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Kaico Line Doubler en Nintendo 64
Reportaje

Disfruta de Nintendo 64 en una tele actual con Kaico Line Doubler. ¡Lo ponemos a prueba!

Nintendo 64 estaba pensada para verse en teles CRT, pero gracias a accesorios como el Line Doubler de Kaico podemos verla en teles modernas con HDMI.

Cada vez está más de moda disfrutar de consolas y videojuegos retro en la comodidad de nuestros salones y teles actuales. Sin embargo, aunque algunas como Nintendo 64 son consolas maravillosas, en su momento se concibieron para verse en una tele CRT (una "de tubo" de toda la vida, vaya) y eso puede llevar a que no se vean con la nitidez deseable en televisores actuales.

Como ahora no usamos el sistema entrelazado y la resolución de las teles es muy superior, ver Super Mario 64 en un LCD de 40 pulgadas puede ser un suplicio: imagen borrosa, colores lavados...¡Y eso, si tenéis un puerto donde conectarla! Por suerte, hay empresas como Kaico Lab que se dedican a lanzar periféricos para "reinventar" la salida de imagen y sonido de consolas antiguas. De ellos es este Kaico Line Doubler, un invento que sirve para conectar por HDMI la consola a la tele, pero también para mejorar un poco su rendimiento en ella.

En el vídeo de aquí arriba os la mostramos en funcionamiento. Aunque la señal sale por HDMI, en realidad el aparato no mejora como tal la señal original, solo la saca por S-Video (es decir, vídeo por separado, una señal más limpia que el típico vídeo compuesto de los cables RCA que solíamos usar con la consola). Lo que sí hace es duplicar el número de líneas, lo que hace que la imagen sea algo más nítida en las pantallas actuales de mayor dimensión.

Dado que Kaico Line Doubler usa el puerto multi-out de Nintendo 64, también es compatible con GameCube y Super Nintendo, que usaban ese mismo puerto. Eso sí, el rendimiento es irregular en ellas y depende mucho de su región y modelo. En cualquier caso, este aparato da un rendimiento muy interesante en Nintendo 64, por si queréis usarla en teles recientes o, por ejemplo, hacer streaming de vuestros viejos juegos. Eso sí, el precio no es para todo el mundo: unos 60 euros tienen la culpa.

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