Avance de Simon the Sorcerer Origins, un regreso a las aventuras gráficas más puras

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Avance e impresiones de Simon the Sorcerer Origins, el retorno de una de las aventuras gráficas más icónicas de los años 90, por su 30 aniversario.
Vivimos épocas de constantes aniversarios clave para los videojuegos y, aunque algunos pueden sonar más fuerte que otros, también merece la pena recordar esas franquicias entrañables que marcaron nuestra juventud. Para revitalizar una de ellas llega Simon the Sorcerer Origins, una nueva aventura gráfica para PS5, Switch y PC.
La idea era celebrar el 30 aniversario de la serie Simon the Sorcerer, aunque esa fecha tuvo lugar en 2023.
Llegamos un poco sobre la bocina, pero nunca es tarde si la dicha es buena. A fin de cuentas, Simon the Sorcerer fue una de las franquicias más de los 90 y hubo quien la ponía a la altura de leyendas como Monkey Island.
En esta ocasión, es el equipo italiano Smallthing Studios quien concibe esta precuela en la que vivimos el primer viaje de Simon al mundo mágico, siendo un chavalín que en 1993 acaba de mudarse a un nuevo hogar.
Hemos sido de los pocos medios que han tenido acceso a una breve demo de Simon the Sorcerer Origins, en la que experimentamos los primeros pasos del mago en esta aventura gráfica.
Cuando los entrevistamos, sus desarrolladores ya nos dejaron claro que buscaban regresar a las raíces de ese género tan de moda en los años 90, pero con un apartado gráfico que aproveche más las máquinas actuales, sin pixel art.
De hecho, el estilo visual busca homenajear las películas de animación clásicas, tanto en el movimiento como en el diseño de personajes, mucho más moderno, pero por supuesto con cierto aire noventero.
Chris Barrie, el actor que prestaba su voz a Simon en los juegos originales, regresa con sus chascarrillos "british" y, aunque no parece que vayamos a tener voces en castellano, sí hemos podido comprobar que los textos y subtítulos están muy bien traducidos a nuestro idioma.

Los primeros compases del juego son sencillos y sirven a modo de tutorial rápido para entender los sencillísimos controles: se puede jugar perfectamente con un mando, alternando entre los diferentes objetos interactivos del escenario, desplazando a Simon (también podemos correr) o accediendo al inventario, muy similar a las variantes de SCUMM de Return to Monkey Island, por ejemplo.
Los propios objetos del escenario solo permiten ver o interactuar según toque, a no ser que haya que usar algún objeto del inventario sobre ellos.
Y claro, esos puzzles se basan en la lógica, pero aplicada a la mentalidad traviesa de Simon: enganchar un imán a una cuerda para "pescar" una llave, buscar la forma de "sisar" en el cepillo de una iglesia...
La magia de la modernidad
La búsqueda de una experiencia más cómoda frente a las (reconozcámoslo) más toscas propuestas iniciales se muestra también con la presencia de un mapa que nos permite viajes rápidos a los puntos clave en cualquier momento o un diario en el que podemos consultar fácilmente las tareas pendientes o los puzzles en marcha.
Precisamente, los puzzles son pura aventura gráfica de los años 90, al igual que lo son los comentarios de Simon, tan sarcásticos y puntillosos como siempre.
No faltan las autocríticas en torno al título del juego o alguna pullita a iconos pop recientes como Juego de Tronos.

Como se trata de una precuela, también veremos a otros personajes clásicos de los juegos originales, como el mismísimo Calypso o... claro troles, varios troles.
Las conversaciones son tan importantes como los puzzles y solemos disponer de la típica lista de respuestas, algunas de las cuales serán útiles y otras estarán simplemente ahí por las risas.
Y es que de eso promete haber mucho. En la corta demo que hemos probado (no llegaba a la media hora) ya ha habido tiempo para el humor referencial, el absurdo y, como es habitual con la flema británica, toneladas de sarcasmo.
Con todo ello os sentiréis de nuevo como unos chavales en los años 90, ya que el desarrollo se siente tremendamente familiar, pero con las comodidades propias del control actual.
El apartado visual también tiene un puntito nostálgico con un par de filtros que nos permiten simular la estética de una cinta VHS o la deformación de una tele de tubo de la época.

Algo parecido sucede con la música, que recupera el icónico tema principal de la franquicia para impregnarnos de morriña mientras suena de fondo al explorar.
Es verdad que algunas animaciones nos parecen mejor resueltas que otras y que algunos elementos de los escenarios, fruto de ese estilo "suelto" de la estética, quedan quizá demasiado desdibujados para nuestro gusto, pero no hay duda de que todo tiene un aroma artesanal que resulta muy reconfortante.
El 28 de octubre, fecha de lanzamiento de Simon the Sorcerer Origins, descubriremos cuánto guarda en su sombrero el mago más mordaz de los videojuegos. Por ahora, el hechizo ha funcionado con nosotros.
