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La opinión de
Rafa Dominguez

¿Por qué tiene tanto éxito PlayerUnknown's Battlegrounds?

PUBG
¿Estáis oyendo hablar de este juego de arrollador éxito, pero no sabéis muy bien de qué va la película? Os hacemos un resumen de su origen y de las claves por las que causa furor en Internet.

​Ay, las modas y la masa. ​Los videojuegos, especialmente en su vertiente multijugador online, se han visto igualmente arrastrados por las tendencias, y en los últimos años se detienen en un género concreto: la supervivencia/survival y demás traducciones con las que alimentar nuestro esnobismo. Y dentro de dicho género hay un nombre que ha dinamitado las redes, los servidores de Valve y los streamings de Twitch. Estoy hablando del juego con casi-abreviatura de perro chino. Sí, el PlayerUnknown's Battlegrounds, a.k.a. PUBG.

El género de supervivencia y multijugador PvP online no es cosa de un par de días. Tenemos que remontarnos a los tiempos de Arma 2, el shooter con el que se repetiría esa fórmula de éxito que ya vimos en Counter-Strike con Half-Life y con League of Legends o Dota y Warcraft III. Un mod que, después de rendir con un éxito abrumador entre la comunidad, termina convirtiéndose per se en un producto completo al margen de su origen. Así nacía DayZ, un fenómeno que desató el interés de miles de jugadores que se lanzaban a sus terrenos rusos infestados de zombis... donde el enfrentamiento contra otros jugadores era el meollo de la cuestión. A pesar de su éxito inicial, el volumen de usuarios fue disminuyendo hasta caer en el pozo sin fondo del Early Access del que todavía no ha salido.

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Al rescate del género llegó H1Z1, que mejoró las bases de las que partía DayZ y potenció la experiencia de juego impulsando el combate PvP al margen del estorbo zombie en King of the Kill. El juego gozó de cierta popularidad, pero, al igual que su predecesor, su impacto se fue diluyendo con el paso de los meses. Unos meses en los que un proceso subrepticio iba tomando forma. PlayerUnknown, uno de sus desarrolladores, decidió crear su propio videojuego de Battle Royale aprendiendo de los errores de sus predecesores bajo el título de Battlegrounds y... ¡boom! Poco queda que contar.

La cuestión, sin embargo, es... 

¿Por qué PlayerUnknown's Battlegrounds?

PlayerUnknown's Battlegrounds

Un centenar de cobayas humanas, subidas en un avión, son desplegadas a lo largo y ancho de un mapa plagado de armas y suministros con un único propósito: ser el último en pie. La fórmula del juego la conocemos más que de sobra, pero no así las razones de su éxito comercial.

PlayerUnknown's Battlegrounds parte, de base, como el resto de producciones de moda en la plataforma de Steam en un Early Access. Ya sabéis, eso de pagar menos y participar en el desarrollo que tan dividido tiene a la comunidad. Pero hay un hecho diferenciador que va íntimamente ligado con los tiempos que corren y la influencia de internet. En resumidas cuentas, los influencers. Los canales de los más populares streamers de Twitch comenzaron a probar el nuevo battle royale de Bluehole y quedaron enganchados a su mecánica, su rapidez, su intensidad y, especialmente, las posibilidades de interacción con el público. Sus seguidores, por ende, comenzaron a mostrar un interés creciente en formar parte de esa experiencia, ya sea en grupo o en solitario. La bola de nieve comienza a girar y el boca a boca va surtiendo efecto hasta que PUBG se planta, como os contábamos hace unas semanas, en la barbárica cifra de los más de 850.000 jugadores simultáneos. La masa, una vez más.

Una de las claves que han convertido a PlayerUnknown's Battlegrounds en el primer juego que desbanca durante semanas a League of Legends del primer puesto de espectadores en Twitch, así como marcar un nuevo registro en los récords de más jugados de Steam, es en la que para un servidor radica gran parte del citado efecto bola de nieve. El juego parece haber caído del cielo para los streamers. Como decía líneas atrás, PUBG permite a los jugadores que retransmiten sus partidas en streaming online la posibilidad de conversar con sus espectadores de una forma tan dinámica que, unida a la intensidad de los enfrentamientos con el resto de usuarios, convierten el juego en un pastelito a la puerta de un colegio. Es uno de los juegos más redondos para cualquier espectador que busque acción sin necesidad de horas y horas de aprendizaje, y ahí es donde radica el interés del público: cuanto más rápido y sencillo, mejor. Sin complicaciones, pero con solvencia. Coger armas, matar enemigos, repetir. Y eso, para los creadores de contenido de Twitch y YouTube, es una perita en dulce con las que amasar miles de reproducciones.

