Bluey está destinada al público infantil, pero conecta mejor con el adulto: “Me llega directo al corazón”

Bluey es una serie de animación para un público infantil que ha logrado conquistar a todas las edades por lo bien narradas que están sus historias.
Bluey es la serie infantil más popular del momento, pero eso no significa que el público que más disfrute de ella sea el infantil, pues esta serie disponible en Disney Plus enamora a todas las generaciones, habiéndose convertido también en un referente para las audiencias adultas.
Parte del secreto para que Bluey también enamore a las personas adultas que empezaron viendo la serie para acompañar a sus bebés está en la forma tan acertada que tiene de hacer un retrato de la familia.
Bluey nos cuenta la historia de la joven pastora ganadera australiana que da nombre a la serie, su hermana llamada Bingo, su padre Bandit y su madre Chili, y de muchos otros personajes que atraviesan sus vidas.
Bluey es una serie que triunfa entre el público adulto
La periodista Layne Gibbons tiene claro que Bluey no es sólo una serie infantil, y por eso le ha dedicado un artículo a la creación de Joe Brumm para explicar cuáles son las claves de su éxito entre otras edades.
Aunque la serie sea apta para todos los públicos, “como adulta, hay momentos en Bluey que me llegan directos al corazón”, escribía Layne Gibbons.
Según señala, “los altibajos de la crianza se presentan de forma cómica y emotiva”, haciendo que cueste creer que sólo tenga el foco en el público más joven, puesto que refleja muy bien algunos dilemas que tienes desde ese otro lado, como por ejemplo “el delicado equilibrio entre ser una madre divertida, aunque cansada”.
También destaca que en la serie de Disney Plus “las lecciones que Chili y Bandit enseñan y aprenden son agridulces”, sin miedo a “mostrar las dificultades de la crianza”. En definitiva, la periodista sentencia que “Bluey transmite mensajes importantes que llegan a toda la familia” e inspira a dejar atrás “las normas sociales” e “inseguridades” en la crianza.

