Suscribirse, ver una serie y darse de baja: se generaliza la tendencia que más odian las compañías

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Todo el mundo va a estar hablando de la nueva temporada de El juego del calamar estas Navidades, quizá haya que suscribirse a Netflix sólo por eso.
Durante el último mes, nuestra compañera Elena Neira de Business Insider compartió un dato curioso: gran parte de la gente que está suscrita a una plataforma de streaming lo hace de manera esporádica y recurrente sin mantener dicha suscripción, con tal de ahorrar costes y ver sólo el contenido que de verdad le interesa.
En sus datos nos contaba que este fenómeno ocurría tanto en Estados Unidos como en España, sobre todo entre la gente joven, y que este tipo de suscripciones suponían un 40% del total que tenían, siguiendo casi la mitad de la clientela la misma dinámica.
Max es la plataforma que en estos momentos se ve más afectada por ello, seguida por Disney Plus, Netflix y Amazon Prime Video.
Para qué voy a pagar si no quiero ver nada
Para mí, la explicación a esto no esconde ningún misterio, es más, comparto el sentimiento de ese 40% de gente que no quiere estar suscrita a algo que, en el fondo, no le interesa y sólo le hace perder dinero.
De un tiempo a esta parte, las plataformas de streaming se han vuelto cada vez más molestas: son más caras, las versiones económicas implican que te tragues anuncios, ya no te dejan compartir cuenta, etc.
Son una serie de piedrecitas que se van acumulando y terminan por fastidiarte la utopía que parecía aquello en un principio. Porque, al final, lo único que te interesa es ver tus series, o tus películas, y el resto da igual, no quieres casarte con nadie.
Sí, es cierto que en todos los casos resulta más barato una suscripción anual si comparamos lo que supondría dividiéndola en 12 meses. ¿Pero sabes qué es más barato todavía? Pagar tan sólo un mes para ver esa producción con la que justificas renovar tu suscripción.
En mi caso, yo casi no estoy suscrita a nada, y cuando lo hago es por accidente -Amazon de vez en cuando te ofrece una prueba de Prime Video para no cobrarte el envío y no le vas a hacer ascos a eso-, o porque de verdad tengo interés en los estrenos.
Regresando a Amazon: esta semana acaba de estrenar la única serie que me llama la atención de la plataforma desde hace tiempo, Secret Level, por lo que podría plantearme volver a suscribirme sólo por verla.
Pero lo cierto es que no tengo necesidad de mantener el servicio a lo largo del tiempo porque no compro tanto por Amazon como para que me merezca la pena y porque me genera una cierta sensación de malestar contar con una suscripción activa.

Prueba gratis Amazon Prime Video
Ya puedes probar gratis durante un mes y sin compromiso de permanencia Amazon Prime Video. En esta plataforma puedes ver series como American Gods, Hanna y Jack Ryan, además de cientos de películas en exclusiva.
Pruébalo gratisPagar por una plataforma me genera un sentido de la responsabilidad, de querer amortizar el dinero invertido en ella aunque haya consumido más tiempo del que tardaría viendo algo que me apetece mientras doy vueltas por la selección del algoritmo en busca de algo que no está ahí.
En la otra cara de la moneda están esos servicios a los que siempre tengo acceso, como Disney Plus -hasta que la plataforma corte el grifo o mi prima decida que ya está bien de usar su cuenta-.
Si no tuviera acceso a Disney Plus no creo que me hubiera suscrito sólo para ver Star Wars: Tripulación Perdida, o que me lo estuviera planteando por sus nuevos estrenos de este mes, como El Sueño Producciones o la tercera temporada de ¿Qué pasaría si...?
Sin embargo, ya que lo tengo disponible, le voy a echar un ojo a todo. Y, en parte, el FOMO tiene la culpa, porque el otro día me recomendaron Tripulación Perdida, y yo dije: “Vaya, pues no tiene mala pinta”, y me respondieron: “La próxima vez que nos veamos la comentamos”, y entonces ya estoy dentro porque no me quiero quedar fuera de la conversación.

Date de alta en Disney+
Disney+ tiene cientos de películas y series clásicas y nuevas, y todas ellas las puedes ver desde 5,99€ al mes.
Date de altaDice el artículo de Business Insider que casi todo el mundo tiene una o dos plataformas principales y el resto son de rotación esporádica -usa el concepto de “zapping entre plataformas” que me hace mucha gracia y me parece muy ilustrativo-.
También señala que la gente hace listas previas y ataca cuando se ha lanzado ya la temporada completa de lo que le interesa y no cuando se estrena. Dicho así parece una secta del ahorro organizada -concepto propio que también me gusta, por cierto-.
Y que las cadenas contraatacan con campañas, descuentos, ofreciendo packs con la televisión de pago, estrenando las series de una sentada para que quieras seguir entrando y saliendo de ellas a placer.
Parece que la respuesta está clara y que el público demanda esta forma de consumo mientras Max, Netflix, Disney Plus, Amazon Prime Video y compañía se adaptan a lo que pide de ellas el mercado.
Hay demasiada competencia entre todos los servicios, y tan sólo un puñado de series que genuinamente quieres ver a lo largo del año: no puedes estar pagando ocho suscripciones anuales porque no tienes dinero y no tienes tiempo, nuestras dos mayores condenas que nos fuerzan a un consumo… si no más responsable al menos más comedido.


