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Un vistazo a la caída de Saturn, 25 años después de su lanzamiento

Sega Saturn europea
El 7 de julio de 1995 se puso a la venta Sega Saturn en España, la penúltima gran consola de Sega, una máquina destinada a superar el éxito de Mega Drive, pero lastrada por errores pasados, malas decisiones y la aparición de una contendiente inesperada. Una gran consola, que tuvo un triste final.

Ayer, mi compañero Alberto os recordó el lanzamiento de Saturn en Europa, y os contó como fue la cosa por estos lares. Si no lo habéis leído, hacedlo ya (aquí podéis). Ahora, yo voy a abrir un poco más el foco… 

A principios de los 90, estaba claro que a las 16 bits estaban a punto de saltárseles las costuras. Llegaban a su tope, y se empezaba a parchear sus carencias con cartuchos más grandes, con más megas, y con chips que mejoraran sus posibilidades con la intención de acercarse a lo que iba a ser el futuro del videojuego, las 3D.  

Mega Drive estaba en una inmejorable situación tras la dura batalla con Super Nintendo, y Sega se resistía con uñas y dientes a abandonarla. Quiso insuflarle nuevos aires, primero con la unidad de CD y luego con 32X. Ninguno de los “periféricos” logró calar en el usuario: altos precios, juegos que no compensaban la inversión… Mega Drive tenía los días contados y necesitaba una sucesora a la altura de su mentora. 

Tio Bruno MD Cuarentena Mega Drive

El equipo de ingenieros de Hideki Sato, en Sega Japón, responsables de Mega Drive, se encargaría del diseño de la nueva consola. Sin embargo, no iba a ser tan fácil para el equipo tomar decisiones. Las divisiones americana y europea de Sega, habían ganado un enorme peso en su guerra contra Nintendo y ahora tenían cosas que decir sobre cómo debería ser la sucesora de Mega Drive

Sin ir más lejos, Sega América estuvo en conversaciones con Trip Hawkings para subirse al carro de la 3DO; con Sony para aliarse y compartir la propiedad del hardware, y con Silicon Graphics Inc, que había revolucionado el campo de los efectos especiales en el cine.

Sega Japón cortó de raíz cualquier intervención externa. Mejor que todo quedara en casa. Un error: al final, el equipo de Hideki Sato diseñó un hardware que, a la larga, demostró ser realmente complejo, muy costoso y casi derrotado de inicio por sus problemas con las 3D. 

Aquella nueva consola se llamaría Sega Saturn y montaba dos procesadores SH2 de Hitachi, además de chips VDP personalizados para los gráficos y un procesador Motororla 68EC000 para gestionar el chip de sonido (de lo mejor de la máquina).

El hardware de Saturn supuso un gran avance frente a las consolas de 16 bits: más RAM, más velocidad, más potencia gráfica y sonora y, por supuesto, mayor capacidad de almacenamiento gracias al cambio de soporte. Los cartucho dejaban paso al CD, que abría un mundo de posibilidades, y no sólo hablando de juegos. 

Las Sega Saturn Japonesas lucían este gris característico
Las Sega Saturn Japonesas lucían este gris característico
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La contendiente inesperada

Nintendo también se preparaba paraba para dar el relevo a Super Nintendo y todo parecía indicar que íbamos a tener otra “console wars”, esta vez en las 32 bits. Sin embargo, por ahí rondaba el fantasma de un nuevo contendiente que intentaba entrar de lleno en el campo de batalla y con la intención de no hacer prisioneros. 

Sega Saturn era una máquina realmente potente que podría haber cortado el bacalao unos cuantos años de no haber sido por la aparición de PlayStation. Y es que la historia de Saturn no se concibe sin hablar de la consola de Sony.

Aunque sigue habiendo discusiones al respecto, la máquina de Sony no era mucho más potente que Saturn, no había tanta diferencia entre ellas. Sin embargo, Saturn resultaba mucho más complicada de entender y usar por los desarrolladores. 

