El creador de la Xbox original cree que ya no tiene sentido hablar de potencia en las consolas: “la tecnología ha llegado a un punto límite”

Seamus Blackley, diseñador de la primera Xbox, sostiene que Microsoft debe dejar de promocionar la potencia de sus consolas y centrarse en el contenido.
Más allá de un 2025 de grandes lanzamientos, tanto Sony como Microsoft trabajan en el hardware del mañana, con las sucesoras de las actuales PS5 y Xbox Series X/S.
En el caso de la compañía de Phil Spencer, la nueva Xbox ya habría recibido el visto bueno de la directiva, con vistas a su desarrollo y producción. ¿Pero tiene sentido un hardware superior?
A falta de conocer las especificaciones, un excreativo de la Xbox original, el gran Seamus Blackley, ha querido dar su opinión sobre la “carrera armamentística” de las consolas en la próxima generación.
Seamus Blackley: “hablar de la potencia de Xbox ya no tiene razón de ser”
El creador de la Xbox original cree que definir a una consola como “la más potente del mercado” es absurdo, sobre todo cuando el hardware actual ha tocado techo.
Como él mismo comenta en VideoGamer Podcast, Xbox casi siempre ha usado ese tipo de argumentos; de hecho, la primera Xbox fue, efectivamente, la consola más potente de su generación.
“En aquella época emergente de los gráficos, fue un eslogan que nos fue muy bien”, explica Seamus. “Era crucial manejar el relato a la hora de posicionarnos frente a las consolas de los fabricantes japoneses”.
Blackley detalla que Microsoft necesitaba usar la potencia como herramienta promocional, sobre todo al ser una empresa occidental que se estrenaba en este ámbito, y que iba a perder dinero con cada unidad de Xbox producida.
“Hicimos esa apuesta, la de la potencia, que vino definida por ofrecer unos juegos asombrosos”, en referencia a títulos como Halo, Halo 2, Chronicles of Riddick o Morrowind, títulos solo posibles en Xbox.
Pero han pasado más de dos décadas desde entonces. Tanto las consolas como el hardware han evolucionado en gran medida, y el argumento de “la potencia” ya no tiene el mismo valor, sostiene Seamus.
“Creo que esa narrativa de “la consola más poderosa” ya no es útil”, añade. “En Microsoft han llevado Xbox de una forma distinta a la que yo hubiese elegido”.
Blackley se refiere a cómo Xbox Series X también usó el argumento de ser la consola más potente en su promoción. Incluso la próxima generación sigue esa narrativa, con Phil Spencer prometiendo “el mayor salto generacional jamás visto”.
Para el diseñador, los gráficos actuales tienen un nivel tan alto que no solo han alcanzado un punto muerto, sino que también se ha perdido la capacidad de sorprender.
“Cuando vi el primer Gran Turismo, no me creía lo que se mostraba en pantalla. Ahora los gráficos ya no pueden hacerte sentir esa misma emoción y sorpresa”, añade.
Su opinión coincide, punto por punto, con la de Shawn Layden. El exdirectivo de PlayStation también dio por zanjada la guerra entre PlayStation y Xbox, después de que el hardware haya llegado a su cénit.
¿Cuál es entonces la clave del éxito? Blackley lo tiene claro: el contenido, al margen de la potencia de la consola. Y pone como ejemplo Switch, una máquina superventas a pesar de su hardware de 2013.
“Es todo lo que necesitas. Me he terminado Breath of the Wild tres o cuatro veces, y siempre lo llevo conmigo en mis viajes. O Skyrim en Switch, fácilmente puedo dedicarle seis horas del tirón”.
Seamus Blackley dio con la idea de que Microsoft entrase en el negocio de las consolas, y estuvo en el equipo que llevó a cabo el proyecto. Desde entonces permanece activo en el sector, y de vez en cuando opina sobre la situación actual de su antigua casa.