Análisis de DOOM Eternal
Análisis

Análisis DOOM Eternal para PS4, Xbox One y PC (con nota)

Por Alejandro Alcolea Huertos

Versión comentada: PS4

No sale en la mejor situación (por el coronavirus) y coincide, de forma graciosa, con el nuevo Animal Crossing, pero eso no impide que el Doom Slayer brille como una estrella en un juego en el que es más protagonista que nunca. Os dejamos nuestro análisis de DOOM Eternal, y adelantamos que es el juego más bestial de la saga, en todos los sentidos, y uno de los mejores shooters de la generación.

Actualización del análisis de DOOM Eternal - Tras un fin de semana disfrutando del modo Battlemode, el multijugador competitivo en el que luchamos contra otros jugadores y contra el entorno, actualizamos el análisis para ofrecer tanto la nota de DOOM Eternal como nuestras sensaciones en un modo que, todo sea dicho, nos ha gustado.

Texto original - Bethesda tenía complicado resucitar algunas sagas. Con IP tan jugosas como Prey, Doom o Wolfenstein en su haber, era difícil superar los retrasos, cancelaciones y entregas mediocres que se habían lanzado de algunas de ellas, pero en 2014, con Wolfenstein The New Order, la cosa cambió.

Tiraron por lo clásico con un Wolfenstein que recuperaba los botiquines y el utilizar un botón para recoger hasta la munición, y volvieron a girar la tuerca con una reinvención de DOOM con mecánicas clásicas, pero interesantes añadidos, y con un Prey que rompía con el lanzado en 2006 y dejaba un regusto más parecido a Bioshock.

Mucho se ha hablado de un reinicio de Quake, pero tras DOOM, lo que tocaba era la continuación, un nuevo "Infierno en la Tierra" que potenciara las mecánicas del juego de 2016 y mezclara dos de las grandes IP de id Software: la profundidad de Doom y la movilidad de Quake.

Así nos plantamos en DOOM Eternal, y este es nuestro análisis.

El Infierno en la Tierra

Al igual que Doom II, DOOM Eternal es una secuela, pero se toma las suficientes libertades narrativas y jugables para ser algo más. El DOOM de 2016 empezó, y terminó, de manera bastante críptica, y si queríamos descubrir la historia (que la había), teníamos que leer decenas de líneas de un códice.

Análisis de DOOM Eternal

Aquí también tenemos el códice, pero no está para explicar qué es lo que está pasando, sino la naturaleza de enemigos, aliados, hechos pasados, los mundos que visitamos... y hasta detalles del Slayer. No vamos a entrar en datos concretos para no chafaros la experiencia (nunca pensé que diría esto de la historia de un Doom para no arruinar... la historia, pero así es), pero debéis saber que en Eternal han trabajado más la narrativa. Y se agradece.

El juego empieza con un Slayer que no parte de cero, como el del DOOM 2016 (a partir de ahora, el de 2016 será DOOM y los demás, Doom). No tenemos un arma básica como la pistola, sino que empezamos directamente con la escopeta para trinchar demonios como si no hubiera un mañana.

Tras los acontecimientos de DOOM, tenemos nuestra propia nave, somos conscientes de nuestra naturaleza y ponemos rumbo a una Tierra que ha sido invadida por los demonios (aka minusvivos, ya que el término "demonio" es ofensivo). Nuestro deber es bajar a la Tierra y encontrar a tres sacerdotes que capitanean las hordas minusvivas.

Al primero lo despachamos rápido en una muestra evidente de que id Software no se va a andar con cuentos y este Eternal es, incluso, más violento que DOOM (que no era, precisamente, Animal Crossing). Y... ¿cómo avanza la historia? id Software, en un derroche que no había realizado en ningún juego anterior, ha introducido una narrativa que avanza tanto a través de las conversaciones por radio, flashbacks, cinemáticas y terminales que encontramos por el mundo.

Análisis de DOOM Eternal

No esperéis la mejor historia de los videojuegos, ni en un shooter, pero desde luego se agradece que sepamos por qué estamos matando cientos de demonios (más allá de por el mero placer que produce reventar a estos engendros del Infierno).

