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La opinión de
Jesús Delgado

Crítica de X-Men: Fénix Oscura - El punto de vista comiquero

X-Men: Fénix Oscura

Hacemos la crítica de X-Men: Fénix Oscura desde el punto de vista comiquero. ¿Gustará la última película de la Patrulla-X de Fox a los fans de los cómics? Analizamos la cuestión en el siguiente texto sobre su fidelidad al material original.

En un par de días llega al cine X-Men: Fénix Oscura. Esta será la última película de X-Men realizada por Fox, debido a que la empresa fue adquirida por Disney. Luego entonces, la Patrulla-X y otros tantos superhéroes son ahora cosa de Marvel Studios, que será la encargada de realizar las películas de estos personajes en cine en lo sucesivo. 

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Pero no nos centremos en el futuro. Centrémonos en el hoy. El 7 de junio se estrena esta última entrega que dirige el hasta ahora productor Simon Kinberg. Este capítulo final pretende dar carpetazo a la serie iniciada en 2000 por Bryan Singer con la primera película X-Men y, en concreto, al ciclo de reboot que Matthew Vaughn comenzó con X-Men: Primera Generación.

En los siguientes párrafos, analizamos la producción que pone punto y final a una saga formada por catorce películas (contando la producción de Los Nuevos Mutantes, aún en el limbo) y exploramos la cuestión que discurre en torno a numerosas películas de superhéroes: ¿Convencerá a los fans del cómic original? ¿Satisfará a quien busque una película con un sabor a cómic de superhéroes?

Seguid leyendo, que os hablamos acerca de si X-Men: Fénix Oscura gustará a los fans mutantes de Marvel, exponiendo sus pros y sus contras acerca de una película que retiene el sello y la forma tradicional de entender la franquicia en el cine. 

Sabías a lo que venías

Inciso importante. Este análisis no pretende ser un examen de la cinta, si queréis leer la crítica de X-men: Fénix Oscura, realizada por Daniel Quesada, seguid el enlace. En estas líneas vamos a ser un pelín frikis e insider y nos vamos a meter en temas que atañen a su espíritu, su fidelidad y, también, el planteamiento del Universo Mutante en películas. 

En primer lugar, hablando de Dark Phoenix, hemos de hacer una valoración previa y clave que resume nuestro parecer geek sobre la película y es: si te gustaron todas las anteriores sin discriminar su planteamiento estético, visual y narrativo, los temas, el discurso y demás, entonces saldrás contento de Fénix Oscura. Si no, ya te decimos que vas a pegarte cabezazos contra la pared. Esto es lo mismo que el pescado crudo. Si te gusta, el sushi es lo tuyo. Si no, prueba con la hamburguesería de confianza de tu barrio o ese vegano tan majo al que fuiste para impresionar a tu último ligue. 

En todos los sentidos X-men: Fénix Oscura es fiel a la imagen de marca de los X-Men de Fox. Trajes de cuero, personajes con poderes que no llamamos superhéroes (e intentamos explícitamente aberrar y desconocer el concepto), cierto tamiz que trata de reflejar las persecuciones de minorías (un tema central de los cómics originales) y demás.

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Eso sí, como novedad, la cinta innova algo más que las anteriores películas e intenta dar unos tímidos pasos hacia adelante, proponiendo uniformes de X-Men como los de la etapa Morrison/Quitely (años 2000) o dando más pábulo al uso de los poderes de los protagonistas que, salvo raras excepciones, habían sido muy poco explotados. Ahora, tampoco esperéis que sea una barbaridad. Como decimos, la cinta mantiene el tono parco de anteriores franquicias.

La película de Fénix Oscura, en general, podemos encuadrarla dentro de la media del ranking de satisfacción friki. Tiene bastante guiños a cómic, aunque sin concretar mucho. Tienes una sede del Club del Fuego Infernal en la Quinta Avenida (aunque al grupo de malosos no se le llega a llamar así); hay también referencias a personajes, conceptos y lugares del cómic; encontramos incluso algún que otro guiño al cómic de La Saga de Fénix, principal material de referencia para la película, e, incluso, ideas prestadas de bocetos y borradores desechados de Chris Claremont y John Byrne, artífices del citado cómic.

Dicho esto, hemos de admitir que la película de X-Men: Fénix Oscura es correcta, pero llega algo tarde. Es todos los sentidos es lo que debería haber sido X-Men: La decisión final y no fue. Quizá por los miedos y complejos inherentes de los estudios por entonces, o porque el género de superhéroes todavía tenía que desarrollarse para adoptar la forma que reviste actualmente. Afortunadamente, algunos de aquellos errores cometidos hace tres lustros, hoy se vienen a corregir.

Dentro de esta corrección, esta película de X-Men no innova y se ciñe a terreno conocido. Esto, claro la lastra ligeramente. En contraste con la transgresora Deadpool o la experimental Logan (que apostaba por un cine de cómic en plan durito, siguiendo la estela de Dredd y otras producciones no demasiado conocidas), la historia de Fénix se limita a aguas exploradas y no demasiadas profundas. Esto la resta impacto, sobre todo al tener que medirse en pantalla el mismo año con la orgía épica visual conocida como Vengadores Endgame. Una realidad bastante incómoda, por cierto. Incluso para el autor de estas líneas. 

En conjunto, pues, concluimos este texto de opinión, aplaudiendo el producto como una cinta hecha por y para seguidores del modelo  propuesto por Fox a lo largo de casi veinte años y que, salvo alguna excepción, se ha mantenido invariable en cuanto a planteamiento durante todo este tiempo. Quienes busquen otra cosa distinta, con un sabor más impactante y un aspecto colorido, con más discurso propio del cómic, posiblemente digan que esta no es su "taza de té". El resto, dirán "otra taza, por favor".