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Reportaje

8 detalles increíbles en Kingdom Come: Deliverance

Por Álvaro Alonso

Tras más de seis años en desarrollo, en Warhorse Studios están listos para lanzar al mercado Kingdom Come: Deliverance, un ambicioso RPG de mundo abierto que huye de los convencionalismos del género para ofrecer una experiencia lo más cercana posible a la realidad.

Su lema lo dice todo: "dungeons and no dragons", un juego de palabras sobre el clásico dragones y mazmorras. Porque en Kingdom Come: Deliverance no hay hechizos ni criaturas fantásticas, sólo espadas, escudos, armaduras y una recreación absurdamente fiel de la Bohemia de 1403.

Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar durante cerca de tres horas esta original propuesta, que llegará a PS4, Xbox One y PC el próximo 13 de febrero de 2018, y a continuación recopilamos ocho detalles increíbles que han llamado nuestra atención.

Realismo por bandera

Kingdom Come: Deliverance es, a grandes rasgos, un immersive sim (juegos como System Shock, Bioshock o el reciente Prey) de corte medieval llevado al extremo. Esta clase de juegos se suelen caracterizar por meternos de lleno en la experiencia a través de acciones que sirven para conectar al jugador con el avatar que le representa y el mundo que le rodea.

Y como vamos a ver más adelante, esto no es distinto en la obra de Warhorse Studios, pero en este caso uno de los elementos que más contribuyen a este sentimiento es la recreación del Reino de Bohemia: el estudio ha contado con la ayuda de historiadores y arquitectos expertos en la época para dar vida a las principales construcciones y, especialmente, en el mismo estado en que se encontraban.

Kingdom Come Deliverance

Así que si os topáis con un monasterio en construcción, es porque en 1403 allí había un monasterio en construcción. Y si os interesa el aspecto histórico, os alegrará saber que disponemos de un completísimo códice in-game que recoge entradas sobre lugares, costumbres, clases... Toda una lección de historia. Para rematar, también han contado con una orquesta checa que ha grabado canciones fieles al periodo, y que servirán como acompañamiento durante nuestras gestas. En definitiva, Kingdom Come: Deliverance va a ser lo más parecido a viajar en el tiempo.

La primera impresión es la que cuenta

En Kingdom Come: Deliverance podemos conversar con otros personajes utilizando un sistema de preguntas y respuestas, al más puro estilo Bioware. Ahora bien, hay muchísimas cosas a tener en cuenta, sobre todo cuando queremos conseguir algo de un personaje: gastar puntos en los parámetros de 'elocuencia' y 'carisma' es importante, pero también entran en juego aspectos como la notoriedad, que aumenta en función de lo amenazador que sea nuestro aspecto (suele aumentar cuanto mejor sea la armadura que vistamos) o el aseo; si nuestra ropa está manchada de sangre, despertará distintas reacciones sobre los NPC.

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De hecho, saber con quién hablamos es también una parte fundamental de este "juego de palabras": hay que tener en cuenta las distintas clases de la época; no es lo mismo hablar con un noble que con un mendigo, igual que no es lo mismo tratar de persuadir al dueño de una taberna que a un soldado.

Mira por dónde pisas

Exceptuando las escenas de vídeo y las conversaciones, Kingdom Come: Deliverance se desarrolla íntegramente en primera persona. Pero no controlamos un par de manos flotantes: en todo momento, al mirar hacia abajo, veremos el cuerpo de nuestro protagonista. Esto es mucho más importante de lo que parece, pues el cuerpo interactúa con el entorno de formas realistas. Por ejemplo, al abrir una puerta, el personaje extiende el brazo y utiliza el pomo; no se abre sola por arte de magia. Y al subir escaleras, el movimiento cambia para reflejarlo, disminuyendo la velocidad y añadiendo un ligero cabeceo a la cámara.

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Ser consciente del cuerpo del personaje también juega un papel importante al combatir: al hacerlo en unas escaleras, un golpe puede hacernos perder el equilibrio y mandarnos de morros contra el suelo... Aunque nosotros también podemos aprovecharlo para desestabilizar al enemigo. Por otro lado, y muy en la línea de la saga Fallout, podemos ser heridos en distintas partes del cuerpo (piernas, brazos...), lo que afecta gravemente a la movilidad e imposibilita el uso de ciertas acciones.

La pluma es más poderosa que la espada

En el Sacro Imperio Romano, la habilidad para leer no era tan común como lo es actualmente, estando reservada a las personas de alta alcurnia y los estudiosos. En Kingdom Come: Deliverance nos ponemos en la piel de Henry, el hijo de un herrero, posición que muy probablemente habría garantizado el analfabetismo. 

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Y así lo refleja el juego de Warhorse Studios: al empezar la aventura, Henry no sabrá leer, y cuando inspeccione libros y otros documentos, sólo verá símbolos que difícilmente podrá discernir. Ahora bien, prácticamente desde el inicio, tendremos a nuestra disposición una quest que nos invita a aprender habilidades literarias. No llegamos a probarla, pero dado el increíble realismo con el que se han plasmado otros aspectos del juego, estamos seguros de que no será fácil completarla.

