Una mini arcade con el Contra: es un regalo seguro para los gamers que peinan canas

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Las recreativas son muy caras, pero ésta en miniatura es perfecta para saciar esas ganas de juego retro que no puedes contener; no llega a 100 euros.

A veces, lo único que necesitas para arreglar un mal día es volver a sentirte como un crío delante de una pantalla de tubo, apretando botones a toda velocidad. El Contra es uno de esos juegos que definieron a toda una generación; un título que no perdonaba ni un solo error y que nos enseñó lo que de verdad significaba la palabra dificultad. Si creciste esquivando balas y saltando plataformas imposibles, esta pequeña joya de dreamGear te va a traer recuerdos de esos que huelen a merienda y a tardes sin preocupaciones.

Se trata de una reproducción en miniatura que respeta hasta el último detalle del arte original de la cabina arcade de 1987. No es solo un objeto de adorno para la estantería, que también, sino una máquina totalmente funcional que corre la versión original de Konami. El diseño es una pasada, con su palanca de mando que puedes desenroscar si prefieres usar la cruceta y esos colores vibrantes que te transportan directamente a la selva donde Bill Rizer y Lance Bean daban caña al ejército del Red Falcon.

Lo mejor es que puedes comprar esta mini recreativa de Contra en Amazon por un precio de apenas 45 euros. Por menos de un billete de 50, tienes un pedazo de historia del videojuego oficial y con licencia, nada de imitaciones raras que se rompen al segundo día. Es el capricho perfecto para darle un toque retro a tu escritorio o para regalárselo a ese amigo que todavía se acuerda del código Konami de memoria.

MY ARCADE Micro de Contra

El Contra más retro, en miniatura

La pantalla tiene un tamaño de 3,5 pulgadas, lo cual es más que suficiente para no dejarte la vista mientras intentas que no te frían a tiros en el primer nivel. Al ser a todo color y estar retroiluminada, la imagen se ve nítida y con ese contraste tan característico de los juegos de los ochenta. Es curioso cómo un aparato tan pequeño puede transmitir esa misma tensión de cuando te quedaba la última vida y sabías que el jefe final estaba a la vuelta de la esquina.

Una cosa que me ha flipado es que incluye la tecnología CO/VS de My Arcade, lo que significa que puedes conectar dos de estas máquinas con un cable para jugar en cooperativo. Sí, como lo oyes, puedes revivir esas partidas a dobles con un colega, cada uno en su propia mini consola, pero compartiendo la acción en pantalla. Es un puntazo que hayan mantenido la esencia del juego original, porque todos sabemos que el Contra se disfruta muchísimo más cuando tienes a alguien cubriéndote las espaldas.

En cuanto al sonido, tiene su propio control de volumen y una entrada para auriculares de 3,5 mm por si no quieres dar mucho la nota en el salón. Los efectos de sonido son clavados a los que recordamos: las explosiones, el ruido de las ametralladoras y esa música frenética que te ponía el corazón a mil. Es increíble cómo un chip de sonido tan sencillo puede disparar la nostalgia de una forma tan directa y efectiva.

Para darle energía a este cacharrito tienes dos opciones: o le metes 4 pilas AA para jugar en cualquier parte, o usas un cable Micro-USB si prefieres tenerla fija. Yo personalmente prefiero el cable para no andar sufriendo por si se apaga en medio de una pantalla difícil, pero la opción de las pilas le da ese toque de juguete clásico que tanto mola. Es ligera, compacta y se siente robusta en las manos, algo que se agradece cuando te pones nervioso y empiezas a apretar los botones con ganas.

No solo es una máquina de jugar, sino que visualmente queda de lujo en cualquier vitrina gracias a su acabado brillante y las pegatinas laterales. Se nota que la gente de dreamGear le ha puesto cariño a la fabricación, buscando que los fans de lo retro nos sintamos satisfechos con el producto. Es ese tipo de merchandising que, aunque no lo busques activamente, cuando lo ves te das cuenta de que lo necesitas para completar tu rincón gamer.

Si tienes ganas de un viaje al pasado sin complicaciones técnicas ni configuraciones raras, esta mini arcade es una compra obligada. Es encenderla y empezar a disparar, sin esperas y con toda la adrenalina de los clásicos de siempre. Al final, lo que buscamos con estas cosas es recuperar un poco de esa magia de las salas de juegos, y te aseguro que este pequeño dispositivo lo consigue con creces desde la primera partida.

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