Taylor Sheridan tiene derecho a defender cómo ha escrito Landman, otra cosa es que tenga razón

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

El creador de Yellowstone y Landman ha estallado a lo grande hace unos días, pero ha tratado de defender una decisión que no se le criticó por capricho.

Hacer series no es nada sencillo, y que triunfen, mucho menos. Taylor Sheridan es un tipo que ha conseguido las dos cosas y con éxito. No se me ocurriría decir que el creador de Yellowstone no tiene ni idea de lo que hace, pero, al igual que muchos críticos, cuando veo algo que falla, lo digo. Al fin y al cabo, es mi trabajo.

A nadie le gustan las críticas, pero nosotros decidimos cómo usarlas: para aprender de ellas y mejorar o para enfadarnos. Taylor Sheridan se ha guardado mucho durante estos años, y ha terminado estallando en pleno pódcast. 

No arremetió solo contra la crítica: ejecutivos de Paramount o los guionistas del Universo Cinematográfico de Marvel se vieron atrapados por la onda expansiva de mala leche del prolífico creador de series cuando entró en modo Quentin Tarantino y no distinguía entre amigos y enemigos.

Pero yo quiero hablar de su defensa acérrima a cómo ha desarrollado un personaje de Landman: Un negocio crudo en concreto, Cami Miller, interpretada por Demi Moore. Y quiero centrarme en ello en este artículo de opinión porque servidor, como muchos otros críticos, señalamos lo infrautilizada que estaba la actriz en la temporada 1.

Encima, coincidió con una situación curiosa: Demi Moore estaba arrasando en todo el mundo con La sustancia, que le valió el Globo de Oro y el Premio de la Crítica y la nominación al Óscar o el BAFTA. Sin embargo, Landman la presentó como poco más que un personaje de relleno para respaldar el trasfondo de Morty Miller (Jon Hamm).

Cierto es que al final de la temporada cobró un poquito más de relevancia, anticipando una mayor presencia en la temporada 2. Muchos señalamos que contar con una estrella como Moore y no darle a su personaje un desarrollo apropiado era un error, pero Sheridan no está de acuerdo.

En su estallido contra la crítica especializada, el creador de Landman: Un negocio crudo argumentó que escribe como cree que debe escribir y que no lo hace para agradar a la crítica. Así fueron sus comentarios en The Bill Simmons Podcast:

"Cuando empecé a escribir, supe que no quería hacer lo que hacían los demás, que era tomar atajos y romper las reglas fundamentales de la narración porque no lograban desarrollar su historia.

En una película, se supone que debes mostrarme lo que está sucediendo. La cámara debe hacer avanzar la historia. Los diálogos deben contarme cómo se sienten los personajes de este mundo respecto a lo que está pasando, qué esperan hacer o qué desearían no haber hecho o haber hecho.

[...]Los críticos van a atacarme. Que no estoy aprovechando a Moore, que no sé escribir para mujeres, todas esas tonterías. Que voy a matar a tu marido y que tendrás que dirigir la petrolera. A los críticos les molesta muchísimo que me dé igual lo que piensen. Seré el primero en decirles que hay cosas que hago que los provocan, y esta es una de ellas. Que les den, de verdad".

Se predica con el ejemplo, Taylor Sheridan

Bueno, estoy bastante de acuerdo con la primera parte de sus comentarios: mostrar siempre es mejor que contar. Aquí viene la contradicción con la que él mismo desarticula su segunda parte.

Taylor, me sobran dedos de las manos para contar las escenas de Demi Moore en la temporada 1 de Landman. No tenían que ser escenas trascendentales, pero sí aportar trasfondo a un personaje que, eventualmente, iba a saltar al centro de la trama.

En lugar de eso, se optó por dar una cantidad de tiempo exasperante a dos personajes que, a día de hoy, con dos temporadas completas, han aportado un 1 % de relevancia a la trama principal: Angela y Ainsley (Ali Larter y Michelle Randolph).

Paramount | SkyShowtime

Si las escenas de alivio cómico (a veces insertadas en el peor momento) y culto al cuerpo de estos dos personajes se hubieran reducido (ojo, no digo ni eliminado), y dado más margen al desarrollo de un personaje que sí iba a ser relevante para la trama central, la temporada 1 habría sido mucho más redonda. Y me habrías mostrado, no contado, cómo era realmente la vida de Cami más allá de tres pinceladas dispersas.

Y, francamente, creo que el propio Taylor Sheridan, aunque no lo admita y despotrique contra los críticos, sabe que tenían razón. La temporada 2 redujo el tiempo que Larter y Randolph copaban pantalla en cada episodio y desarrolló mejor a Moore, aunque en parte se debía a su mayor relevancia en los acontecimientos principales.

Yo no entré en el saco de críticos que afirmaron que Taylor Sheridan no sabe escribir personajes femeninos, porque Beth Dutton demostraba que esa afirmación es una falacia, pero sí afirmé que Demi Moore estaba infrautilizada en la temporada 1 de Landman, y me reafirmo.

Pero no me molesta que "a Taylor Sheridan le dé igual". La serie es suya y la desarrolla como quiera; es su trabajo, como el mío es señalar sus virtudes y errores cuando los detecto. Así que espero ver más virtudes que fallos en la temporada 3 de Landman: Un negocio crudo cuando llegue a SkyShowtime.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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