¿Temporadas enteras o episodios semanales? Lo que en verdad me saca de quicio son las medias tintas

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Cada serie tiene su formato perfecto, pero cada vez vemos más un modo de lanzamiento que no me gusta nada, y ni siquiera tiene sentido.
El auge del streaming con Netflix dio lugar a un debate que, en su momento, marcaba la diferencia entre este modo de visionado y el de la televisión convencional. Los primeros se decantaban por lanzar temporadas completas de sus series, mientras que la televisión optaba por mantener sus lanzamientos semanales.
Una pregunta recurrente entre los espectadores de series como Stranger Things, Juego de tronos o, por poner otro ejemplo, Fallout, es si prefieres ver una serie de forma episódica, con un nuevo capítulo a la semana, o toda la temporada del tirón, el famoso formato maratón de Netflix.
Personalmente, me cuesta decantarme por uno, pues ambos tienen ventajas e inconvenientes y no todas las series se benefician de uno u otro modelo de estreno. Ahí influye mucho la estructura narrativa de la temporada y lo bien hecho que esté todo.
Y también depende de cada persona, pues entran en juego temores y situaciones individualizadas que no comparten los demás, o sí. Si tuviera que decantarme por un método por encima de cualquiera, sería, por poco, el estreno semanal y te explico por qué.
Dosificar ayuda a comprender mejor una narrativa
Estrenar los episodios semanalmente no solo ayuda a que podamos decantar mejor lo que sucede en una serie. Este modelo, que siguen a rajatabla franquicias como Juego de tronos o las series de Taylor Sheridan, fomenta el debate entre los espectadores de lo que ha sucedido en un episodio mientras esperas al siguiente, lo que contribuye a generar comunidad.
También es el mecanismo al que mejor le sientan los cliffhangers. Series como The Pitt han convertido en maestría eso de dejarte con los créditos en momentos de esos que te dejan sin respiración. Es cierto que este recurso sigue teniendo efecto en una temporada maratoniana, pero se diluye en cuanto saltamos al siguiente episodio.

Organizativamente, los estrenos semanales también contribuyen a que podamos disponer de 40 minutillos o una hora para ver el episodio de la serie que estamos viendo. Las temporadas estrenadas del tirón exigen que reservemos ocho o más horas en una o dos tandas para zamparnos la serie.
Y además, este formato semanal nos permite seguir más contenidos simultáneamente sin perder la chaveta, y te lo digo tanto a título de espectador como de alguien que trabaja en esto.
El arranque de la temporada televisiva (otoño) sería una locura si todas las series se estrenaran del tirón. Ya no son solo las que vemos para hacer críticas, sino las que seguimos para hacer noticias relacionadas.
Los maratones son un arma de doble filo
Si tienes tiempo para maratonear series de dos en dos, y si eres una persona que respeta que los demás tarden en verla, dos cositas: no todos los héroes llevan capa, y sabrás que es frustrante terminar algo y no poder hablar de ello.
El estreno de sopetón de una serie tiene sus ventajas, como permitirnos dosificar a nuestro ritmo los visionados. Quizá hoy pueda ver solo un capítulo, pero mañana tres.
El problema está en que este modelo hace más probable que, tarde o temprano, te meriendes uno o varios spoilers en redes sociales. Hay gente que hace spoilers sin querer, pero otros van a saco para molestar al personal, y viendo la deriva que llevan las redes sociales, con cada vez más controles automatizados y menos supervisión real, ya te digo que la cosa no va a mejorar.
Otro problema es que estrenar ocho o diez episodios de golpe hará que, probablemente, se hable de la serie una semana, dos a lo sumo, y luego al cajón hasta la siguiente temporada, si la hay (guiño, guiño a esos canceladores).
Hay excepciones, claro, como El juego del calamar o la ya citada Stranger Things, que se convirtieron en pelotazos, pero ahora hay mucho más ruido en el sector del streaming y hace más fácil "olvidarse" de las modas.
Estrenadlas como queráis, pero dejad de partirlas sin ton ni son
Como digo, no tengo un claro favorito, aunque disfruto más teniendo mi "ratito" semanal para dedicar a algunas series. Ahora estoy con la temporada 2 de The Pitt y es mi refugio de los viernes tras toda la semana currando.
Lo que me pone de mala leche es la cada vez más frecuente, sobre todo en Netflix, partición de temporadas. Y no me digas que "siempre ha habido temporadas partidas" porque no es cierto. Los parones que se producen en algunas, que no todas, series de televisión convencional responden a la interrupción de rodajes por las Navidades, principalmente.

¿Pero qué interrupción hay en una serie que lleva en la lata meses? ¿Qué lógica tuvo partir la temporada final de Cobra Kai en tres bloques? ¿Y la de Stranger Things?
Seguro que piensas que es para sacar dinero a los suscriptores, y probablemente por ahí vayan los tiros en muchas situaciones, pero ni eso hacen bien. La temporada final de Stranger Things habría durado más estrenándose semanalmente que como lo han hecho.
Narrativamente, casi nunca tiene una lógica con la que realmente digas: "Oye, pues está bien que se lancen así". Todos recurren a meter un cliffhanger, pero cuando llega el siguiente bloque, ya has visto tantas teorías que no te sorprende lo que sea que pase realmente.
Hay excepciones, claro. Por ejemplo, sí me gustó cómo se estrenó la temporada 2 de Andor, con tres episodios cada semana. Cada uno de esos tríos de episodios conformaba un segmento narrativo, por lo que había lógica en ese formato, y no te hacían esperar un mes para los siguientes capítulos.
A Miércoles tampoco le hizo falta ese corte absurdo en su temporada 2, igual que no se lo hizo a la temporada 1 para convertirse en la serie en habla inglesa más vista de Netflix.
Con los otros dos formatos estoy más indeciso, pero si no hay un buen motivo para que una temporada esté partida, no la partas.

Comentarios