Kojima portada
Reportaje

Los inicios de Hideo Kojima, creador de Metal Gear, ZOE, Death Stranding y PT

Por José L. Ortega

Ahora tiene su propio estudio, Kojima Productions. Y su propio juego, Death Stranding. Pero no todo ha sido un camino de rosas en su carrera para Hideo Kojima, creador de la saga Metal Gear. Ser uno de los creativos de videojuegos más influyentes de la historia, no es fácil.

Hideo Kojima es uno de los genios de la industria por méritos propios. Su mayor contribución al mundo, además de su buen gusto culinario y su amor por Mads Mikkelsen, es la saga Metal Gear, que le encumbró a lo más alto. Pero en el camino nos ha dejado joyas como Snatcher, Policenauts, Zone of the Enders, Boktai o P.T, la terrorífica demostración frustrada de Silent Hills. Ahora se encuentra abriendo su propio camino con Kojima Productions, su propio sello de videojuegos, en el que se encuentra trabajando en Death Stranding, su nuevo y ambicioso proyecto.

Pero como es obvio, el camino que tuvo que recorrer el bueno de Hideo Kojima hasta alcanzar el éxito no fue nada sencillo. Y tuvo algún que otro cambio de dirección. Como habréis sospechado si habéis jugado a alguna de sus obras, el primer sueño de Kojima era ser director de cine.

Su amor por el cine procede de una infancia no muy sencilla. Sus padres, que no podían dedicarle tiempo, le forzaban a ver la televisión durante horas. "Recuerdo ese sentimiento de soledad. Todavía se me hace raro cuando llego a casa con mi familia y me encuentro que hay alguien", asegura. Un hecho triste e incluso traumático, al que tuvo la suerte de sacar un contrapunto positivo.

"Para ser honesto, realmente quería ser director de cine. Pero por aquel entonces no era tan fácil filmar y editar una película digital o distribuirla en línea como puede hacerse ahora. Recuerdo haberme preguntado muchas veces cómo podría tener éxito en la industria del cine. Lo que decidí fue hacer algo que podía hacer yo solo: escribir libros. Pensé que era la mejor forma y que luego tal vez alguien pudiera recoger la idea, como le pasó a Sylvester Stallone con Rocky".

No eran las únicas trabas del camino. En un país de costumbres tan arraigadas como Japón, la familia también supuso un obstáculo en el camino. El ideal nipón se orientaba a que la educación adecuada llevaría a un empleo seguro. Querer ser director de cine, era una apuesta muy arriesgada. Además, un tío de Kojima era artista y acarreaba numerosos problemas económicos, lo que le desalentó en más de una ocasión. "Esto hizo mi vida más dura y me sentí solo y rechazado".

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Pero entonces, los videojuegos irrumpieron en la sociedad, provocando que se vislumbraran nuevos horizontes creativos. "Mientras hacía esto, escribir mi novela, se lanzó Famicon -como se conoce en Japón a NES-. Cuando era niño realmente no había jugado a muchos videojuegos. Tengo recuerdos de Pong y de Space Invaders, que fue el primer juego que me atrapó. Pero la consola de Nintendo y el fontanero bigotudo lo cambiaron todo. Me volví adicto de inmediato a ella y empecé a jugar todos sus juegos de inmediato. En ese momento realmente sentí el potencial que estaba escondido en este nuevo medio y me di cuenta que podría dejar el cine a un lado y buscar el éxito en este nuevo medio".

Eso le llevó a dejar su currículum en diversas editoras de videojuegos, como SEGA o Nintendo... hasta que entró en Konami en 1986. Acceder a una de las compañías que más éxito tenían en la época, ya era todo un logro. Pero Hideo, como hemos comprobado todos estos años, es un ambicioso inconformista, hecho que le sirvió para catapultar su carrera en la empresa nipona e incluso llegar a lucir más que el estudio.

Esta inquietud la reflejaba desde sus primeros días, en los que no controlaba su creatividad. Una faceta con la que quería encandilar a sus superiores. Sus compañeros le decían: "¿Por qué no terminas el juego antes de que mueras?".

Su primer trabajo en Konami fue como asistente del director en Penguin Adventure. Se trataba de la secuela de Antarctic Adventure, un título publicado en 1984 para MSX y ColecoVision -un año más tarde llegó a NES- que obtuvo una buena repercusión.

Por tanto, y aunque un videojuego protagonizado por un pingüino llamado Penta que debe transportar una manzana dorada para curar a la Penguette, la Princesa Pingüino, no fuera la mayor fantasía del cretivo, tenía ante sí su primer trabajo de responsabilidad. Aunque no tuvo demasiado peso en la obra, hay que considerar Penguin Adventure como el primer trabajo de Hideo Kojima.

