Avance de Metal Eden, un Doom cibernético con mucho potencial

Avance de Metal Eden para PS5, Xbox Series X|S y PC, para conocer mejor un shooter clásico con muchas referencias de los Doom más recientes o de Ghost in the Shell.

Si, a principios de los 90, los Doom originales crearon escuela en torno a cómo debía ser un shooter subjetivo, el reboot de 2016 hizo lo propio en torno al enfoque más directo y visceral del género. Podría considerarse un buen alumno de esa "nueva" corriente este Metal Eden de Reikon Games, que llegará en mayo de 2025 a PS5, Xbox Series X|S y PC y que se presentó en el último State of Play.

Nosotros hemos podido probar las dos primeras misiones del juego en PC y nos han servido para ver el enorme potencial de diversión que tiene este título. Por eso, vamos a contaros por qué Metal Eden quiere pelear para el trono de los mejores shooters de 2025.

El argumento nos pone en la piel sintética de ASKA, una "hiper unidad" de combate que se puede volver a crear las veces que haga falta. De hecho, la secuencia en la que vemos cómo se "imprime" su cuerpo recuerda irremediablemente a Ghost in the Shell.

Ella tiene la misión de infiltrarse en la ciudad futurista de Moebius, uno de los rescoldos de una humanidad mermada por un cataclismo del que por ahora solo sabemos vagos detalles. Allí, ha de encontrar a un viejo ser apagado, uno de los responsables de velar por los humanos que, en algún momento perdieron el norte.

Solo uno de estos seres, llamado Nexus, parece estar del lado de los humanos y es el que nos guía con sus monólogos por la aventura, aunque su forma de expresarse resulta... inquietante.

Una vez en harina, la jugabilidad es, como decimos, muy parecida a la de un Doom o un "boomer shooter" en general: el control es vista subjetiva es rápido y fluido y podemos cambiar al vuelo entre armas de enorme potencia, que además podemos ir mejorando en las correspondientes estaciones de crafteo.

ASKA no solo puede moverse a toda velocidad alrededor de los enemigos, sino que también puede ejecutar largos saltos, planear o correr por las paredes temporalmente, siguiendo el estilo que en su momento popularizó Titanfall.

Incluso disponemos de un gancho retráctil con el que alcanzar salientes muy distantes, lo que da pie a "coreografías" de saltos, balanceos y carreras verticales muy fluidas y atractivas. También podremos ir desbloqueando otras habilidades complementarias, como ralentizar el tiempo.

Aunque todo esto ya se había visto en juegos previos, el punto de diferencia en lo jugable está en la extracción de núcleos. Como nuestros enemigos son cibernéticos, si hemos acumulado la suficiente energía y estamos cerca, podemos llegar a extraerles su núcleo, que podemos usar en dos variantes.

Por un lado, podemos usarlo como arma arrojadiza y explosiva para dañar a varios rivales; por otro, podemos absorberlo para experimentar un subidón temporal de fuerza, lo que puede ayudarnos a dar unos puñetazos devastadores, capaces de atontar a los rivales o de romper las corazas más duras. Hemos de elegir qué hacer rápido o el núcleo explotará.

Esto, que parece simple, da pie a unas escaramuzas frenéticas en las que atacamos casi por instinto mientras no paran de venir enemigos. Las sensaciones son realmente adrenalínicas y satisfactorias, al menos en los dos primeros niveles que hemos podido probar por ahora.

En ellos, también hay algunos tramos en los que podemos engancharnos a una especie de vías aéreas, para avanzar a toda velocidad mientras estamos enganchados con una mano y disparamos con la otra. ¿Os suena? 

Sí, es muy parecido a las espectaculares secuencias de aerocarril en Bioshock Infinite. Al avanzar, nos tocará pasar rápidamente de un carril a otro, disparar, esquivar...

La belleza de la desolación

A nivel visual, el juego es bastante cumplidor. Quizá el nivel detalle de los escenarios sea algo escueto por ahora, aunque parece tener sentido de acuerdo a la dirección artística del juego, que nos presenta una especie de páramos cibernéticos desolados.

En cualquier caso, los enemigos son rápidos y agresivos y, lo que es más importante, la jugabilidad es muy fluida, todo ello dentro de unos duelos en los que no paramos de ver efectos de partículas y distorsiones.

Hemos podido probar un tramo pequeño del juego, pero esta demo nos sirve para querer más. Metal Eden toma prestadas muchas ideas de otros hits del pasado, pero también tiene concepciones propias chulas, una ambientación misteriosa y de ciencia-ficción clásica que nos mola y, principalmente, es divertido de jugar. Queremos ver qué traerá este futuro... aunque sea apocalíptico.

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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