El mejor ataque es una buena defensa...

La protección es un aspecto muy importante a la hora de combatir en Kingdom Come: Deliverance. En lugar de actuar como en otros RPG, donde cada pieza tiene un índice armadura que aumenta la defensa general, en el título de Warhorse Studios su importancia radica en las partes del cuerpo que protegen. Es decir, que si llevamos una pieza metálica de gran calidad en el pecho y unos pantalones de tela raída, los golpes en la parte baja los vamos a sentir como si fueran en nuestras propias carnes. Esto también funciona a la inversa, y es que siempre es buena idea apuntar a las zonas menos protegidas del enemigo. Especialmente si no llevan casco.

Y hablando de cascos, también funcionan de una forma bastante peculiar. Los tajos a la cabeza son los que mayor daño pueden causar, pero, como en la vida real, llevar un casco en una pelea de espadas no siempre es la mejor opción, pues supone una importante pérdida de visibilidad. Al utilizar un casco con visera, estaremos más protegidos pero... Bueno, vedlo vosotros mismos: 

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... y la mejor defensa un buen ataque

Desde su concepción, uno de los aspectos más cuidados de Kingdom Come: Deliverance ha sido su sistema de combate, que pretende convertirse en la representación virtual más fiel de un auténtico duelo de espadas. Para ello han contado con auténticos expertos en el arte de la esgrima, tanto para conocer al detalle las distintas técnicas como para realizar captura de movimientos.

Así que si llegáis a Kingdom Come: Deliverance esperando un hack n' slash o machacando el botón de ataque sin cesar, os vais a llevar una decepción y, lo que es peor, vais a ver a muy a menudo la pantalla de Game Over. Los duelos tienen un ritmo más pausado y estratégico, y es importantísimo aprender a leer los movimientos del rival para saber cómo actuar... Pero también cuándo, porque cada ataque y cada movimiento consumen energía, y no es que sobre, precisamente.

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Cinco direcciones de ataque, estocadas, bloqueos, contraataques, esquivas, movimientos encadenados... Se trata de un sistema bastante complejo que no se domina en cinco minutos y que requiere bastante práctica y entrenamiento. Como en la vida real, vaya.

Y no sólo de espadas vive el caballero: también podemos utilizar el arco para librarnos de los enemigos. Fiel a la realidad, un disparo directo a la cabeza pondrá fin a la vida del enemigo (si no lleva casco, claro), independientemente de lo fuerte que sea. Pero ya os avisamos que apuntar, tensar y disparar es de todo menos fácil, especialmente en el fragor de la batalla.

La Abadía del Crimen

Además de saborear el sistema de combate, las conversaciones y el inicio de la aventura, en la sesión de juego también pudimos probar una misión que se desarrolla en un punto más avanzado de la historia. Siguiendo pistas, Henry descubre que uno de sus objetivos se ha ocultado entre los monjes de un monasterio. Nuestro protagonista decide vestir el hábito e infiltrarse como novicio para dar con su presa, cuya identidad desconoce. 

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De repente, Kingdom Come: Deliverance se convierte, literalmente, en otro juego. Y en uno que los amantes de la Edad de Oro del software español conocen muy bien... Hemos de ir a rezar a las horas establecidas, comer junto al resto de los hermanos sin mediar palabra, ir a trabajar y, en caso de incumplir alguna de las estrictas normas, pagar el precio de nuestros pecados. Todo ello, aprovechando los breves periodos de tiempo libre para hacer preguntas, investigar y utilizar nuestra intuición para dar con el asesino. No sabemos si se trata de un homenaje a la Abadía del Crimen, el legendario juego de Paco Menéndez y Juan Delcán, o de una simple casualidad, pero esto es lo más cerca que hemos estado nunca de recibir un remake 3D del legendario juego de Opera Soft.

Clase de pociones

Uno de los trabajos que hemos de realizar durante la misión en el monasterio consiste en fabricar pociones. La habilidad para practicar la alquimia también se puede aprovechar fuera de las paredes del recinto religioso, permitiéndonos elaborar útiles pociones con distintos efectos. Ahora bien, aquí no se eligen cuatro cosas y se consigue un elixir que multiplica la fuerza por arte de magia.

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Al ponernos delante del taller, hemos de seguir al detalle las instrucciones del libro de recetas, elegir correctamente los ingredientes, sacarlos de la bolsa, machacarlos utilizando el mortero, remover, calentar el tiempo justo... Es un proceso bastante complejo, y todas las acciones, incluso las cosas simples como recoger un ingrediente para depositarlo en el caldero, las realizamos nosotros apuntando con la cámara y presionando el botón correspondiente. El profesor Snape estaría orgulloso.

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