Probablemente el juego más adictivo al que he jugado: Hades II es la mejor inversión para tu Switch

Hades II mejora la fórmula del primero con novedades interesantes, pero sin renunciar a su esencia.
Si me preguntas cuál ha sido el juego que más horas de sueño me ha robado en la última década, la respuesta la tengo clarísima: Hades. Me atrapó de una forma casi enfermiza, hasta el punto de que "una partida más" se convertía rápidamente en otra hora más, así de fácil. Cuando anunciaron la secuela, sentí una mezcla de emoción y miedo: emoción por volver a ese universo y miedo por si no lograban igualar la magia del primero.
Pues bien, me equivoqué. Hades II no solo está a la altura, sino que en muchos aspectos lo supera, convirtiéndose, en mi experiencia personal, en el juego más adictivamente perfecto de los últimos años.
Lo he quemado en PC durante su acceso anticipado, pero os aseguro que su hábitat natural, el lugar donde realmente brilla por esa inmediatez de cogerlo en cualquier rato muerto, es una consola portátil. Por eso, su llegada a Nintendo Switch 2 es una noticia espectacular, y más aún cuando he visto que AliExpress lo tiene ya en formato físico por menos de 40 euros con el código CDES04 o CDES02. A ese precio, para la cantidad de contenido que ofrece, es un regalo.

Hades 2 para Switch 2
El roguelike más adictivo está ya en Switch 2, y hay pocas inversiones mejores.
Por 38€ en AliExpress con CDES04¿Qué tiene Hades II para enganchar tanto? La fórmula base sigue siendo la del roguelike de acción isométrica: entras en una mazmorra, te abres paso a base de tortazos limpiando salas, mueres inevitablemente, vuelves a la base, mejoras a tu personaje y vuelves a intentarlo.
Pero la brillantez de Supergiant reside en cómo gestionan el fracaso. Aquí morir no frustra, porque cada derrota es un paso adelante en la historia. Los personajes –dioses griegos, ninfas, titanes– tienen siempre algo nuevo que decirte; reaccionan a cómo has muerto, con qué armas ibas o a quién te has enfrentado.
La gran diferencia respecto al primer juego empieza por la protagonista. Ya no manejamos a Zagreus, el hijo bruto y carismático de Hades, sino a su hermana Melinoë, princesa del Inframundo. Y este cambio no es solo estético.
Mientras Zagreus era un guerrero puramente físico, enfocado en el cuerpo a cuerpo rápido y contundente, Melinoë es una bruja. Esto se traduce en un sistema de combate radicalmente distinto, más técnico y estratégico. Ella domina la hechicería, introduciendo una nueva mecánica de "Magia" que debes gestionar para lanzar ataques Omega, que son versiones cargadas y devastadoras de tus golpes básicos.
Además, los hechizos de fijación en el suelo te permiten controlar a grupos de enemigos antes de aniquilarlos. Al principio cuesta un poco cambiar el chip si vienes con la memoria muscular de machacar botones del primer juego, pero cuando entiendes el ritmo y el posicionamiento que requiere Melinoë, el combate se vuelve un ballet letal, profundo y exquisitamente satisfactorio.
El mundo también se ha expandido de forma bestial. Ya no solo intentas escapar del Inframundo hacia la superficie, sino que tu objetivo principal es descender hacia las profundidades del Tártaro para enfrentarte al mismísimo titán Cronos, el dios del Tiempo. Esta dualidad de caminos ofrece biomas completamente nuevos, diseños de niveles más complejos y una variedad de enemigos y jefes finales que duplica lo visto en la entrega anterior.
Las armas son totalmente nuevas, desde un báculo mágico hasta unas dagas duales o una extraña hacha espectral, y las bendiciones de los dioses incluyen incorporaciones maravillosas como Apolo, Hestia o Selene, cada uno alterando tu forma de jugar de manera drástica.
Jugar a Hades II en la Nintendo Switch 2 es la confirmación de que este título y el hardware de Nintendo están hechos el uno para el otro. El juego luce espectacular, con ese arte dibujado a mano tan característico del estudio, unos colores que estallan en la pantalla de la consola y, lo más importante, rindiendo a unos 60 fotogramas por segundo rocosos y estables, algo innegociable en un juego donde la precisión al esquivar en el último milisegundo es vital.
La rapidez de carga entre salas hace que la experiencia sea fluida, permitiéndote echar una partida rápida de veinte minutos en el autobús o engancharte tres horas en el sofá sin darte cuenta.
