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Qué significa el final de Drácula, la miniserie de Netflix y BBC

Dracula en Netflix

Ha llegado y ha generado un enorme interés. La miniserie de Drácula de Netflix ya está aquí y su particular propuesta no ha dejado al público indiferente. En nuestra crítica de la serie Drácula podéis leer sin spoilers lo que pensamos de sus 3 episodios pero, después de verlos, seguro que algunos de vosotros os habéis quedado un poco descolocados, en especial por la propuesta de su tercer capítulo y el final del mismo.

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Si os encontráis en ese grupo, seguid leyendo, porque vamos a explicar qué significa el final de Drácula, uno que resulta especialmente lírico. Como es lógico, a partir de aquí vienen spoilers, así que salid de aquí ahora mismo, si todavía no habéis visto cómo termina la serie de Drácula de Netflix.

¿Seguís con nosotros? Bien, pues recapitulemos: en los últimos minutos de la serie, Drácula está en su mansión moderna y acude a verlo la descendiente de Agatha Van Helsing, que parece estar segura de haber dado por fin con la gran debilidad del vampiro: ha descubierto por qué tiene miedo de verdad a los crucifijos.

El gran golpe de efecto viene cuando derriba las cortinas y la luz del sol da de lleno a Drácula. Este se retuerce pero, para su propia sorpresa, se da cuenta de que no sufre daño alguno. Es ahí cuando su némesis lo explica: en realidad, todos sus miedos, como los de no pasar ante un círculo de textos sagrados, la propia luz del sol o no pasar a donde no sea invitado, no tienen fundamento alguno. Ninguno de ellos puede hacerle daño o frenarlo. La cuestión es que él lleva viviendo tantos siglos, que las leyendas que se han creado a su alrededor han terminado "contagiándolo" y él mismo acabó creyéndolas. No es porque chupara la sangre de víctimas que lo creían sino porque, simplemente, estos mitos se habían repetido tanto entre el pueblo, que él también se unió a la creencia.

Drácula en Netflix

Pero la clave que lo derrota está en el crucifijo. De nuevo, no se trata de que sea un símbolo sagrado y, de hecho, ni siquiera puede hacerle daño. El elemento del crucifijo que de verdad da miedo a Drácula es lo que simboliza: la muerte absolutamente altruista y generosa de Jesús. El Mesías murió para ayudar a los demás, mientras que Drácula ha hecho toda su vida lo contrario: se ha aprovechado de la muerte de los demás.

En definitiva, más allá de esa simbología, lo que de verdad da miedo a Drácula es la propia muerte, como a todos, solo que él creía que eso era muy difícil de obtener para él. Llegados a este punto, Zoe (y, a través de su sangre, la hermana Agatha) dice que lo ha derrotado, porque ha conseguido lo que nadie hizo: descubrir todas las debilidades y miedos del vampiro.

Ahora bien, si Drácula acaba de descubrir que casi nada puede hacerle daño, ni siquiera la luz... ¿Por qué decide Drácula suicidarse en el final de la serie? ¿No sería ahora cuando tendría más libertad que nunca para realizar sus fechorías? El razonamiento es que el propio Drácula ha entendido que ya no le queda nada por explorar en vida (o en "no muerte", para ser más precisos) y toda la "magia" que rodeaba a su propia figura ha desaparecido. Lo único que él mismo aún no puede entender, lo que nadie, según sus propias palabras, ha podido expresar aún a los demás, es la propia muerte. Esa es la última frontera.

Drácula en Netflix

Así pues, decide matar dos pájaros de un tiro: al beber la sangre cancerosa de Zoe, consigue suicidarse y "culminar" su propio viaje, pero a la vez sumerge en un sueño a su rival para que esta muera en paz, sin dolor. Sí, tanto Zoe como Agatha eran sus mayores enemigas, pero el lado aristocrático de Drácula no puede evitar tratar como a un igual a la que ha sido su gran rival.

Cuando llegamos al final de la serie de Drácula, parece que ambos han muerto, pero... ¿De verdad habrá fallecido Drácula del todo? Recordemos que, tal y como se comentaba en el primer episodio, los vampiros no pueden suicidarse. ¿Quizá solo ha quedado en un trance o de verdad ha podido violar su propia norma bebiendo sangre de alguien que todavía estaba viva? Steven Moffat ha dejado caer que con los vampiros nunca se sabe, así que quizá el conde aún no haya dado su último mordisco...

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