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Las partidas duran una media de 10-20 minutos, en función de tu desempeño en el campo de batalla; el contenido armamentístico suple las necesidades de los jugadores y sus funciones preferidas para el combate en grupo; y su mapa es lo suficientemente extenso como para que, a su vez, los enfrentamientos contra otros jugadores sean harto probables (aunque en algunas sesiones no nos libremos de emular un walking simulator). Como buen juego en desarrollo, tiene carencias en la física de los vehículos y el movimiento del personaje, así como un sistema anti-cheat todavía por pulir. A pesar de ello, Bluehole ha demostrado que su videojuego estrella tiene infinitas posibilidades por explotar: nuevos modos de juego, personalización de los jugadores, nuevos mapas, nuevas armas...

Imagen del nuevo mapa desértico de PlayerUnknown's Battlegrounds

El trabajo de la desarrolladora ha sido clave para la aceptación de la que goza entre la comunidad. Las actualizaciones son constantes e incluyen nuevo contenido con el que refrescar la experiencia de juego, por lo que han demostrado que pretenden mimar con ahínco su evolución para años venideros. No es para menos: han vendido más de diez millones de copias a una media de 30 dólares por cada una. Las cuentas salen, y es por ello que en los próximos meses los jugadores de PUBG podrán disfrutar de dos nuevos mapas, uno desértico y otro de nieve, con todas las posibilidades que suponen. 

En resumen

Volviendo al quid de la cuestión, PlayerUnknown's Battlegrounds ha sabido enmendar los errores de sus predecesores y convertirlos en las piedras angulares de su éxito. DayZ era extremadamente grande, reduciendo las posibilidades de enfrentamiento y, en caso de producirse, los amantes de las tiendas de campaña de Quechua salían beneficiados. El de PUBG es un mapa relativamente pequeño, fácilmente memorizable, con una limitación que te obligará a reunirte con el resto de jugadores y un seguimiento que subiría la tensión del más impasible. La única regla es sencilla: sobrevive. Y hazlo recogiendo objetos que encontrarás repartidos por el mapa, por el que podrás moverte incluso en vehículos, hasta que seas el último en pie. Tienes la posibilidad de competir y luchar por escalar en el ranking, pero también acabarás por los suelos con las situaciones que pueden generarse jugando con amigos. Conseguirás tiros imposibles que te romperán la mandíbula, y otros que te romperán la cabeza al ser tú el damnificado.

He de reconocer que uno de los mayores atractivos por los que me ha enganchado el juego es el divertido abanico de situaciones que pueden tener lugar. Jugar en solitario aporta un punto extra de tensión, pero hacerlo en equipo, ya sea en pareja o grupo, es una auténtica delicia. Podrás morir de la forma más absurda con ese compañero que intentaba competir por el título del MotoGP, sobrevivir a la emboscada del grupo enemigo que comentaréis en la próxima quedada o lograr el tiro imposible con el que ganar la partida. Y si tienes una sartén, amigo mío, ya has ganado.

PlayerUnknown's Battlegrounds

El Battle Royale de H1Z1 ya tenía gran parte de estas características, dirán algunos. Bueno, de hecho, así es. La gran diferencia es, probablemente, la mecánica con las armas y la riqueza de su mapeado. Las construcciones no son infinitas, pero aportan suficientes posibilidades como para trazar nuevas estrategias con las que sorprender a los rivales. El gran punto de inflexión, sin embargo, lo encontramos en el sistema de combate con armas. Es mucho más dinámico, más intenso y, en definitiva, más lógico. La satisfacción que podemos encontrar en eliminar otros jugadores está muy lejos de lo que nos aportaba King of the Kill, basando en esa simplicidad todo su acierto.

PlayerUnknown's Battlegrounds todavía está descubriendo su lugar en el infinito mundo de los eSports, con guerra interna incluida por ver cuál de los dos modos de juego (en primera o tercera persona) sale vencedor, pero las cifras del primer gran torneo internacional celebrado en Gamescom auguran que tendremos Battle Royale para rato. Bluehole tiene la pelota en su tejado y de su desarrollo depende que PUBG se convierta en el gran fenómeno multijugador competitivo de los próximos años. Hoy por hoy, toca preparar pollo para cenar.

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