Hacer un juego para PlayStation era más sencillo, por lo que en muchas ocasiones los versiones para Saturn del mismo juego no estaban lista al mismo tiempo, con el consiguiente desespero de sus usuarios. 

PlayStation manejaba mucho mejor los polígono (triangulares, y no cuadrados como los de Saturn) y Sony facilitó herramientas y kits de desarrollo muchos más útiles a los desarrolladores, más sencillos de entender y de manejar. 

Todo esto quedó claro en los primero juegos para la consola. Cuando se lanzó en Japón, en noviembre de 1994, la acompañaron cinco títulos y sólo uno llamaba la atención: Virtua Fighter. Sólo este juego, que, pese sus problemillas con polígonos rebeldes, fue aplaudido por la prensa de todo el mundo (incluida yo), logró que la consola vendiera medio millón de unidades con sólo un mes en el mercado (según las noticias de entonces). 

Saturn se lanzó en Japón acompañada de Virtua Fighter, Mahjong Goku Tenjiki, WanChai Connection, Tama y Myst.
Saturn se lanzó en Japón acompañada de Virtua Fighter, Mahjong Goku Tenjiki, WanChai Connection, Tama y Myst.
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Pero la alegría se acabó pronto, ya que dos semanas después desembarcaba una PlayStation, que, con su impresionante conversión de Ridge Racer, se metió al público en el bolsillo y la euforia en torno a Saturn empezó a desinflarse. 

Y es que los juegos de Saturn no parecían aguantar a comparación directa con los juegos de PlayStation. La impagable jugabilidad de Daytona USA no ocultaba los problemas de popping y de pobre sensación de velocidad que no parecían producirse en Ridge Racer

Daytona USA Saturn

Battle Arena Toshinden, uno de los primeros juegos de lucha 3D para PlayStation, no tenía ni de lejos la profundidad jugable de Virtua Fighter, pero las texturas de sus luchadores y escenarios, le sacaban los colores a los de Virtua Fighter. 

Saturn empezó a ganarse la fama de ser una máquina incapaz de gestionar los gráficos 3D con la misma soltura que PlayStation. Saturn empezaba a generar dudas…

Adelantando la salida en Occidente

Viendo el panorama, el presidente de Sega, Hayao Nakayama, quiso adelantarse a Sony en occidente y aprovecharse de la fama que la precedía. Saltándose la oposición de las sedes de Europa y América, Sega desvelaría sus planes en el primer E3 de la historia

El 11 de mayo de 1995, Tom Kalinske presentó a la prensa occidental la nueva consola de Sega. Pero no sólo eso, dio un precio (399 dólares) y dejó de piedra a los asistentes al anunciar que se pondría a la venta en Estados Unidos… ya mismo. Todo un golpe de efecto… Que fue compensado por Sony poco después. 

Además de algún que otro sabotaje en clave de humor (según con quién hables), Sony dio un contundente golpe sobre la mesa en el que sigue siendo la conferencia más breve e impactante de un E3. Steve Race, antiguo empleado de Sega, se subió al estrado, dijo “299 dólares” y se bajó del escenario. 

Esa enorme diferencia de precio (hablamos de hace 25 años) fue un duro golpe para el lanzamiento de Saturn en occidente, que se vio agravado por la desorganización provocada por la precipitación. 

En Estados Unidos no hubo consolas suficientes (sólo llegaron a cuatro cadenas) lo que provocó problemas con el resto y, lo que es peor, los third parties no tuvieron el tiempo para preparar el software para la máquina, lo que provocó que el día del lanzamiento sólo hubieran seis juegos disponibles, todos ellos de Sega.  Y no habría más hasta septiembre, la fecha prevista originalmente para el lanzamiento de la consola. 

El lanzamiento europeo fue igual de precipitado y mal coordinado. ¿Cuándo se ha visto lanzar una consola de sobremesa justo al principio del verano? Adelantarse así, sin coordinación ni planificación, no fue buena idea… Y a finales de 1995, Sega ya lo tenía realmente crudo para contrarrestar a PlayStation, que había tenido, en septiembre, un lanzamiento mejor organizado.

