraste. Cuantos más actores y actrices en juego, más posibilidades de que aparezcan guerras de ego y riesgo por tanto de que se descompense el relato. Porque cada cual tiene su propio método y forma de interpretar y es lícito y hasta deseable que así sea.

A todo lo anterior hay que sumar un eje más: es el de la intencionalidad. En un whodunit el guionista debe esconder bien las pistas para mantener el interés pero no resultar tramposo; en un drama se busca conmover; en una comedia despertar como poco simpatía, si no carcajadas, etc. 

Así que la labor de casting es un reto increíble porque son necesarios intérpretes adecuados pero no en exceso encasillados, o pierdes el factor sorpresa. Y hay que combinarlos con verdadera astucia para lograr el efecto deseado exprimiendo su talento.

Y, por último, las expectativas. Un reparto estelar en una producción coral dispara el hype hasta las nubes: ¡a ver cómo se las apaña Doomsday para satisfacer a los fans! Es fácil dejar insatisfecho a alguien a quien, desde el cartel, le has prometido una experiencia de cinco estrellas. 

Admitamos que el reparto sigue siendo, por encima de cualquier otra cuestión, el principal reclamo para dedicarle el tiempo a una película o serie a día de hoy, sobre todo con la actual saturación del mercado. Pero primero hay que tener una historia que sea como poco buena y luego ponerle cara a los integrantes de esa buena historia. Recorrer el camino a la inversa solo puede generar decepción.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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