Reportaje

Avance de Sonic Lost World para Wii U

Por Gustavo Acero
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Sega se ha decantado por Wii U y 3DS para reconciliar a Sonic con tres viejos enemigos: Nintendo, su compañía rival en aquellos maravillosos noventa; Mario, el principal corresponsable de esa rivalidad, y por último, su verdadero enemigo desde que saltó a las 3D: el propio Sonic. Por ello, el Sonic Team quiere recuperar los anillos perdidos con las prisas y volver a las raíces de la saga para cerrar el looping. ¿A la enésima irá la vencida?

Pues esta vez sí, parece que Sonic se ha cansado de que
le quiten puntos del carné, pero sobre todo de las reviews, y como
prueba de reinserción, este Sonic Lost World será el menos
"Lost" desde Sonic Adventure respecto a la jugabilidad,
ritmo y diversión que hicieron grande al personaje en la
época de Megadrive (Genesis para los yanquis). Y el
primer síntoma de que el icono de Sega ha dejado el "speed" es la
notable reducción de velocidad en su nueva aventura,
mucho menos vertiginosa que en títulos como Sonic
Generations
 o Sonic Unleashed, en los que el
"puercospin-dash" llegó a gripar el verdadero motor de la
saga: las plataformas.

Sonic
cambia de cilindrada

Nuestros
compañeros de 
Autobild os
hablarían de centímetros cúbicos; nuestra especialista
en 
Top
Chicos
, de
centímetros a secas; pero aquí nos referimos a los escenarios 3D
del mundo flotante de Héxagon, diseñados
como 
gigantescos
cilindros ingrávidos
 que
recorremos en 360º con el stick izquierdo, mientras cogemos
carrerilla con el gatillo secundario derecho 'ZR', lanzamos ataques
teledirigidos 
(Homing
Attack
) con
'A' o cargamos sprints rodantes con el gatillo izquierdo (Spin
Dash
). Y entonces descubrimos un movimiento inédito: la patada,
que se ejecuta eficazmente con 'Y' tras fijar al robot de turno,
pero la gran novedad a nivel jugable está en los
agilísimos 
movimientos
de parkour
.

De este modo, Sonic puede trepar paredes y agarrarse a las
superficies como un assassin,
rebotar entre muros, realizar saltos dobles o subirse por los
árboles, logrando mantener un ritmo constante, únicamente
interrumpido por obstáculos tan puñeteros como los infinitos
pinchos o las aspas de los molinos de viento de Windy
Hill
, cuyo diseño nos remonta a la célebre Green
Zone
de Sonic
The Hedgehog
 
con viejos
conocidos como los peces, mariquitas, abejas y cangrejos
robóticos
. En
este sentido, cada mundo supone un notálgico homenaje a los
clásicos adaptado a la actualidad del género, o dicho de otra
plataforma, a 
Super
Mario Galaxy
.


Como ya se colegía de los tráilers y gameplays mostrados, las
similitudes con el mejor juego de la historia según Gamerankings son
constantes, especialmente cuando saltamos a esferas (planetoides en
Galaxy) desde megamuelles (anillos estelares) que nos trasladan a
otras secciones de los amplísimos y coloridos escenarios,
cuyos múltiples caminos alternativos potencian la
rejugabilidad hasta sabernos cada fase de carrerilla, en
ambos sentidos de la expresión (y de la circulación). Eso sí, los
tiempos muertos entre secciones en las que Sonic se desliza
automáticamente por tubos o rebota a lo loco entre muelles sin que
podamos controlarlo se hacen un pelín largas, ya que muy
probablemente estén planteadas como tiempos de carga, y quizá por
ello cargantes.

En cualquier caso, los evidentes paralelismos con Mario
Galaxy benefician sin duda a la calidad del juego, pero tememos que
acabe perjudicando a su originalidad, si bien lo compensa con una
gran variedad de situaciones que nos sacan por momentos
del universo nintendero: desde fases a lo Sonic
Spinball
 en un escenario inspirado en el mítico Casino
Night Zone
hasta un nivel mucho más sosegado en el que
dirigimos una bola de nieve por un circuito a lo
Super Monkey Ball. Como veis, Héxagon es un
carrusel de influencias, aunque la principal siempre lleve
bigote.

El
color de la esperanza

Por
primera vez no es el verde, ni siquiera el azul del protagnista,
sino todos los de la paleta cromática, porque los Wisps del
fantástico 
Sonic Colors
vuelven
con nuevos poderes
, y es aquí donde el
GamePad entra realmente en juego más allá de mostrarnos la
distancia que nos queda hasta la meta o las notificaciones del
anecdótico tutorial, pues cada uno de estos poderes se ejecuta
desde la pantalla táctil o a través del giroscopio. Entre ellos,
encontramos transformaciones ya conocidas como
el láser, el cohete o
el taladro (la más divertida), y añaden otras nuevas
como el águila roja (tranquilos, que aquí no sale Francis
Lorenzo), capaz de atravesar anillos a lo Star Fox, o
un ast
eroide que
va absorbiendo todo lo que pilla a su alcance. 



Pero
lo que nos está absorbiendo la paciencia en un sentido gratificante
es la elevadísima dificultad del juego, un factor al que
contribuye en cierta medida el escurridizo 
control,
que aún no hemos logrado dominar del todo, pues Sonic no
siempre responde como nos gustaría. Así, la curva de dificultad se
va retorciendo cual circuito tubular de Desert Ruins hasta
alcanzar momentos de desesperación en los mundos más avanzados,
sobre todo si aspiramos a recolectar las cinco medallas rojas de
cada nivel y desbloquear todas las fases de bonus.

Vamos,
que las cuatro vidas que nos dan cada vez que morimos nos están
durando menos que la batería del GamePad. Y es que hacía tiempo que
no nos picábamos tanto con un plataformas, más aún en las intensas
fases de
scroll
lateral 2D
, un
género en el que a estas alturas nos creíamos
profesionales...

Éste
es precisamente uno de los puntos fuertes del juego: el perfecto
equilibrio entre fases en 3D y 2D
, que se van alternando para
ofrecer mecánicas diferentes y huir de la repetición a toda costa.
Además, se adaptan con naturalidad al acertado modo
multijugador cooperativo y competitivo 
para dos
personas, que aprovecha el GamePad como pantalla
secundaria para recorrer juntos los mundos del modo aventura. Y
aunque no tendrá online, estamos deseando probar su prometedora
interacción con Miiverse, donde podremos intercambiar RC Gadgets
con otros jugadores. ¿Que qué Eggmans es eso? Pues hasta 30
minivehículos que podremos controlar en la aventura para lanzar
bombas o recolectar los anillos más inaccesibles. Veremos si
realmente son de utilidad.


En definitiva, si
todo sale tan rodado como su protagonista, podríamos encontrarnos
ante el Sonic más completo,
nostálgico y
desafiante de los últimos años con permiso de
Sonic
Colors
, sólo amenazado por
la arbitrariedad del control en determinados momentos y la excesiva
semejanza con los planetas de su otrora archienemigo nintendero,
con el que ahora parece compartir alianza no sólo olímpica sino
también creativa. Sólo nos queda saber si esta vez Sonic estará por
fin en condiciones de revivir viejos tiempos y retarle a una
carrera por el podio plataformero de Wii U, sobre todo
cuando Super
Mario 3D World
 
haga gato de presencia. 

De todas estas dudas
y del maldito mundo tropical en el que estamos atascados saldremos
en nuestro inminente análisis el próximo 18 de octubre,
fecha de lanzamiento de esta esperada exclusiva para Wii U y
3DS. Sonic, esta vez no puedes
fallarnos...

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