Análisis de DOOM Eternal

Además de mejorar en la manera de contar la historia, el estudio ha introducido mapas mucho más grandes. Es algo que salta a la vista con la imagen de algunos de los niveles más allá del tercero (los dos primeros son de introducción), y ese tamaño sirve para esconder muchísimos secretos. Esos secretos están, muchas veces, escondidos, y necesitaremos utilizar los dobles saltos y varios dash tanto para encontrarlos como para superar algunos niveles.

Análisis de DOOM Eternal

Por ejemplo, ahora tenemos la habilidad de utilizar barras en el escenario para impulsarnos, pero también hay paredes a las que nos podemos agarrar... y desde las que podemos saltar para avanzar por unos niveles más verticales que en el título de 2016. Además de para superar la misión y encontrar coleccionables, es algo que también podemos aprovechar en algunos momentos para ser más efectivos en combate.

La progresión de DOOM daba la sensación de estar metida con calzador, porque había que seguir la tónica de los "RPG" y poco más. En DOOM Eternal tenemos runas, puntos para el traje Pretor, fichas para superar desafíos, dos tipos de llaves distintas que desbloquean sorpresas y salas de retos, fuentes de energía y, además, coleccionables (figuras, disquetes de trucos y vinilos). 

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Y aunque podemos mejorarnos en tiempo real en cualquier momento, lo mejor es utilizar el cobijo de nuestra nave. 

Fortaleza Infernal, nuestra base de operaciones

Entre misión y misión, volvemos a la nave que mencionábamos anteriormente. Es una mole de roca y tecnología (en la historia os cuentan cómo se impulsa) que tiene tanto la sala de mando para ir de una misión a otra como un montón de salas secretas y puestas ahí para desbloquear recompensas.

Análisis de DOOM Eternal

En los escenarios de la campaña tenemos multitud de secretos que desbloquean coleccionables, pero también combates alternativos que nos dan fichas y llaves. Todo eso lo podemos utilizar en una nave abriendo con células de energía que conseguimos superando retos en la campaña (o encontrándolas en el mapa) cerraduras que nos permiten conseguir fichas de mejora del traje y armaduras alternativas.

Al final, todo se trata de potenciar al máximo tanto el traje del Marine de Doom para ser más efectivos en combate. Es vital encontrar las mejoras de armas, potenciar estas mejoras y seleccionar con cuidado tanto las runas que nos permiten hacer cosas especiales (que los barriles explosivos se regeneren, un dash que se regenera con un asesinato, conmoción en el enemigo con un golpe...) como los apartados en los que gastamos las fichas de Pretor para, así, pasar con menos dicicultades por los niveles más avanzados.

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Y nos hará falta...

La rabia de la muerte misma

Llegamos al punto clave del análisis de DOOM Eternal. El comienzo es como si Slayer, Metallica, Anthrax y Medadeth se pusieran a tocar Reign in Blood de principio a fin, es un Bugatti en el que tenemos el pie a fondo en el acelerador desde el primer momento, y lejos de bajar el ritmo, pulsamos el nitro en algunos momentos.

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Empezamos sin medias tintas, y en cuanto nos armamos con la escopeta, empezamos a asesinar... y a ver algunos cambios importantes en la estructura. Hay varios tipos de demonios (masillas, soldados, demonios y superdemonios, además de los jefes), y cada uno juega un papel vital en esa danza que son las arenas de combate.

En otras secuelas vemos que debemos empezar desde el principio con las habilidades y armas básicas, pero Eternal es una continuación directa en la que ya tenemos las armas "gordas" y habilidades como el doble salto, que el primero tardamos un poco en conseguir. Esa sensación de progresión es muy satisfactoria.

Además, se mantienen las mecánicas de utilizar la motosierra para conseguir munición de enemigos y los ataques finales (ejecuciones cuando golpeamos varias veces a un enemigo y empieza a brillar) que nos permite regenerar salud. Sumado a esto, hay dos nuevas mecánicas en Eternal.

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Por un lado, tenemos un dash que podemos mejorar para conseguir varios impulsos sin recargar, algo que nos permite acercarnos más rápidamente a un enemigo para ejecutarlo. Además, el Slayer tiene un lanzallamas en el hombro que quema a los enemigos y hace que suelten armaduras.

