Impresiones de Towa and the Guardians of the Sacred Tree - Nueva dosis de roguelite con aroma japonés

Los roguelite se alían con la estética tradicional japonesa en Towa and the Guardians of the Sacred Tree, una aventura donde el compañerismo es clave.

El boom de los juegos con planteamiento roguelite no parece frenar y en el reciente Summer Game Fest tuvimos varias propuestas en esa línea, como Absolum o este Towa and the Guardians of the Sacred Tree, una aventura original de Bandai-Namco que nos lleva a un colorido mundo de fantasía.

En este juego, la protagonista es Towa, una guerra/sacerdotisa encargada de velar por el Árbol Sagrado y defender su aldea ante la aparición de los monstruos invocados por el malvado Magatsu.

Towa tiene ocho aliados, desde una guerrera que basa sus ataques en el origami hasta, atención, Nishiki, un gigantesco pez con unos músculos que ya los quisiera para si The Rock.

Tenemos que elegir un personaje encargado de portar la espada sagrada (llamada Tsurugi) y otro que ha de llevar el báculo sagrado (Kagura). Con los dos personajes elegidos, empieza la aventura.

Desde la base de operaciones, elegimos una ruta, que normalmente viene marcada por el icono de la recompensa que obtendremos (recuperar salud, ganar dinero, etc.) y, una vez dentro hemos de superar oleadas de enemigos antes de poder avanzar.

La particularidad del combate está en que el personaje que manejamos en ese momento usa un arma que va perdiendo efectividad con cada golpe que damos, hasta el punto de resultar prácticamente inútil.

Para evitarlo, hemos de usar el botón de cambio de personaje, lo que hará que entre el sustituto dando un buen golpe. Mientras, el otro personaje irá recargando su energía.

Así, todo se basa en ir dosificando la energía restante de cada personaje para elegir el momento ideal en el que el otro personaje tome el relevo.

Suena sencillo, pero los enemigos atacan en enormes oleadas e incluso nos topamos con algunos jefes finales descomunales y de mucha resistencia.

Por suerte, cada cierto tiempo encontramos tiendas en las que podemos adquirir mejoras o recuperar salud, pero ya sabéis que sí, caéis en batalla, tocará volver al comienzo de la ruta, ya sea con los mismos personajes o eligiendo otros.

La dinámica en su esencia nos ha parecido muy acertada, pero en la sesión de juego que tuvimos, de unos 20 minutos, nos preocupó que se volviera muy "machacabotones" en el largo plazo, ya que todo se resuelve a base de ataques rápidos y algo frenéticos. 

Eso sí, hay que estar muy atentos a la trayectoria que van marcando los enemigos antes de atacar, pues algunos se lanzan en línea recta, otros tienen un área de ataque circular... Nos da que la cosa se puede complicar bastante una vez avancemos más.

El argumento propone que cada viaje supone una línea temporal nueva, por lo que nuestra aldea irá cambiando con el paso del tiempo. 

Eso nos servirá para forjar nuevas armas que resulten más poderosas, invocar gracias (habilidades de apoyo) que nos den un plus en la lucha o entrenar en una suerte de dojo. Hasta hay algún minijuego para sacar más partido a la aldea.

El apartado técnico no es nada del otro jueves, pero presenta un diseño artístico muy bonito y colorido, con unos diseños de personajes (¿os hemos hablado ya del pez cachas?) de lo más originales. Todo tiene un tono manganime bastante tradicional y divertido, con especial mención para los monstruos más colosales.

Towa and the Guardians of the Sacred Tree se pone a la venta para PS5, Xbox Series X/S, Switch y PC el 19 de septiembre de 2025. Intentaremos estar tan cachas como el pez para entonces.

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Daniel Quesada

Coordinador de vídeo

Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.

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