Woody Harrelson estuvo a punto de dar vida al personaje más enigmático de la temporada 3 de The White Lotus

Woody Harrelson podría haber sido uno de los personajes de la tercera temporada de The White Lotus, pero se vio obligado a rechazar la oferta.
En cada nueva temporada de The White Lotus, la serie de Max creada por Mike White, se renueva el elenco y a sus personajes protagonistas, se cambia de localización y se nos cuenta una nueva historia. En su tercera temporada, Woody Harrelson podría haber sido uno de los actores que encabezasen el reparto, pero al final nunca pudo llevarse a cabo.
Después de protagonizar las miniseries de True Detective y Los fontaneros de la Casa Blanca, Woody Harrelson estuvo cerca de regresar a la televisión para dar vida al personaje de Rick Hatchett, un hombre mayor y adinerado, con una novia varios años más joven que él, que lleva una existencia apesadumbrada, escondiendo el motivo de ese resentimiento.
Las negociaciones para que Woody Harrelson diera vida a este enigmático personaje en la tercera temporada de The White Lotus terminaron fracasando y papel pasó a manos de Walton Goggins, quien hace poco también destacó como protagonista en la serie de Fallout.
The White Lotus se queda sin Woody Harrelson
Pero la participación de Woody Harrelson en The White Lotus todavía no estaba perdida, ya que se le ofreció la posibilidad de tomar un nuevo rol, el de Frank, un amigo y antiguo socio de Rick Hatchett que también cuenta con una destacada presencia en la serie de Max.
Sin embargo, sus problemas de agenda le impidieron formar parte del reparto de la serie de Mike White, y el personaje de Frank también acabó en manos de otro actor: Sam Rockwell. ¡Quién sabe si Harrelson tendrá una segunda oportunidad en para la cuarta temporada de la serie!
“Estaba preparado para hacer The White Lotus [en Max] y muy ilusionado. Desgraciadamente, su calendario de producción cambió y coincidió con unas vacaciones familiares planeadas de antemano, lo que me obligó a tomar una decisión muy difícil”, aseguró Woody Harrelson, alabando después el trabajo de Sam Rockwell.