Análisis de DOOM Eternal

Son dos botones más que debemos tener en cuenta en las dificultades más altas (el juego es difícil, os lo aseguro), y no contentos con eso, id Software ha introducido algunas mecánicas más. Hay varios tipos de granadas, el gancho para mejorar la movilidad en unos escenarios más abiertos y unas armas que, ahora, no nos hacen elegir qué modificación queremos, renunciando a otras.

Avanzamos por todo el árbol del arma y con la cruceta seleccionamos una u otra mejora para ser más efectivos dependiendo del combate que tengamos entre manos. Al final, todos los botones del mando están aprovechados, y lo que hemos descrito es "solo" para recuperar munición y vida, así como para impedir que nos alcancen los enemigos, durante el combate.

Análisis de DOOM Eternal

En este sentido, encontramos una evolución, pero ahora vamos con los cambios de DOOM Eternal que, en mi opinión, sientan genial al juego. Cuando nos encontramos con un enemigo por primera vez, aparece una especie de tutorial que nos muestra los puntos débiles del bicho.

Al principio choca, porque es cierto que estaría genial encontrarlos de manera orgánica (se puede desactivar en el menú), pero cuando descubres que el enemigo no se mueve como en el tutorial... la cosa cambia. Por ejemplo, los hay que tienen un escudo y que solo reciben daño cuando tornan sus ojos en verde. Eso significa que van a atacar y debemos estar rápidos para hacer un parry.

Otros tienen puntos débiles en las armas, como el Mancubus el Aracnotron o el Revenant, y otros como el Cacodemon se "tragan" las granadas que le tiremos. Estos puntos débiles nos permiten acabar de manera más fácil con algunos enemigos, y ahí entra en juego el sistema de cambiar de disparo secundario del arma... y de arma completa.

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Por ejemplo, el Mancubus tiene el punto débil en los lanzallamas de los brazos y se pueden romper de dos modos: con muchos disparos de cualquier arma o con un solo tiro de la ametralladora con la mira de precisión equipada. Otros enemigos tienen un escudo de energía contra el que no vale ningún arma que no sea el rifle de plasma, y otros se tragan los misiles como si nada y debemos utilizar la superescopeta.

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Estamos cambiando constantemente de arma buscando no solo la más apropiada para arenas en las que se llegan a juntar hasta 8 tipos de demonios distintos, sino para ir consumiendo una munición que no abunda y debe ser recargada con la motosierra. 

Análisis de DOOM Eternal

El sistema jugable de DOOM Eternal está pulido hasta el extremo y cuenta con la profundidad de DOOM, pero con la movilidad por las arenas de un Quake. Esto es esencial para los combates contra jefes, pero también para algunos en los que aparece un tótem en un punto de la arena y potencia a los enemigos con más rabia. En esta situación, debemos buscar y destruir el tótem para que los enemigos terminen de salir.

¿Muchas variables? Sí (y eso que no he hablado del puñetazo cargado o de la espada y la BFG 9.000 con su munición limitadísima y escasa), pero así es DOOM Eternal, un shooter que no permite que nos desconcentremos ni un segundo. Y sí, esa es una de sus virtudes... pero también un defecto.

Y es que, nos pasamos saltando y asesinando las 20 horas (aproximadamente y teniendo en cuenta variables como la dificultad o afán completista que tengamos) que dura la historia. Al final, "agota" estar así tanto tiempo, ya que es tan frenético que, aunque te apetezca mucho seguir, no quieres salir de una arena de 15 minutos para meterte en otra igual. 

Análisis de DOOM Eternal

Para el análisis de DOOM Eternal, evidentemente, hemos tenido que seguir avanzando como carniceros, pero recomendamos sesiones algo más pausadas intentando encontrar los secretos (muchísimos) que esconde el mapa. Así os cansaréis menos, ya que el juego es exigente, y no estaréis agotados en los capítulos finales.

Tech ID preparado para la nueva generación

Además de la acción trepidante, una de las claves de DOOM fue su apartado visual. Incluso ahora, cuatro años después, se mantiene a la perfección, pero si pones DOOM y Eternal uno al lado del otro, se notan tanto los años como el cambio de motor. Atrás quedaron las megatexturas para apostar por un motor que permite más geometría, y se nota en enemigos y, sobre todo, mapas.

