Como Control, el nuevo multijugador de Remedy no se parece a nada que hayas visto antes: impresiones de FBC: Firebreak

Ya hemos jugado a FBC: Firebreak, el juego multijugador para PS5, Xbox Series X|S y PC ambientado en el universo de Control y desarrollado por Remedy Entertainment.
Después de conquistarnos con Alan Wake 2 en 2023, en Remedy Entertainment han decidido regresar al universo de Control (que en realidad es el mismo que el de Alan Wake), pero de una forma un tanto peculiar. En lugar de una aventura para un jugador, FBC: Firebreak nos propone volver a la Casa Inmemorial en compañía de otros dos operarios de la Agencia Federal de Control.
Y por extraño que pueda parecer, desde Remedy se han cerciorado de que todo lo que vemos en esta propuesta multijugador encaje dentro del universo Control. Así dicho puede sonar a la clásica frase de nota de prensa, pero cuando te pones a los mandos de FBC y un montón de pósits te dificultan la visión, entiendes que, efectivamente, estás de vuelta en Control.
Durante cerca de dos horas y media pudimos probar los diferentes modos de juego, descubrimos cómo funciona el sistema de clases y la progresión y profundizamos en los elementos que convierten a FBC: Firebreak en un juego multijugador único en su especie.
Impresiones de FBC: Firebreak, el multijugador de Control
La idea es sencilla: tras los eventos de Control, la Casa Inmemorial sigue infestada por el Hiss, la entidad de otra dimensión que posee a los humanos. Nosotros nos ponemos en el papel de un grupo de operarios de la FBC que deben limpiar zonas de la Casa mientras lidian con los sucesos paranormales que son el pan de cada día en la Agencia.
Pese a que en esencia la propuesta de FBC: Firebreak es la de un título multijugador cooperativo, el juego de Remedy hace las cosas de una forma bastante diferente en varios frentes… empezando por su sistema de clases.
En lugar de tener clases fijas, tenemos espacios para equipar tres herramientas: el kit de crisis determina las habilidades principales, pero en el espacio para armas y granadas podemos equipar lo que nos venga en gana, sin importar el kit seleccionado. En total hay tres kits distintos.
Con el kit reparación, tenemos una llave inglesa con la que podemos reparar artefactos y asestar contundentes golpes, así como una torreta. Con el kit puenteo tenemos un martillo eléctrico, perfecto para controlar grupos de enemigos, y un radiocassette para atraer a los rivales. Y con el kit manchas tenemos una manguera y un dispensador de agua, ambos útiles tanto para apagar fuegos como para restaurar la salud de los aliados.
Como veis, cada kit de crisis está orientado a un estilo de juego, pero dado que podemos seleccionar las armas y ventajas que prefiramos, todos los personajes son hábiles para superar cualquier desafío. De hecho, y pese a que FBC está diseñado con el multijugador en mente, también es posible jugar partidas en solitario.
Y a la hora de afrontar las misiones, tres cuartos de lo mismo. Los trabajos, el nombre que reciben las misiones en FBC: Firebreak, nos proponen distintos objetivos que se alejan de lo habitual en el género.

En esta demostración había tres disponibles: en el primero, el objetivo era destruir todas las notas (había MILES de ellas). “En caliente” nos proponía reparar una serie de ventiladores para evitar una explosión y “Control de Tierra” consistía en encontrar y cargar unas perlas radioactivas en un transbordador y empujarlo por las vías hasta su destino.
Por supuesto, todo esto había que hacerlo mientras lidiábamos con oleadas de Hiss compuestas por diferentes tipos de enemigos, entre los que no faltaban viejos amigos de Control, como los que vuelan sentados sobre una silla o los kamikazes que se acercan hasta nuestra posición para explotar.
Y constantemente nos topamos con elementos que nos recuerdan al estilo y el tono tan extraño como encantador de Control, desde los diálogos de los operarios contando anécdotas sobre sus compañeros de trabajo, hasta el hecho de que para recuperar salud haya que… pegarse una ducha.

Además de completar los objetivos de cada trabajo y sobrevivir al Hiss, si exploramos bien podemos encontrar búnkeres en los que se esconden valiosos recursos necesarios para obtener nuevas habilidades y ventajas. Pero, si morimos, dejamos caer todos los recursos que llevamos encima, obligándonos a volver al lugar donde caímos si queremos recogerlos.
En ese sentido, las partidas de FBC: Firebreak están diseñadas de manera que cuanto más tiempo pasa, más enemigos aparecen y más difícil es sobrevivir. En otras palabras: si somos avariciosos e intentamos cargar con muchos recursos, la cosa puede irse al garete y podríamos terminar la partida con las manos vacías. Hay que saber cuándo es momento de retirarse y dar por finalizado el trabajo.
Nos ha gustado, además de la flexibilidad para personalizar a los personajes, que los desbloqueos de habilidades son de los que importan. Nos hemos acostumbrado a que los debloqueos en esta clase de juegos sean puramente cosméticos, dado que la mayoría apuesta por un modelo de negocio free to play.

Pero ese no es el caso en FBC: Firebreak. Aquí, al jugar y avanzar, tenemos acceso a mejores armas y habilidades, lo que hace que el progreso sea infinitamente más satisfactorio. Por no hablar de que se trata de un gran incentivo para querer seguir echando partidas.
La parte "mala" (y ponemos mucho énfasis en esas comillas) es que se lanza a un precio de 39,99€. El precio de los videojuegos es el tema más candente en estos momentos, y desde luego el de FBC es más que razonable. Sin embargo, mucho nos tememos que, dada su propuesta, muchos jugadores no van a estar dispuestos a pagarlo, por muy bajo que sea.
Y sería una lástima, pues creemos que el estilo y el buen hacer habitual de Remedy están muy presentes en FBC: Firebreak, pero han tenido la mala suerte de llegar en uno de los momentos más convulsos de la industria y no tenemos claro qué le depara el futuro a esta nueva aventura.

Ojalá nos equivoquemos y el próximo 17 de junio, cuando FBC: Firebreak se lance para todas las plataformas, sea un éxito rotundo como lo fueron Control y Alan Wake 2.

Álvaro Alonso
Redactor
Álvaro Alonso es redactor en Hobby Consolas desde 2014 especializado en la crítica de videojuegos.