Penguin Adventure 1

A pesar de la presencia testimonial de Kojima en el juego, desde Konami no tardaron en ver el potencial que tenía, por lo que no tardaron en solicitarle que diera rienda suelta a su faceta creativa y gestara su propio proyecto. Lo hizo, aunque no tuvo un final feliz.

El proyecto en el que Kojima trabajó entre 1986 y 1987 se llamaba Lost Warld, título que hacía uso de un juego bastante sutil con las palabras world (mundo) y war (guerra).

Kojima, antes y después
Kojima, a la izquierda de joven. A la derecha, una foto más actual. Es necesario aclararlo.

La premisa de Lost Warld era la de un juego de plataformas "al estilo Mario, pero con acción e historia". La ambientación, con tintes bélicos, ofrecía a una luchadora enmascarada como protagonista. A Konami no le convencía la idea y canceló el proyecto, quedando siempre reflejado como el primer rechazo y varapalo que sufrió el nipón en su carrera.

Pero golpes, hay siempre. Además, desde Konami querían que se realizara un juego de acción "pura", y siguieron confiando en Kojima para realizar tal enmienda. Como buen amante del séptimo arte, Kojima se inspiró en la cinta La gran evasión para dar vida a Metal Gear, un nombre que cambiaría su vida por completo.

Metal Gear MSX

Lo curioso del asunto es que el proyecto Metal Gear fue rechazado hasta dos veces por Konami. A la empresa no le convencían las ideas originales del creador, quien se vio obligado a realizar diversos retoques hasta que la editora aprobó el proyecto. Kojima sintió la presión, ya que por momentos llegó a verse sin trabajo si no conseguía lo que sus superiores querían.

El creativo siempre se ha caracterizado por ir un paso más allá. Y lo hizo desde sus inicios. Incluso con el primer Metal Gear. En una época en la que las películas de acción vivían su máximo esplendor; los videojuegos, un medio emergente, trataban de plasmar la acción desmedida. Kojima, en cambio, apostó por una idea radicalmente opuesta en la que el objetivo principal no era otro que el de no disparar, tratando de atravesar por los escenarios pasando inadvertidos.

Los cañones de Navarone
Los cañones de Navarone, una de las películas que más ha influyó en la saga Metal Gear

El resto, es historia. La saga Metal Gear ha vendido más de 50 millones de copias a lo largo de los treinta años que ha durado con Hideo Kojima, su creador, al frente. Una de las franquicias más exitosas, veneradas y respetadas de la industria gracias a sus mecánicas jugables en las que impera el uso del sigilo, al carisma de sus personajes y a una trama elaborada, con tintes cinematográficos y una infinidad de dobles lecturas y mensajes ocultos.

Metal Gear Solid - 1999

Esta valentía a la hora de desarrollar conceptos le ha servido para convertirse en la figura mediática en la que se ha erigido. Y aunque destaca por su aportación con Metal Gear, donde más hemos podido apreciar su talento e inquietud creando, también lo ha hecho en todas las obras en las que ha trabajado.

Porque Kojima es mucho más, y quizás eso nunca se ha valorado. Snatcher y Policenauts, dos aventuras que lanzó entre finales de los ochenta y comienzos de los noventa, son títulos fantásticos, cargados de ese aroma cinematográfico que desprende el 70% de su cuerpo hecho por películas.

También estuvo al frente del injustamente olvidado Boktai, una propuesta vampírica que utilizaba un sensor de luz con el que debíamos cargar la energía utilizando el sol real. O de Zone of the Enders, una serie que despertó el interés por los mechas en Occidente, donde resultaban menos habituales este tipo de propuestas.

Boktai The Sun is in Your Hands

Conceptos e ideas revolucionarias que le llevaron a presentar The Phantom Pain, un teaser misterioso que nadie sabía qué era, hasta que un tiempo después se desveló como Metal Gear Solid V. Sin olvidar P.T, una terrorífica demostración que se publicó de un día para otro y que finalmente se trataba de Silent Hills, proyecto en el que colaboraba con Norman Reedus y Guillermo del Toro hasta que Konami lo canceló, como hecho culminante de la ruptura de una relación que ha dado muchas alegrías durante treinta años.

Puede que muchas veces peque de egocentrismo y controversia gratuita consiguiendo que el personaje posea a la persona, es indudable que Hideo Kojima es un genio. Su capacidad e inquietud por ir siempre un paso más allá son aspectos admirables. Una valentía que, con un mejor o peor resultado, ha demostrado en todos sus trabajos, tratando de revolucionar una industria a través de su, guste o no, privilegiada mente, siempre en constante ebullición. Siempre con algo nuevo que aportar.

Snake Metal Gear

Afortunadamente, eso seguiremos viéndolo próximamente con Death Stranding. Y por mucho tiempo, ya que Kojima ha asegurado que seguirá haciendo juegos hasta que muera.

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