Iba al cine a ver Star Wars Episodio III con mi hijo, pero el precio me hizo cancelar la entrada

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
El precio de las entradas de cine hace que una jornada festiva como el reestreno de Star Wars Episodio III doliera como un rayo de Palpatine.
Ahora que los agobios por el apagón han terminado, quería retroceder al pasado fin de semana, ese en el que una película tan icónica como Star Wars Episodio III (la mejor de la franquicia, de esta burra no me bajan) regresaba a los cines.
Estaba deseando ir a verla con mi hijo al cine, en pantalla grande, porque hay experiencias que, por mucho que se diga, no se viven igual en el salón de casa. La energía colectiva que hay con películas así no se puede comparar.
Así pues, busco los cines que tenían disponible la película en Madrid (al ser un reestreno solo en VOSE, no había tantas alternativas), me dispongo a pillar entradas y me encuentro con esto:

Sí, amigos, una entrada de adulto costaba 14,50 machacantes y una para menores, 10,40 euros. En total, 24,90 eurazos, a lo que habría que añadir lo que quisiéramos gastar en palomitas y refrescos (que, ya os adelanto, de unos 10 euros por cabeza no bajarían). En total, una sesión de cine de un reestreno para dos personas costaría más de 40 euros. Alucinante.
Si lo piensas, es más del doble de lo que costaría una suscripción mensual a un servicio como Netflix o Max. Así pues, pensé "es demasiado, al menos me pillo yo las palomitas por otro lado, que me van a costar 2 euros como mucho, y listo". Nada más acabar ese pensamiento, me encuentro con este mensaje:

Por resumir, nos dicen que no seamos listos, que pasemos también por su bar para gastar pasta extra, a pesar de que su actividad principal no es la restauración.
Te lo visten de forma educada, pero lo que dicen es "tenéis que pasar por nuestro aro". Así pues, de pura rabia, cancelé el proceso de compra. No me da la gana que me manipulen así.
Por supuesto, hay muchas facetas que matizar por aquí. Por un lado, son precios de Madrid, donde todas estas ofertas de ocio suelen estar un poco disparadas. Entiendo que si vivís en un pueblo o en otras ciudades, el precio puede oscilar mucho.
Por otro, resulta que ciertos cines (como Cinesa, en este caso) están comenzando a adoptar la medida de alterar el precio de la entrada en función del día de la semana. Ya no se trata solo del día del espectador, sino del efecto contrario: en vez de bajar el precio en días menos concurridos, lo suben en los más prolíficos.
He hecho la prueba de comprar una entrada para, por ejemplo, Una película de Minecraft hoy martes a las 19.00 (misma hora que la sesión del viernes de Star Wars que quería comprar) y, efectivamente, los precios bajan a 12 euros para adulto y 9,40 para menores de doce. Tampoco es que sea super barato, la verdad...
Lo importante de esto es que es el espectador el que acaba fastidiado por las políticas de las empresas. Al final, son más trabas para ti, que has de ir con pies de plomo por la posible oscilación, siempre al alza, del precio de una entrada.
Una experiencia que dista de ser de cine
Vale, es verdad que hay planes de fidelización mensual o anual que pueden ahorrarte mucha pasta, pero creo que las empresas deberían saber incentivar mejor al comprador ocasional, que es donde entiendo que está la masa, para que se anime a comprar.
Porque ojo, no lo he mencionado aún, pero en estos cines, después de pagar esa pasta, te comes una buena retahíla de anuncios antes de la sesión, por si se estaba recaudando poco dinero...
Con respecto a lo de las restricciones de entrar comida, desde FACUA ya advierten que los cines pueden hacer poco.
Para empezar, no pueden registrar tu mochila o bolso (solo la Policía puede) si decides traerte cosas de fuera. Pero claro, ya tienes el mal sabor de boca de sentirte casi como un contrabandista colando estraperlo en guerra.
Al final, se trata del valor percibido. Si me pones unas salas cómodas y con una pantalla espectacular (en eso los cines de Madrid han mejorado mucho últimamente, todo hay que decirlo), posiblemente esté dispuesto a gastar un dinero excepcional, porque un día es un día. Pero hombre, no tiréis tanto del brazo, que al final uno se cansa.
No conozco los pormenores del ingreso-gasto en las salas de cine y estoy seguro de que muchas sudarán tinta para cuadrar sus cuentas en un mercado tan extraño como el que nos ha tocado vivir.
Pero, al igual que nos pasa con los videojuegos y ciertos remasters, no puedes pagar el pato con el usuario. Anímalo, prémialo por venir, fidelízalo y en el medio y largo plazo saldrás ganando.
Epílogo: al final encontré un cine más barato y vimos la peli. Mi principales conclusiones es que el cine mola infinito en pantalla grande, si se dan las circunstancias correctas. Eso y que necesito una peli o serie con la tragedia de Darth Plagueis, el Sabio.