Una luz y muchas sombras en el planeta Saturno

Por suerte, para la campaña navideña los programadores entendían mejor la arquitectura de la máquina y se habían puesto las pilas. Nos llegaron tres conversiones de recreativas para el recuerdo. 

Nada menos que el genial juego de pistola Virtua Cop (que se vendía con su correspondiente periférico); Virtua Fighter 2, con una conversión de gran calidad (60 fps) de uno de los mejores juegos de lucha de todos los tiempos; y la joya de la corona, el genial Sega Rally Championship.

Sega Rally Championship Saturn

Juegos que en Japón triunfaban, pero que en occidente no causaban tanto impacto. Saturn seguía a remolque de PlayStation, que lazaba al mercado títulos más acordes con el público occidental y había sabido entender mejor lo que un nuevo tipo de jugador esperaba de una consola. 

En octubre de 1996 ya había tres veces más PlayStation en Europa que Saturn. Y no ayudó mucho el lanzamiento de Nintendo 64, que venía acompañada de uno de los mejores juegos de todos los tiempos y uno de los más influyentes, al revolucionar para siempre los plataformas 3D: Super Mario 64

Nintendo 64 logró en Europa lo que no había logrado en Japón: ocupar el segundo puesto detrás de Saturn, que sólo se mantenía gracias a la pasión incondicional de muchos de sus fans. Sega siguió sacando grandes juegos, como Fighting Vipers, NiGHTS Into Dreams y Panzer Dragoon Zwei

nights into dreams

Saturn gestionaba mucho mejor los juegos 2D, pero en esa segunda mitad de os 90 lo que el público reclamaba eran experiencias 3D y en las comparaciones las consola de Sega siempre salía perdiendo.

En 1997, las divisiones internacionales de Sega empezaban a fijar su vista en el futuro, en una nueva consola que aún tardaría casi un par de años en aparecer… Algunas declaraciones poco afortunadas de directivos de Sega América desinflaron a las third parties, que perdieron todo interés en seguir trabajando para Saturn en occidente, aunque en ese 1997 se lanzaron 351 títulos en Japón, muchos más de los que llegarían a occidente a lo largo de toda la vida de la máquina. 

1998 fue un año agridulce. Llegaron a Europa juegazos como Panzer Dragoon Saga o Burning Rangers, pero no consiguieron levantar las ventas de la consola. Sega ya trabajaba en el lanzamiento de Dreamcast y apenas se lanzaron juegos nuevos entre 1999 y 2000.

Burning Rangers Sega Saturn

Las claves del fracaso

El fracaso de Saturn se puede achacar a varios factores y todos juntos conforman la respuesta correcta. Un precio de salida muy superior al de su directa competidora es uno de ellos. La selección de juegos de lanzamiento, no del todo acordes con el gusto occidental, es otro.

El inferior rendimiento de los juegos 3D, el Santo Grial a mediados de los 90, es una puntilla más. Si tenemos en cuenta que a las third party les costaba menos esfuerzo hacer un juego para PlayStation y, además, vendían más unidades en la plataforma de Sony, tenemos la tormenta perfecta. 

Si sumamos la pérdida de confianza del usuario de Sega tras los fiascos de Mega CD y 32X, casi se podría hablar de crónica de una muerte anunciada. 

Y es una pena, porque gracias a Saturn pudimos disfrutar en nuestras casas de algunas de las mejores recreativas del momento, de las más impactantes, y con ports de gran calidad. Por desgracia, no estuvo a la altura de PlayStation y, pese a sus cacareadas cualidades multimedia, era una máquina obsoleta casi desde su lanzamiento. 

Yo disfruté mucho con ella, muchísimo. Tenía juegos originales, diferentes, que se han valorado mucho más con el tiempo (Die Hard Trilogy sigue siendo uno de mis favoritos de siempre). Pero Sega no supo ver más allá con ella… Quizá por eso miró luego demasiado lejos con Dreamcast…  
 

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