Netflix y las plataformas de streaming con publicidad chocan con una ley contra el ruido que podría extenderse como la pólvora

Netflix

California acaba de aprobar una ley que puede ser precursora del fin de una de las mayores molestias de la publicidad, que ha llegado para quedarse en el streaming.

Hace años, la gran ventaja de las plataformas de streaming más populares estaba clara: servicios como Netflix ofrecían muchísimo contenido sin anuncios, con un precio competitivo y de forma lega. Esos días han pasado y, si quieres mantener un precio que no te duela a final de mes, hay que pasar por el aro de los planes con publicidad.

Para las plataformas, estos modelos son un chollo: no solo ingresan una cuota por parte de los suscriptores, sino que abren opciones muy variadas para los anunciantes, que pagan más.

Pero la publicidad en streaming ha traído una de las viejas quejas de la publicidad en cualquiera de sus formas audiovisuales: el volumen. Existe un contraste tremendo entre la película o serie que estamos viendo y el que llevan los anuncios. 

Es una de esas "genialidades" de las mentes pensantes de marketing: "Si subimos el volumen, la gente prestará atención". Moraleja: si subes el volumen, molesta.

El "es que se sube con los anuncios", que todavía se escucha bastante en España, no tiene cabida en Estados Unidos desde hace 15 años por la ley CALM, que prohíbe que los anuncios suban el volumen deliberadamente con respecto al contenido que se esté viendo. Pero esa ley federal solo se aplicaba a la televisión convencional, pues fue aprobada en 2010, antes de que el streaming despuntase.

California dice "NO" a los anuncios altos en streaming

Ese aumento de volumen en la publicidad de plataformas como Netflix, Prime Video o Disney+ se ha terminado en el estado de California, donde el gobernador Gavin Newsom acaba de aprobar la ley SB 576 que prohíbe estas prácticas.

La idea es que la legislación californiana sirva como trampolín para una ley federal que se aplique a todos los Estados Unidos, y que puede tener impacto en Netflix y demás servicios en otros territorios.

Tal y como destacan en Screen Rant, pese a la evidente polarización política, frenar el ruido de la publicidad es algo que ya recibió apoyo unánime en el pasado. Puede no ser un tema trascendental que cambie el mundo, pero que no despierte al bebé cuando saltan los anuncios, ya es un triunfo. Esa fue la causa que hizo que California iniciase el proceso de aprobación, por cierto.

No estaría mal que otros países, como España, regulasen también el ruido en los anuncios para que tanto la televisión convencional como los servicios de streaming e internet no tengan la publicidad tantos decibelios por encima del contenido que estemos viendo.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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