Análisis de DOOM Eternal

El modelado de todo es... asombroso. La sangre brota con una textura que da gusto, los enemigos se mueven de manera muy fluida con unas animaciones ricas, no están las constantes cargas de texturas de DOOM y todo lo que vemos en pantalla es... impresionante.

Análisis de DOOM Eternal

Lo hemos jugado en una PS4 Pro, consola que tiene una resolución 4K escalada partiendo de 1.440p, y el rendimiento también es muy bueno, manteniéndose constantemente alrededor de los 60 frames por segundo (excepto cuando disparamos la BFG o explotamos mucho en el escenario, que "rasca" un poco.

Análisis de DOOM Eternal

Poniéndonos algo técnicos, no tenemos técnicas que veríamos en la nueva generación, como unas sombras de mayor calidad, unas partículas volumétricas con más resolución y reflejos en tiempo real en lugar de los reflejos fijos, pero lo cierto es que el conjunto está tan bien construido que no "pesa" en materia visual. Si DOOM Eternal funciona como retrocmopatible en las nuevas consolas, y meten mejoras, bien, pero tal y como está ahora mismo, el juego ya es una auténtica burrada a nivel visual.

Análisis de DOOM Eternal

Y de esto tiene muchísima culpa un apartado de diseño soberbio. Cada mundo es diferente, con una Tierra muy " metálica", un Infierno con más detalle que el de DOOM, una ciudad en los cielos que tiene un diseño entre el Gótico y Barroco, a lo Gears of War y elementos que nos recuerdan a Pacific Rim (no en vano está detrás del diseño un Hugo Martin que se encargó de los mechas de la cinta de Guillermo del Toro).

Y si se ve bien, se "escucha" mucho mejor.

El ronroneo de la motosierra

Un juego así consigue la excelencia gracias a que todos los engranajes trabajan en conjunto, y el apartado sonoro es esencial. La saga Doom se ha asociado, desde siempre, con el heavy metal, y la llegada del DOOM 2016 afianzó ese romance.

Eternal no sorprende tanto en este sentido, ya que conocemos los "tucos" para hacer que el combate sea más intenso (subir el volumen un par de puntos por encima de lo habitual cuando la cosa se recrudece) y volver a la calma en cuanto nos cargamos al último enemigo de una arena, pero lo cierto es que sigue siento una técnica muy efectiva.

Análisis de DOOM Eternal

Las composiciones mezclan el heavy industrial más puro con algo que han sabido trabajar muy bien en la "secuela", los coros del metal. Para crear la banda sonora, Mick Gordon (que también firmó la del DOOM de 2016 y la del retorno de Prey, entre otras), ha reunido a algunas de las mejores voces del metal para crear un coro.

Es algo que no se había hecho antes (al menos, no a este nivel), y funciona de maravilla. En los primeros niveles, cuando no hay combate y no tenemos las guitarras y bajos rugiendo, tenemos esas polifonías de voces guturales que transmiten a la perfección la sensación de que el mismo Satanás ha invadido la Tierra.

Análisis de DOOM Eternal

Al margen de la música, tenemos unas enormes interpretaciones en castellano, con voces muy bien escogidas para todos los personajes, y unos sonidos rotundos tanto para las armas como para los rugidos enemigos, los sonidos de nuestros pasos y el ambiente.

Análisis de DOOM Eternal

DOOM Eternal embota nuestros sentidos con un apartado visual impactante, pero también con una banda sonora que se disfruta muchísimo con unos buenos cascos o un sistema con amplificador de bajos. A los vecinos les tocará aguantar el estruendo durante la sesión de juego. Vale la pena.

Battlemode, un multiugador que no es esencial, pero que no está nada mal

En DOOM, Bethesda apostó por un multijugador PvP por equipos clásico con todo el aroma a Quake. No era un mal multijugador, pero la habilidad quedaba en un segundo plano y, realmente, era el punto más flojo de un juego, por lo demás, muy, muy redondo.

Con Eternal, Bethesda podría haber seguido por la misma línea... o innovar. Afortunadamente, han optado por la segunda opción añadiendo un modo competitivo asimétrico (para tres jugadores) en el que un jugador encarga al Slayer y otros dos a un demonio.

El Slayer tiene todas las armas de la campaña a su disposición (excepto la BFG de inicio). Esto significa que tenemos tanto la ruleta de armas casi entera como el modo de disparo adicional de cada arma. 

Por parte de los demonios, tenemos una serie de ataques y habilidades que también hemos visto en la campaña, así como algunas ventajas extra.

DOOM Eternal Battlemode

Antes de nada, debemos decir que los demonios que podemos elegir son el Revenant, Elemental del Dolor, Mancubus, Archvile y el Acechador. Cada demonio es único y es importante compenetrarse bien con el compañero. Hay tutoriales para cada demonio, y vale la pena ya que el Revenant, por ejemplo, no se maneja de forma remotamente parecida al Archvile.

El Slayer tiene en su haber tanto la movilidad como la posibilidad de conseguir vida, armadura y munición como en la campaña, asesinando a los minioms que van apareciendo poco a poco en el mapa. Es un rival rudo que basa su poder en eso, en su tremenda movilidad y fortaleza.

Los demonios, por el contrario, tienen tanto sus habilidades como una serie de ventajas extra. Pueden invocar demonios potentes, zonas de curación o bloquear por unos segundos las recargas del Slayer.

Al final, se trata de ser el mejor jugador de cinco rondas, y cada vez que una ronda termina, tenemos una serie de ventajas que podemos potenciar, como si fueran los puntos de habilidad de la campaña.

DOOM Eternal Battlemode

Battlemode es un modo frenético, divertido y que no pasaría nada porque no estuviera, pero lo cierto es que es entretenido. Realmente, es como una de las arenas de la campaña, pero con la salvedad de que hay dos jugadores que controlan a demonios. Ni más ni menos.

Eso sí, desde que entramos al modo hasta que empezamos a jugar... el tiempo se hace largo.  

Un shooter total

Al final, la sensación que deja el análisis de DOOM Eternal es la de que id Software no había tocado techo en 2016. Tras algunos juegos mediocres, el "renacer" del estudio con el DOOM de 2016 fue una gran noticia, pero algunos pensamos que no se podía ir más allá en la fórmula de DOOM. Estábamos equivocados (yo el primero).

Análisis de DOOM Eternal

Mezclando la saga del Slayer con Quake, conseguimos un juego mucho más frenético al que las plataformas no le sientan nada mal (pese a algún problemilla puntual en algunas fases) y tiene unos tiroteos que parecen alocados... hasta que nos ponemos manos a la masa.

Es un juego de estrategia en el que todos los botones del mando están perfectamente aprovechados, con combates que nos obligan a pensar para reponer munición, salud y escudo y, sobre todo, que nos recompensa con una banda sonora brutal y unos combates contra jefes tremendamente reconfortantes.

Análisis de DOOM Eternal

DOOM Eternal es un shooter casi perfecto. Tiene una campaña de una duración considerable (unas 20 horas, dependiendo del nivel de dificultad), multitud de secretos, un toque metroidvania, una banda sonora que nos anima en los momentos bajos y la indescriptible sensación de no ser un soldado luchando contra el destino, sino de ser un maldito asesino que se abre paso entre los demonios como una soga entre el trigo seco.

Análisis de DOOM Eternal

Y no le hacía falta, como demostró en cierto punto el juego de hace cuatro años, pero es que, encima, tiene una historia que consigue ser interesante. Pocos juegos mejores se me ocurren para cerrar una generación, y pocos shooters así veremos en los próximos años, pese a los problemillas de Eternal y a que le sobran tres capítulos. Y, si aparece alguno que lo iguale, habrá que celebrarlo. Hasta entonces, a disfrutar.

Valoración

Eternal es un shooter bestial tanto en las formas como en el contenido. Tiene una campaña larga y tremendamente complicada en los niveles más altos de dificultad que puede abrumar con combates de más de 10 minutos y que nos obliga a no perder la concentración ni un instante. Es rápido, frenético, difícil y tiene gore a montones. Y nos encanta.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La campaña, con una renovada narrativa. Las armas y sus modos. Audiovisualmente es una bestia. Hay pocos shooters más completos.

Lo peor

Llega a "agotar" el combatir de manera tan intensa durante mucho tiempo. Algunas plataformas son "durillas". La dificultad puede desesperar.

Y además